Oct/25 El ensayo de Salcedo Galeano, magíster en Educación y autor del libro: Los cónclaves de la Educación Superior, cuestiona la forma como se ha desvirtuado el tiempo y la exigencia en la educación.
“Solo sé que no sé nada”
Sócrates
Pergaminos, desfiles y diplomas son la muestra del “éxito” desenfrenado al que se enfrentan miles de graduandos en el país, sin medir el impacto negativo de una práctica silenciosa a la que no se le ha puesto freno. Y ¿por qué? Debe ser por el interés de un sistema capitalista cuya apuesta va más allá de un mercado donde los clientes potenciales están en los colegios, especialmente en los grados 9° a 11° con un nombre que da estatus a clase popular “bachillersitario” el equivalente a cursar uno o dos semestres sin importar que allí esté en juego la calidad.
Mientras todo eso ocurre, en el otro extremo están los profesores, esos mismos que luchan diariamente para que sus horas de clase no se vean en riesgo especialmente cuando tienen que enfrentarse a lugares que se improvisan como salones de clase separados unos de otros por delgadas paredes que simulan el concreto filtrándose en medio de estos tambores el ruido de “aulas” contiguas. Todos estos problemas a los que no se les ha puesto la lupa, deberían ser la prioridad a la hora de implementar un modelo diferente en la educación superior.
Somos nosotros los profesores los que tenemos que lidiar con problemas que van más allá de un ambiente poco propicio para ejercer nuestra labor sin contar con esos “semestres” ahora de tres meses y medio y esas condiciones laborales que no permiten expresar la inconformidad por miedo a perder el trabajo siendo esta una de las tantas razones para trabajar a media máquina. Un ejemplo de ello son los correos que intimidan al cumplimiento porque el calendario académico así lo exige: “profesor, lo invitamos a registrar las notas antes de la fecha de cierre”, muchas veces ignorando las piruetas a las que tenemos que enfrentarnos para que la clase salga bien.
Esta es una invitación más a reflexionar sobre un discurso que durante décadas se impone en las aulas de clase, pero en la práctica agoniza y revive en quienes llegan a suplirnos.
![]()
