Análisis del exconsejero de Conaces y PhD en Urbanismo, Mauricio Javier Sierra Morales, a propósito de la situación que enfrenta la universidad con respecto a lo que pasa con la pandemia.
Resulta que es falso que los estudiantes en su mayoría vayan a estudiar con ganas realmente de estudiar. Ellos quieren aprender y hay una gran diferencia entre esos dos términos. Tampoco es cierto que la mayoría de docentes vayan a las aulas a enseñar. Eso, a pesar de que fue el paradigma de la pedagogía que fundó la mayoría de la IES colombianas, hoy en día está mandado a recoger. Hago énfasis en que me refiero a estudiantes y docentes que realmente lo son, ya que la gran mayoría de los primeros realmente van a las aulas (cuando van), es a graduarse de algún título y los segundos, docentes, la gran mayoría han asumido su profesión a través del contrato laboral. Es decir, son asalariados del sistema educativo, no verdaderos maestros.
Entonces, ¿cuál es el verdadero reto que nos está planteando la situación actual del tele-trabajo y la educación virtual en medio de la presente pandemia?
El verdadero temor, tanto de estudiantes como docentes, es que una máquina, un aparato, un computador, tenga la suficiente capacidad para controlarnos y verificar si realmente estamos estudiando y enseñando, es decir: si estamos aprendiendo en nuestras casas a ser realmente estudiantes y profesores. Ese es el escándalo.
La presencialidad jamás será reemplazada por lo digital. Lo virtual en cambio, es la manera natural como representamos y creamos en la mente y las emociones de nuestros estudiantes, aquella realidad a la cual nos referimos en clase y para eso no necesitamos computadores, ni medios digitales, ni OVAS ni AVAS. El asunto es ¿cómo superamos lo digital?, y ¿cómo logramos volver a las aulas fortalecidos después de esta pandemia?
Paramos de estudiar y nos morimos todos. Paramos de enseñar y nos morimos también. Es hora de aprender y de aprender a aprender.
Ahora, que el título en Los Andes (por colocar el ejemplo más sonado), es supremamente caro, ese es problema de Los Andes. ¿Quién les manda a poner precios de matrículas más caras que en Europa y Estados Unidos? Y los padres que pagan, lo siento mucho, pero es hora de aterrizar, estamos en Colombia señores. La calidad no se mide con dinero, aprendamos eso por favor.
Las otras universidades privadas, que le siguen la marcha a la más cara. ¿Qué están esperando para ajustarse a la realidad de este país?
De la educación superior pública no tengo nada que opinar. Todo está dicho hace tiempo y los gobiernos se siguen haciendo los ciegos de turno.
Es que TODA la educación debería ser pública y gratis. Es la única manera como los estudiantes volverán a estudiar (de verdad), los profesores a enseñar (de verdad), porque es la única manera cómo la gente va a querer aprender (de verdad).
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