Marzo 1/22 El avance hacia el reconocimiento de aprendizajes de forma flexible es positivo, pero las normas, procesos y terminología son confusos y poco o nada lo entienden los académicos y directivos del sector.
En principio, la idea es que tanto la instituciones de educación superior como las de formación para el trabajo tengan las posibilidades de generar espacios de reconocimiento de aprendizajes previos, formales o no, de parte de sus estudiantes, de tal manera que esto facilite el crecimiento profesional y la movilidad de los mismos, en un sistema que tradicionalmente ha sido muy rígido y puesto muchas trabas, además porque el diálogo entre la educación superior y la formación para el trabajo ha sido excluyente, de lado y lado.
Pero ha sido tal la cantidad de normatividad proyectada, siglas, definiciones y documentos de soporte, que reflejan una postura en torno al qué y al cómo, que el sector sencillamente “está perdido” y ni siquiera hay certeza de que el propio Ministerio de Educación, o el de Trabajo, o el Sena o las de formación para el trabajo, y mucho menos las asociaciones de IES, tengan completa claridad de los beneficios, afectaciones y forma como realmente se articulará todo el sistema.
Muchos contratistas, tensiones, intereses y protagonismos (entre los propios Ministerios) se han dado en estos últimos años, pero lo cierto es que ni siquiera el propio Gobierno ha designado un vocero especial para el tema y, mucho menos, ha desarrollado una pedagogía sectorial al respecto.
Es como si -pareciera- se estuviera “cocinando” un “para-sistema” en el que terminen favoreciéndose quienes estén detrás, aprovechando la confusión.
Elementos para tratar de comprender el rompecabezas
La idea de implementar un Marco Nacional de Cualificaciones se comenzó a trabajar desde 2.010 con el gobierno del presidente Santos, y cobró fuerza, hacia 2015 con la entonces ministra de Educación, Gina Parody, y su viceministra, Natalia Ariza (que venían del SENA), quienes pretendieron impulsar un sistema que favoreciera la movilidad de estudiantes técnicos y tecnológicos que encontraban techo cuando querían continuar sus estudios en educación superior, por lo que debían retroceder y empezar desde cero sus estudios.
Eso llevó, entonces, a proponer la idea del Sistema Nacional de Educación Terciaria SNET, en la que especialmente con el sector empresarial se habló de articulación de conocimientos e, inclusive dijo la ministra Parody, la posibilidad de crear maestrías y doctorados técnicos, lo cual “alborotó” a los rectores y a la educación superior, que con su silencio ayudó a enterrar el tema (con la ayuda de los problemas políticos y escándalos de la exministra).
No obstante esto, los ministerios de Educación y de Trabajo seguían laborando la idea de diseñar catálogos y buscar espacios de concertación y reconocimientos de aprendizajes.
El gobierno Duque se expresó abiertamente sobre el tema a través del Plan Nacional de Desarrollo 2018-2022, en el que planteó (en el art. 194 de la Ley 1955 de 2019) el Sistema Nacional de Cualificaciones SNC como el “conjunto de instrumentos, políticas, procesos y arreglos institucionales necesarios para el efectivo reconocimiento de los aprendizajes a lo largo de la vida, orientando la educación y formación a la necesidades sociales y del mundo laboral”.
Esto significaría desarrollar el Marco Nacional de Cualificaciones MNC y un esquema de movilidad educativa y formativa, por parte de Mineducación, mientras que, por su parte, Mintrabajo, complementación el SNC con un Subsistema de Aseguramiento de la Calidad de Formación para el Trabajo, con una Plataforma de Información del SNC, con un Subsistema de Normalización de Competencias y un Subsistema de Evaluación y Certificación de Competencias.
Esta división ha sido presentada por los propios Ministerios, en una confirmación de que claramente la formación para el trabajo y el desarrollo humano ha sido desligada, casi que por completo, de Mineducación, lo que ha contribuido a que el sector de la educación superior también se sienta ajeno a todo este tema.
Además de estos Ministerios y el SENA, en el tema han intervenido el Ministerio del Comercio, el Departamento Administrativo de la Función Pública, el Departamento Administrati vo de Planeación, la Consejería Presidencial para la Gestión y Cumplimiento y la Consejería Presidencial, para la Competitividad y la Gestión Público Privada.
No obstante que el Sistema Nacional de Cualificaciones hace parte del Sistema Nacional de Competitividad e Innovación, y de contar con tantos actores, los niveles de sugerencia u obligatoriedad del sistema, de forma de implementación y, sobre todo, de comprensión del mismo, no están dados.
La semana pasada, los ministerios de Educación y de Trabajo hicieron la presentación pública del Decreto 1649 “Por el cual se adopta y reglamenta el Marco Nacional de Cualificaciones (MNC)”, y del Decreto 1650 de diciembre pasado, sobre el Subsistema de Formación para el Trabajo y su Aseguramiento de la Calidad, y hasta ahora se conoce que, con fecha del 23 de febrero, el Ministerio del Trabajo expidió la Resolución 447 por medio de la cual establece el procedimiento para la habilitación de la oferta de programas del Subsistema de Formación para el Trabajo, que también -según la norma- pueden ser ofertados por las IES.
El MNC se entiende como un componente del SNC definido como el instrumento que permite estructurar y clasificar las cualificaciones en función de un conjunto de criterios, ordenados por niveles y expresados en términos de Resultados de Aprendizaje (RA), y aquí viene otro tema complejo y de difícil adopción plena por parte de la educación superior, que no ha terminado de asimilar totalmente (y que el mismo CESU está debatiendo), lo que significan realmente los RA, sus procesos reglamentarios y, sobre todo, si son realmente la manera de comprobar la efectividad del proceso educativo.
El MNC se organiza en torno de 8 niveles de cualificación, que se identifican con los mismos 8 niveles de la Clasificación Internacional Normalizada en Educación CINE, los cuales buscan establecer equivalencias con los programas de educación para el trabajo y el desarrollo humano ETDH y los programas de Formación Profesional Integral FPI, del Sena, así como con el Reconocimiento de Aprendizajes Previos.
También se han presentado parte de los catálogos de cualificaciones en los que se ha trabajado con la industria, y se informó que 55 IES están trabajando en el tema (no se ha dicho cuáles ni de qué manera el sector articularía con ellas). El Ministerio de Educación tiene la intención de anunciar el acompañamiento a otras 50.
Dichos Catálogos de Cualificaciones se ordenan en torno de una nueva Clasificación Unica de Ocupaciones (CUOC).
Según los compromisos, faltaría por conocer el Esquema de Movilidad Educativa y Formatica, la plataforma de información del SNC, el Subsistema de Normalización de Competencias y el Subsistema de Evaluación y Certificación de Competencias.
! Si con lo que hay, existe una enorme confusión, cómo será con lo que viene, en un gobierno de salida, sin saber cuál llegará ni un líder sectorial que pueda explicarlo todo !
¿Un sistema tan complejo de organizar, administrar y entender sí es propio de una educación de avanzada?
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