Agosto 16/23 Para Javier Milei (foto), autodefinido como un “economista liberal libertario” hay que replantear todo el discurso sobre gratuidad educativa y financiamiento de la educación pública.
En sus palabras, toda la educación cuesta, así no la paguen los estudiantes beneficiarios, y en contra del discurso cada vez más extendido en América Latina sobre la necesidad de que el Estado asuma la educación en todos sus niveles, de forma universal y gratuita (como una idea que se está posicionando en Colombia, especialmente con el gobierno Petro), la calidad y la efectividad de dicha educación no está en la infraestructura pública sino en que los estudiantes libremente escojan dónde quieren estudiar y que el Estado pague a las instituciones, particularmente privadas, en las que, como producto de una libre competencia, estos se matriculen.
Es decir, según Milei, el Estado debe pagar por la demanda y no por la oferta. Eso incentiva la competencia, dice, y por ende mejor la calidad, a tal punto que las universidades que no tengan aceptación deberán desaparecer.
Para ello propone crear “vouchers educativos”, a manera de documento que autoriza a los estudiantes a elegir libremente la opción de institución de educación que desee, como una forma de reemplazar “la educación gratuita y obligatoria”. Así, serían los estudiantes los que recibirían el dinero destinado a la educación y recaudado por el Estado a través de impuestos. El presupuesto se divide entre los educandos y de ahí saldría el valor de cada cheque o voucher.
Milei, a quien Argentina y el mundo comienzan a identificar como una sorpresa política en el país del sur del continente americano, tras ganar, a nombre del partido La Libertad Avanza, los comicios del pasado domingo y superar a aspirantes presidenciales de izquierda, centro y de derecha, aparece como una muy probable opción para llegar a ocupar la Casa Rosada y ser el próximo presidente de los argentinos, quienes parecen dejar atrás la huella de los gobiernos de centro izquierda e izquierda de Cristina Fernández de Kicrhner y de Alberto Fernández.
Milei es todo un personaje, bien sea para admirar o para rechazar, tanto por sus polémicas, para algunos populistas, para otros radicales, pero directas y hasta risibles expresiones y gestualidad, y por la forma como abiertamente cuestiona y critica a la izquierda, al comunismo y en general a todas aquellas expresiones derivadas del discurso público asistencialista de subsidios, de rol interventor del Estado y de la participación del mismo en todos los escenarios de la vida pública.
Con o sin razón, o con formas poco acostumbradas, Milei se constituye en un referente para los críticos de las posturas de izquierda que vienen dominando en la región.
Según Milei, el Estado debe limitarse a intervenir lo menos posible en la vida personal de los ciudadanos, y sólo debe hacerlo para garantizarle su libertad, su seguridad y sus propiedades.
Entre sus polémicas propuestas está la de desaparecer la mayoría de Ministerios, por considerarlos fuentes de burocracia, entre ellos el de Educación, que considera una fuente de adoctrinamiento.
![]()
