La prioridad o las prioridades en la planeación institucional de las IES: Carlos Hernando Forero Robayo

La prioridad o las prioridades en la planeación institucional de las IES: Carlos Hernando Forero Robayo

Abril / 23 Forero Robayo analiza los diversos conceptos que se han venido usado para definir prioridades en los procesos de planeación institucional de las IES y la importancia de valorarlas adecuadamente.

El intelectual colombiano Eduardo Aldana Valdez, en sus cursos de planeación institucional insistía, con razón, en la necesidad de definir la prioridad y no una serie de prioridades para ordenar el rumbo institucional de manera estratégica, concentrando todos los esfuerzos alrededor de algo tan importante que afecte a toda la organización. Ello naturalmente es muy difícil y más con procesos participativos en la toma de decisiones y por ello casi siempre se sacrifica el pensamiento estratégico, para darle gusto a los diferentes grupos de poder, sin obedecer a la sabiduría popular “el que mucho abarca poco aprieta”.

Otros autores hacen uso del concepto del VECTOR, como algo que atrae energía de muchas partes y genera movimiento en una dirección estratégica determinada y por lo tanto involucra a todos los actores y protagonistas. Lamentablemente algunos sistemas de aseguramiento de la calidad de la educación superior terminan estimulando la dispersión en el accionar institucional, que conlleva tener una larga lista de chequeo de factores, variables e indicadores, para demostrar en el papel, que se cuenta con todo, sin innovación y sin claridad sobre, la prioridad.

También ha aparecido con alguna fuerza el concepto de “MISIONES” promovido por Mariana Mazzucato, por la Misión de “sabios” en Colombia y otros autores, pero sin evidencias de mucho uso en la práctica. Por ello los impactos de las organizaciones en el entorno resultan de poco alcance y los grandes problemas estructurales subsisten, sin que los sistemas educativos, de ciencia y tecnología (a propósito de las regalías), de internacionalización, de competitividad y otros, no presenten los avances necesarios para el tamaño de los desafíos de las problemáticas u oportunidades que deberían atender.

La Asociación Internacional de Universidades, AIU, como lo señalamos en la columna anterior, realizo un estudio con 600 universidades, para determinar las 3 estrategias más utilizadas para la transformación institucional, una de ellas la definió como “Educación superior e investigación para un desarrollo sustentable”. Aquellas universidades que en su proceso de planificación la terminaron escogiendo, seguramente se orientaron por la prioridad y no las prioridades dispersas. Esta estrategia congrega ordenadamente el conjunto de recursos tangibles e intangibles para poder responder a la sociedad en un contexto preciso, con impactos verificables y en el marco de orientaciones globales como lo son los objetivos de desarrollo sostenible, ODS, y la agenda 2030 de Naciones Unidas.

Esta estrategia que involucra todas las funciones sustantivas debidamente integradas y en el marco de un modelo de gobierno y gestión que permita alcanzar los logros de impacto en una sociedad específica, tiene que ser soportada en sólidos conceptos, uno de ellos el de la denominada Extensión Universitaria o proyección social, como una de esas funciones sustantivas, que hace sinergia con las otras como son la formación y la investigación e innovación, superando a su vez el tradicional planteamiento de Etzkowitz sobre la triple hélice (Estado, empresa, academia) y pasando a considerar dos adicionales como son la sociedad y el medio ambiente.

La Extensión universitaria, se soporta en la integración de las funciones sustantivas, en la interacción e interdependencia con otros actores sociales, en un diálogo de saberes donde la Universidad también aprende y genera nuevo conocimiento para su propia transformación, en un equilibrio entre las capacidades formativas que propicia para estudiantes y profesores participantes y la necesidad de contribuir de manera efectiva a la solución de una problemática social, sin que el grupo poblacional a atender se sienta utilizado y carente de su propio protagonismo, por encima de esquemas meramente asistenciales. Implica una preparación específica de los profesores que se irán a desenvolver en medio de varios lenguajes, también la apropiación social de las ciencias y un modelo pedagógico que dote al estudiante de nuevas capacidades transversales y competencias, entre ellas las ciudadanas, al lado de valores éticos y de solidaridad. Y algo que con frecuencia se olvida; lo que la Universidad aprende y retroalimenta para hacer los cambios y transformaciones en su interior. Esto se dificulta, cuando se mide la Extensión y sus modalidades, solo como una fuente de financiación.

El conocido investigador José Joaquín Brunner, en una conferencia reciente de la Universidad Autónoma de México, UNAM, en relación con la vinculación de las IES con el entorno, la enfatizaba desde la Extensión (difusión, diseminación) a las nuevas formas de interacción con el entorno, pasando desde la idea de Universidad como foco de irradiación a la idea de la Universidad en una ecología de saberes. Hoy con apoyos basados en la inteligencia artificial y las tecnologías, se potencian las posibilidades de las IES en el cumplimiento de su función social.

Estrategias transformativas como “Educación superior e investigación para un desarrollo sustentable” serán de más fácil adopción e implementación en las regiones de nuestros países operando como ecosistemas, pensando en grande con identidad propia desde lo local a lo global, y siendo capaces de establecer LA PRIORIDAD.

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