Sept 17/24 La Universidad del Tolima lleva dos semanas sin normalidad, tuvo que cambiar a su secretario general, hay roces con el designado del presidente, los estudiantes cuestionan decisiones administrativas y el orden público se ha visto afectado.
No pasa buenos días el rector de la Universidad del Tolima, Omar Mejía Patiño (foto izquierda), tras el cúmulo de hechos que han rodeado a la institución, y que pese a los esfuerzos por superarlos tiene a estudiantes de 15 programas en paro y los de otros 8 en asamblea escalonada.
Si se puede hacer una cadena de acontecimientos puede empezarse por mencionar las críticas que el designado del presidente Petro en el Consejo Superior, el enfermero Andrés Felipe Barragán Torres (foto derecha) ha hecho, de forma reiterada, sobre un posible acomodo de parte de la Universidad para favorecer a algunos docentes ocasionales y personal administrativo en el concurso docente que se encuentra abierto; sobre posible clientelismo y nepotismo; sobre una influencia del ahora senador conservador y exgobernador Óscar Barreto, a través de algunos directivos de la Universidad, y por la no claridad frente a unos hallazgos administrativos que hizo de Contraloría Departamental para la vigencia 2023.
Entre los hallazgos de menciona un posible detrimento patrimonial de $132 millones, un innecesario pago de intereses de mora por retrasos en el pago del impuesto predial y la sobretasa ambiental de algunos predios por 126 millones, y otro detrimento adicional de 5.882 millones por intereses de mora en el pago de obligaciones con la comercializadora Samot SAS.
Según la Contraloría, la causa es: “Ineficientes mecanismos de vigilancia, control y seguimiento técnico, administrativo, financiero, contable y jurídico, que aseguren y garanticen a la entidad como a sus responsables el cumplimiento contractual”.
Adicionalmente, en 2023 la Universidad recaudó 2 mil millones menos de los que gastó, aunque allí no se contabilizaron lo que le adeudan a la UT, como por ejemplo 5.700 millones por parte de la Gobernación del Tolima.
Según denunció Barragán “aunque traten de escudarse en la acreditación, eso no desconoce que hay estudiantes comiendo en el suelo, o trabajadores suspendidos, o profesores catedráticos que denuncian concursos amañados. Necesidades todas estas que preocupan y tienen en constante diálogo a la comunidad universitaria”. Lo dice luego que la UT se reacreditara institucionalmente en mayo de este año.
Las denuncias del designado recogen parte del sentimiento de inconformidad de parte del estudiantado que además de considerar que no hay claridad en la asignación de los recursos de la IES, hay ineficiencia en el servicio de la Prestadora de Servicios de Salud (PSS), particularmente en lo relacionado con salud mental.
Las denuncias de Barragán se extendieron a las redes sociales y a los medios de comunicación y como una forma de contrarrestarlas el secretario general de la Universidad del Tolima, Andrés Felipe Bedoya Cárdenas, interpuso una acción de tutela contra el designado, lo que se sumó a la molestia de parte del estudiantado que consideró que Bedoya fue uno de los directivos que habría favorecido, hace unos días, la presencia de fuerzas militares afuera de la institución para tratar de intimidar a la comunidad universitaria.
Por ello, al considerar que -pese al desmentido de la Universidad- la UTolima habría entregado datos de estudiantes a las fuerzas militares para el perfilamiento de estos, la asamblea general estudiantil declaró como “persona no grata” al Secretario General Andrés Felipe Bedoya, “por el perfilamiento estudiantil y sabotaje en los procesos asamblearios amparados por el derecho a la libre protesta”.
¿Militares dentro de las IES? No. ¿Fuera de las IES? sí. La polémica en la U. del Tolima
En su reemplazo, el rector Mejía nombró como nuevo secretario general a Juan David Gómez González que, según relata el portal Elcronista.co “al igual que el anterior, es cercano al ‘barretismo’ o Partido Conservador del Tolima. Antes fue candidato al Concejo de Ibagué y director de Cobertura de la Secretaría de Educación de Ibagué. Asimismo, hizo parte de la Unidad de Trabajo Legislativo (UTL) del representante a la Cámara, Gerardo Yepes, también del Partido Conservador. Ahora llega para apaciguar los ánimos en la UT con un talante diferente al de su predecesor”.
Para completar esta historia, un Juzgado de Ibagué favoreció en una tutela a la Asociación Sindical de Profesores Universitarios (ASPU), y ha obligado a la Universidad a revelar “el listado de todos los funcionarios o personas con vínculo contractual de cualquier índole con la Universidad del Tolima que están participando en el Concurso Público de Méritos correspondiente al periodo 2024-2025, incluidos funcionarios de planta, OPS o CPS y demás tipos contractuales”, dado que la Universidad no lo estaba informando.
Una de las polémicas también está en torno del proceso de elección de decanos y de director(a) del Instituto de Educación a Distancia IDEAD.
En los últimos hechos, también se registran algunos actos de vandalismo a la sede de la Universidad y el ataque a una profesora.
Mejía Patiño, cuyo periodo va hasta 2026, ha intentado dialogar con la comunidad universitaria para buscar salidas. “Estoy seguro de que, a partir del diálogo y el respeto por las diferencias, podremos transitar un mismo camino que conlleve al fortalecimiento del proyecto universitario”, ha dicho, tras haber sostenido reuniones con los estudiantes, buscar mejoras en la atención a la salud mental y negar que la Universidad haya pedido la presencia de los militares.
Con pleno respaldo, U. del Tolima re-elige a Omar Mejía como rector
Crédito de la foto: Elcronista.co
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