La explicación (¿o confusión?) que la UNAB hace de crédito académico y crédito facturable

La explicación (¿o confusión?) que la UNAB hace de crédito académico y crédito facturable

Nov 28/22 Para saber el valor exacto de matrícula a pagarle a una IES que cobra por créditos académicos, basta con multiplicar el número de créditos a matricular por el valor económico de cada crédito, y listo…. menos en la Universidad Autónoma de Bucaramanga.

Las IES tienen la posibilidad de cobrar un único monto de matrícula por semestre o graduar el valor según el número de créditos académicos que inscriba el estudiante, y para ello el sistema ha definido (reconfirmado en el Decreto 1330 de 2019) que el crédito académico corresponde a 48 horas de trabajo, y su número deberá ser expresado siempre en números enteros.

No obstante, para su pregrado de Medicina la Universidad Autónoma de Bucaramanga UNAB usa una fórmula no acostumbrada en el sector y pese a su explicación, ésta resultad confusa de entender.

Para entender esto, hay que partir del concepto de crédito académico, entendido como la unidad de medida que permite saber exactamente cuánto tiempo de trabajo académico (bien sea a través de docencia directa: Clases, tutorías y afines, y trabajo indirecto, como trabajo en casa, en grupo, laboratorios, prácticas, en biblioteca…) debe destinar un estudiante para lograr los objetivos de la respectiva asignatura.

La normatividad colombiana ha sido precisa, y reiterativa. El Decreto 1330 de 2019, art. 2.5.3.2.4.1. dice que “el crédito académico equivale a 48 horas para un periodo académico y las IES deberán determinar la proporción entre la relación directa con el profesor y la práctica independiente del estudiante, justificada de acuerdo con el proceso formativo y los resultados de aprendizaje previstos para el programa. Las IES deberán expresar en créditos académicos de todas las actividades de formación que estén incluidas en el plan de estudios”.

Generalmente la mayoría de IES definen un único valor de matrícula con el que se cubre la totalidad de créditos del plan de estudios para el respectivo periodo o, en su defecto, ponen unos rangos para cobrar media o matrícula completa. Así, por ejemplo, si el estudiante matrícula entre 4 y 8 créditos paga media matrícula y si matrícula 9 o más paga matrícula completa.

Pero la aplicación práctica de la relación entre los créditos académicos y los valores a cobrar se ha prestado a diversas interpretaciones, especialmente en los pregrados de medicina, por su muy alto número de créditos académicos. Mientras que la mayoría de programas profesionales se mueven alrededor de 160 y 180 créditos académicos (lo cual permite proyectar entre 16 y 18 créditos por periodos de 16 a 18 semanas de clase), los planes de estudio de los programas de medicina se mueven entre 220 y 240 créditos (a veces más), por lo que cada uno de los 10 periodos demanda una altísima demanda en tiempo de parte de los estudiantes.

Pero en el caso de la UNAB no se puede aplicar esta fórmula.

Según la circular 244, del pasado 22 de octubre, firmada por Javier Ricardo Vásquez Herrera, vicerrector administrativo y financiero, el valor económico del crédito para 2023, en el programa de medicina, es de $479.000, pero el valor del semestre promocionado en la página web, para 2023, es de $20.898.770. Al dividir uno en otro significaría que se está cobrando (en la interpretación acostumbrada) más de 42 créditos, lo cual tampoco corresponde con el plan de estudios que tiene registrados 18 créditos para primer semestre.

Lo claro es que la UNAB reporta un valor de crédito pero, en la práctica, cobra un único valor por todo el semestre.

El concepto de Crédito Facturable

La UNAB explica su lógica de cobro a partir del concepto de créditos académicos y de créditos facturables, en un raciocinio difícil de comprender para el común del sector.

Según la Institución:

“La UNAB ha definido materias dentro del plan de estudios de diferentes programas académicos que cuentan con un componente básico/específico que se imparte de forma teórica y, a su vez, con un componente práctico compuesto por cursos adicionales. Por lo anterior, las materias de este tipo se definen con base en un número de créditos que comprenden la totalidad de la medida del trabajo académico -teórico y práctico- del conjunto de cursos que la componen. Dichos créditos pueden ser de dos tipos: (a) académicos y (b) facturables.

Los créditos académicos se encuentran determinados partiendo de la carga de trabajo académico que el estudiante tendrá en un curso específico, carga que se define por las horas de docencia directa -tanto en un aula de clase (parte teórica) como en los diferentes escenarios de laboratorio o de docencia-servicio (parte práctica)-, al igual que por el tiempo de acompañamiento -apoyo docente, asesorías, tutorías, etc.- y el de trabajo independiente que el estudiante debe realizar.

Derivado de los anteriores encontramos los créditos facturables, los cuales establecen la tasa de cobro que se aplica a la materia principal y que contiene el costo de la secundaria, descrita arriba. Lo anterior se denomina “tasa de conversión o de equivalencia financiera” y permite, precisamente, que se cobre dentro de un solo valor todos los cursos que están relacionados con la materia teórica; dicha tasa incluye la totalidad de los componentes que la constituyen, entre los que se encuentran el humano/docentes, técnicos/tecnológicos y de infraestructura física/salones/laboratorios/equipos que se requieren para el adecuado e integral desarrollo de los cursos teóricos y prácticos.

Por lo anterior, dentro del plan de estudios de los programas ofertados por la UNAB es posible encontrar materias cuyo componente teórico prevé tanto los créditos académicos como los facturables; en ese sentido, el (los) curso(s) del componente práctico se define(n) con cero créditos académicos y cero facturables. Sin embargo, es preciso resaltar que todos los cursos son requeridos para alcanzar los objetivos de aprendizaje, pero sólo se aplica la carga académica y de cobro a uno de ellos -la materia principal-“.

Con respecto al pregrado de Medicina, la Secretaría General de la UNAB explica cómo cobra esa Universidad el primer semestre:

“Desde la creación del programa de Medicina UNAB se estableció que la materia del componente teórico es aquella que cuenta con el total de créditos -académicos y facturables- y de ella derivan los cursos prácticos. Por ejemplo, dentro del plan de estudios del primer semestre se encuentra la materia teórica (a) “Biología celular y molecular”, la cual cuenta con once (11) créditos académicos y treinta y seis coma sesenta y tres (36,63) créditos facturados ya que debe matricularse, a su vez, el curso denominado “Biología celular y molecular – Práctica” con cero créditos -tanto académicos como facturables-“ (cuadro presentado en la foto).

“El anterior cálculo se realiza tomando como base los componentes que hacen parte de su desarrollo, como lo es que en el curso intervienen doce profesores, se tienen talleres en tres tipos de laboratorios y los estudiantes hacen uso de otros espacios físicos del campus, tales como la biblioteca, las aulas de informática, los auditorios, los salones de clase y demás espacios de Bienestar Universitario para el desarrollo de sus actividades académicas y prácticas”.

Una norma “extraña”

Consultados varios expertos del tema en otras IES expresaron su inquietud al respecto, pues consideran que auncuando puede ser comprensible la lógica de la Universidad (al parecer seguida por otras), no se ajusta precisamente a lo ordenado por la norma, pues vale recordar que según el propio decreto 1330, “los programas del área de ciencias de la salid deben prever las prácticas formativas, supervisadas por profesores responsables de ellas y disponer de los escenarios apropiados para su realización, y estarán sujetos a lo dispuesto e este decreto”.

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