Junio/24 Crissien, exministro de Ciencia y Tecnología, y ahora director ejecutivo de Cientech.org, explica los alcances de esta forma de universidad, a partir de los aportes de los teóricos al respecto.
Introducción
Una universidad de tercera generación se centra en la innovación, la colaboración estrecha con la industria y el compromiso activo con los problemas regionales y globales, generando un impacto significativo en su entorno. Este tipo de universidad supera los enfoques tradicionales de docencia e investigación, integrando la transferencia de tecnología, el conocimiento y la colaboración activa con actores externos para fomentar el desarrollo económico. Es crucial que los procesos de las generaciones anteriores estén bien consolidados para impactar efectivamente en las actividades de tercera generación.
Este concepto emergió a finales de los noventa, inicialmente centrado en el emprendimiento, denominándose a estas instituciones como “Universidades Emprendedoras”. Estas se caracterizaban por un modelo educativo que enfatizaba la innovación y la colaboración con el sector industrial, contribuyendo activamente al desarrollo económico y social.
Clark (1998) definió las universidades de tercera generación como instituciones que han transformado sus estructuras organizativas y culturas académicas para fomentar la innovación y el emprendimiento. Estas universidades facilitan una colaboración estrecha entre la academia y la industria, promoviendo la transferencia de tecnología y el desarrollo económico regional.
A principios de este siglo, el concepto ganó relevancia, destacándose por su rol activo en el sistema de innovación tripartito, que incluye la interacción entre universidades, industria y gobierno. Esta interacción es fundamental para transformar los resultados de la investigación en aplicaciones prácticas, impulsando el desarrollo tecnológico y económico regional (Leydesdorff & Etzkowitz, 2001).
En 2003, Etzkowitz resaltó que las universidades de tercera generación deben enfocarse tanto en el emprendimiento como en la innovación, operando de manera similar a una empresa, lo que les permite generar conocimiento y riqueza económica mediante su participación directa en el mercado.
Desde 2007, se han desarrollado nuevos conceptos alrededor de las universidades de tercera generación, identificándolas como instituciones que adoptan una misión dual: educar y emprender, comprometidas con la generación de conocimiento aplicado y el desarrollo de empresas derivadas que pueden comercializar resultados de investigación (Rothaermel, Agung, & Jiang, 2007).
Guerrero y Urbano (2012) añaden que estas universidades se caracterizan por integrar el emprendimiento en su enseñanza, investigación y actividades de extensión, creando un ambiente que facilita el crecimiento de nuevas empresas innovadoras mediante recursos, mentorías y acceso a redes de inversores.
Áreas a fortalecer en una universidad de tercera generación:
- Innovación, Transferencia y Co-creación de Tecnología: Los programas de investigación deben buscar la aplicación práctica del conocimiento y mecanismos de comercialización para transformar investigaciones en productos comercializables (Lytras et al., 2020).
- Colaboración con la Industria: Los programas académicos deben alinearse con las necesidades del mercado laboral, facilitando un puente entre la teoría y la práctica a través de la colaboración con los actores del ecosistema.
- Compromiso con la Comunidad: Fomentar proyectos con impacto social que alineen la docencia e investigación con las necesidades locales, incrementando la participación comunitaria y la responsabilidad social.
- Educación Interdisciplinaria: Desarrollar programas que crucen disciplinas tradicionales, preparando estudiantes para desafíos complejos.
- Uso de Tecnologías Avanzadas: Integrar tecnologías como la inteligencia artificial y la analítica de datos en la docencia y la investigación.
- Redes Internacionales: Fortalecer la colaboración internacional para proyectos que aborden problemas y necesidades globales.
Ejes transversales de una universidad de tercera generación
Para una universidad de tercera generación, es crucial desarrollar ejes transversales que refuercen su misión y visión, adaptándose a las nuevas exigencias del contexto global y tecnológico. A continuación, se presentan tres ejes transversales fundamentales:
- Flexibilidad: Debe ser una característica inherente a la estructura académica y administrativa de la universidad. Es esencial la capacidad de adaptar rápidamente los programas académicos a las demandas cambiantes del mercado, los intereses de los estudiantes y las necesidades del entorno. Esta adaptación requiere la implementación de modalidades híbridas y convergentes que combinen la presencialidad con la virtualidad sincrónica y asincrónica, permitiendo también la redefinición de las horas de trabajo académico independiente y de contacto directo. Esto permite que el estudiante personalice e individualice su proceso de formación integral. Además, esta flexibilidad debe expresarse de forma explícita en las políticas institucionales, permitiendo una colaboración ágil en los procesos de homologación y validación de conocimientos con otras universidades y organizaciones del sector empresarial, para responder eficazmente a los desafíos globales y locales.
- Proyecto de Vida: Considerando que la misión de la mayoría de las universidades se centra en la formación de un profesional o ciudadano integral, es crucial implementar un enfoque en el proyecto de vida de los estudiantes. Esto implica proporcionar una visión clara del futuro profesional, personal y socio-emocional desde el inicio de su carrera universitaria. Se debe implementar orientación profesional y acompañamiento psicológico para el desarrollo socio-emocional dentro del plan de estudios, asegurando que los estudiantes puedan alinear sus pasiones y habilidades con sus metas profesionales. La universidad debe proveer recursos que faciliten el desarrollo de habilidades blandas y técnicas, y fomentar el emprendimiento y la innovación como parte de su formación académica.
- Ingresos de Tercera Generación: La generación de nuevos ingresos más allá de las matrículas es vital para la sostenibilidad de una universidad de tercera generación. Esto implica participar constantemente en convocatorias de cofinanciación de ciencia y tecnología a nivel nacional e internacional, que serían ingresos de segunda generación. Estos proyectos deben ser la base para generar nuevas fuentes de ingresos de tercera generación a través de la innovación con aceleramiento empresarial, licenciamiento de patentes, colaboraciones con la industria, y la creación de start-ups y spin-offs.
La adopción de estos ejes fortalece el rol de la universidad en un entorno cada vez más competitivo y asegura que los estudiantes estén mejor preparados para enfrentar y adaptarse a los retos del futuro. La transformación hacia una universidad de tercera generación junto con estos ejes transversales fomentará una organización más dinámica, resiliente y alineada con las necesidades del siglo XXI.
Referencias
- Clark, B. R. (1998). Creating Entrepreneurial Universities: Organizational Pathways of Transformation. Pergamon.
- Etzkowitz, H. (2003). Research Groups as ‘Quasi-firms’: the Invention of the Entrepreneurial University. Research Policy, 32(1), 109-121.
- Guerrero, M., & Urbano, D. (2012). The development of an entrepreneurial university. Journal of Technology Transfer, 37(1), 43-74.
- Leydesdorff, L., & Etzkowitz, H. (2001). The transformation of university-industry-government relations. Electronic Journal of Sociology.
- Rothaermel, F. T., Agung, S. D., & Jiang, L. (2007). University entrepreneurship: a taxonomy of the literature. Industrial and Corporate Change, 16(4), 691-791.
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