Agosto/23 A propósito del apoyo financiero de Colpatria a Uniminuto, el presidente de su Junta Directiva, Eduardo Pacheco Cortés, explica el compromiso del sector privado a la educación y la cobertura. Tomado de Portafolio.
Desde la Declaración Universal de los Derechos Humanos se reconoció el acceso a la educación como un derecho fundamental. Esto ocurrió ya que la ganancia del conocimiento aporta al desarrollo de la personalidad y al fortalecimiento del respeto por los derechos humanos y libertades individuales. Partiendo de esta tesis, para el Grupo Colpatria ha sido prioritario impulsar este importante derecho desde los años setenta para aportar al desarrollo social, generando más y mejores oportunidades para la juventud.
Aunque la educación es fundamental para el progreso de un país, en Colombia muchos de nuestros jóvenes abandonan la educación superior, o en muchos casos, no tienen la capacidad de acceder a ella.
De acuerdo con cifras de Fedesarrollo, en el 2022, de 100 bachilleres graduados solo 39 acceden a la educación superior. Además, señala que la deserción estudiantil en las universidades es del 46% a nivel nacional, pero en los estratos 1 y 2 es mayor al 70%.
Aunque facilitar el acceso a la educación es una responsabilidad del Estado, en países como Colombia es necesario superar diversos desafíos, como la falta de la infraestructura para llevar a las universidades a las regiones y en zonas apartadas, así como los costos que implica matricularse en estas instituciones. Teniendo en cuenta estos escenarios, desde el sector corporativo tenemos la oportunidad de cambiar el paradigma e invertir no solo en infraestructura, también en ofrecer diversos alivios que faciliten el acceso a la universidad a jóvenes de escasos recursos.
Considerando que el 45% de los jóvenes acceden a universidades privadas en Colombia, según el Observatorio de la Universidad Colombiana, desde Colpatria reconocemos que hoy más que nunca es fundamental ampliar el acceso a la educación superior.
Cuando generamos estas oportunidades, es posible contribuir a mejorar la calidad de vida de los estudiantes y sus familias, además de facilitar su ingreso al mercado laboral formal. Es desde el tejido empresarial donde podemos garantizar el derecho a la educación para impulsar el desarrollo, construir una mejor sociedad y potencializar el talento humano en beneficio de diferentes sectores de la economía.
Un estudiante que recibe un título profesional no solo asegura su crecimiento personal, también le brinda la capacidad de influenciar positivamente su entorno y transformarlo. Puede impactar de manera positiva a su familia y comunidad, desarrollando nuevas opciones de negocio y fomentar procesos de innovación en las industrias. La educación es el principal motor de progreso del país y permite la constante transformación de la sociedad.
Ante un sistema educativo frágil o fragmentado, este puede tener un impacto directo en las empresas, debido que no hay una oferta de profesionales capaces dispuestos a impulsar el crecimiento de las organizaciones, limitando su crecimiento. Dado el constante desarrollo de nuevas tecnologías y diversos retos del mercado, las empresas debemos estar a la vanguardia de estas transformaciones, por lo que es importante invertir y apostar por el conocimiento de las mentes más jóvenes. Contamos con múltiples referentes mundiales, más desarrollados, estables y con menor desigualdad, cuyo denominador común son los sistemas educativos bien estructurados.
Es por ello que hemos consolidado uno de los proyectos más importantes a favor de la educación en Colombia, a través de una moderna sede universitaria en el sur oriente de Bogotá, la cual cumple con todos los estándares de calidad y un modelo educativo innovador que le permitirá a más de 10.000 jóvenes apostarle a su crecimiento personal y profesional, gracias al compromiso de la Corporación Universitaria Minuto de Dios -Uniminuto-, que tiene la capacidad de promover el estudio, el emprendimiento, la empleabilidad y el desarrollo integral sostenible de las comunidades.
Es desde el sector privado que Colombia tiene la oportunidad de reducir las brechas de desigualdad social del país y generar más oportunidades para los ciudadanos jóvenes. Hoy la cooperación entre el sector educativo, el Gobierno y las empresas cobra mayor importancia para ser un motor de desarrollo para el país, donde los emprendedores, así como la pequeña y mediana empresa tengan la oportunidad de consolidarse como un foco de generación de empleo en el país y contribuir con el crecimiento de todo el país; y desde el empresariado habrá una total disposición para trabajar con gusto en este propósito que repercutirá en el beneficio de todos.
Hoy, no solo el Estado tiene la oportunidad de brindar una mayor equidad y acceso a la educación, todos podemos apoyar este propósito para fortalecer el tejido social del país, y desde el sector empresarial, podemos crear mejores estrategias y políticas de responsabilidad social alrededor de la educación que nos permitan aportar en el desarrollo de una sociedad cada vez más equitativa e incluyente.
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