¿Reforma para la legitimación social? – Luis Fernando Polanía

¿Reforma para la legitimación social? – Luis Fernando Polanía

Oct/23 Polanía, rector de la Universidad del Quindío, analiza en la Nueva Crónica, refelxiona sobre la dimensión que debe tener una reforma educativa.

La Universidad, por naturaleza, es centro de tensiones. La búsqueda del conocimiento, por ejemplo, amplia necesariamente las discusiones entre expertos mediante las cuales nos enrutan a pensar en las dinámicas de un mundo que se encuentra en permanente cambio.

Y son esas realidades las que exigen analizar si la actual oferta formativa es la adecuada a ellas y mirar con detenimiento las propuestas de investigación en la educación superior. En ambas casos, no podemos quedamos en simple análisis, es necesario definir responsablemente entre rutas que encaminen el sistema educativo universitario hacia diálogos efectivos con el sistema social para, entre todos, llegar a salidas apropiadas. Por eso, la dinámica de establecer mecanismos que nos lleven permanentemente a los entornos, conocerlos, dialogar con ellos, es primera y fundamental vía de entrar a legitimarnos.

Reflexionar, entonces, sobre la nueva legitimación social de la universidad significa ir más allá y traer al debate cuál es el papel que la normatividad en construcción juega , por cuanto no puede negarse que la educación es un derecho de los colombianos para la que es necesario asegurar las mejores condiciones de acceso y permanencia.

Por eso, las reformas de las instituciones implicadas en las nuevas propuestas de ley estatutaria que regula el derecho a la educación y reforma a la Ley 30 deben estar apareadas de acciones que vayan en la construcción de nuevas ciudadanías, de armonizar la democracia y convertirla en factor de convivencia, de propiciar respeto a los derechos humanos y el medio ambiente, de enrutar a los estamentos y a la sociedad hacia el mejoramiento científico cm.junto, que contribuyan la vida en
paz, a la libre expresión y a la discusión razonable.

De allí que es necesario fortalecer acciones que el nivel cultural, formen el carácter, coproduzcan conocimiento, permitan un natural reconocimiento y diálogo de los saberes sin renunciar la propia interpretación la realidad, que participen en la solución de los problemas sociales; que la investigación aplicada sea fortalecida, sin desmedro de la imprescindible investigación básica. Asir mediante nuevas reglamentaciones internas, mucha de ellas internas o equivocadamente actualizadas, será posible facilitar condiciones que estructuren una conversación cierta entre la sociedad y sus instituciones de educación superior , de tal suerte que podamos hablar en estricto sentido de aprovechamiento social de los saberes adquiridos, de innovación, de transferencia útil y compartida de saberes científicos. Será una forma de seguir desvaneciendo la nociva endogamia que sectores retardatarios, internos y externos, pretenden eternizar.

Debemos, en resumen, darle un nuevo sentido a la democracia y elevarla al debate de ideas, a la revolución del conocimiento. Construir espacios que alojen todas las formas de saber y consoliden esa necesaria legitimación social; donde nos extendamos transformándonos, formemos adecuadamente para el mundo en permanente evolución y donde la investigación plasme la aplicabilidad.

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