Un Ministro de Educación que pelea, insulta y divide en vez de unir y conciliar

Un Ministro de Educación que pelea, insulta y divide en vez de unir y conciliar

Feb 20/26 El ministro de Educación Nacional de Colombia, José Daniel Rojas Medellín es un “cazapeleas”. Aquí el listado de confrontaciones que ha tenido.

Contrario al estilo esperado en un funcionario con tal responsabilidad, actúa más como un jefe de debate político. Eso parece gustarle a su jefe, el presidente Petro (que tiene el mismo estilo), pero no al sistema educativo que se ha fracturado en este gobierno.

En uno de sus últimos mensajes en su red social de X, el ministro Rojas escribió: “Perdón por mi opinión de extrema izquierda pero: La educación es un derecho no un negocio”. Si bien es una opinión personal, que refleja su agenda política y técnica en el Ministerio, totalmente válida, consolida una opinión que da base a sus constantes enfrentamientos con políticos  que no son “de extrema izquierda”, y con académicos y universitarios que tienen otras visiones.

Los enfrentamientos de Rojas, y sobre todo su forma nada elegante de expresarse de aquellos con quienes discrepa, viene de años atrás, desde mucho antes que fuera conocido públicamente. En su historial de mensajes es común hallar expresiones como “coma mierda”, “vieja HP”, “malparido”…, y cuyos términos dejó de usar con su llegada al Ministerio, pero no el carácter beligerante.

A medida que se acerca el fin de su Ministerio, por la cercana terminación de este gobierno y las elecciones para Congreso y Presidencia, y pese a las ordenanzas legales y de prudencia que se piden a los altos funcionarios públicos de no hacer política, Rojas Medellín no se mide para cazar peleas y responder en términos nada conciliadores a políticos como, por ejemplo, todos los que representan los movimientos políticos de personas como Álvaro Uribe y sus senadores, la exalcaldesa Claudia López, el aspirante presidencial Sergio Fajardo, el alcalde de Bogotá, Carlos Fernando Galán, con el también exalcalde Enrique Peñalosa, y con representantes como Katherine Miranda y Catherine Juvinao, con quien tiene una pública pugna que se revive cada pocos días, entre otros.

En la lista también se suman los que la “extrema izquierda” llama medios tradicionales oligarcas, como Revista Semana, Blu Radio, Caracol, RCN y El Tiempo, por citar algunos.

Pero las peleas no solo se dan en el terreno político, sino también con académicos y personajes del mundo universitario.

Uno de los enfrentamientos más reiterados y que cada día sube de tono es con uno de sus antecesores en el Ministerio, Alejandro Gaviria, tanto por las posiciones del gobierno en temas de educación superior como de salud. Gaviria, cercano a sectores tradicionales y la universidad privada, esta semana fue calificado por Rojas como un exministro de Educación que “fue un fracaso“, que “ni siquiera asumió su rol como Ministro”. Señaló que “un hombre que está más sucio que un rancho solo (en referencia a Gaviria), se viene a limpiar las uñas con mi honradez”, y dijo, sobre Gaviria, que “corrompido es el que vino y aceptó un cargo público para defender n plan de desarrollo y para traicionarlo después”.

Y las peleas de ministro ya hacen parte del panorama.

Con Catherine Juvinao. La representante ha cuestionado al MEN por presunta falta de transparencia en temas como ICETEX, FOMAG y manejo de información pública. Rojas suele responderle con dureza, acusándola de “mentir deliberadamente”, de hacer “politiquería barata” y de “usar el sector educativo para campaña”. Cada vez que Juvinao publica un señalamiento, el ministro reaparece con un mensaje descalificador, convirtiendo la disputa en una de las más frecuentes y visibles.

Katherine Miranda. Miranda ha denunciado retrasos en pagos del FOMAG y presuntas irregularidades administrativas. Rojas la ha acusado de “hacer show”, de “no entender cómo funciona el sistema” y de “buscar likes con desinformación”. El tono es similar al usado con Juvinao: directo, personal y sin intención de conciliación.

Claudia López: Antes de ser ministro, Rojas publicó mensajes insultantes contra la exalcaldesa, incluyendo el calificativo “vieja HP”. En temas recientes, ha insinuado que López “desinforma” sobre responsabilidades del MEN en el FOMAG y en la financiación de la educación pública en Bogotá.

Enrique Peñalosa: En un mensaje dirigido a Carlos Amaya, Rojas arremetió contra Peñalosa afirmando: “Fue tu amigo Peñalosa y tu alcaldesa quienes detuvieron la licitación de buses eléctricos que dejó lista Petro. ¡Oportunista!” Aunque el tema no es estrictamente educativo, sí refleja el patrón de confrontación con figuras que representan modelos de ciudad distintos a los del gobierno.

Carlos Fernando Galán: El alcalde de Bogotá ha cuestionado al MEN por la falta de claridad en pagos del FOMAG y por la coordinación con la Secretaría de Educación.
Rojas ha respondido que Galán “desinforma”, que “busca culpables donde no los hay” y que el Distrito “pretende endilgarle al MEN responsabilidades que no le corresponden”. Claramente hay una confrontación ideológica, que tampoco ha permitido avanzar, como se quiere, en los campus universitarios de Suba y Kennedy.

Sergio Fajardo: Fajardo ha criticado la orientación ideológica del MEN y la falta de consensos en política educativa. Rojas respondió que Fajardo representa “la tecnocracia que fracasó” y que su modelo “privilegia a los de siempre”, reforzando la división entre visiones de centro y de izquierda en educación.

Consejeros de la Universidad Popular del Cesar: En medio de la crisis de gobernanza de la UPC, Rojas ha señalado la existencia de “mafias locales” y “fortines políticos” que afectan la calidad y la transparencia. Aunque no ha usado insultos, sí ha confrontado directamente a consejeros y actores regionales, advirtiendo que el MEN “no permitirá más corrupción”.

Alcaldía de Cali: El proyecto de una nueva universidad pública en Cali ha generado tensiones por modelo académico, financiación y uso de bienes públicos. Rojas ha acusado a la Alcaldía de “frenar un proyecto histórico” y de “no entender la visión de universidad pública que necesita el país”.

Gobernación de Santander y Gobernadora del Tolima: En discusiones sobre ampliación de cobertura y cofinanciación de sedes universitarias, Rojas ha señalado que algunos gobernadores “no cumplen” y “ponen obstáculos a la educación pública”. Los mandatarios departamentales han respondido que el MEN no entrega recursos a tiempo.

Rectores Moisés Wasserman y José Manuel Restrepo: Ambos han cuestionado la reforma a la Ley 30, la orientación ideológica del MEN y la falta de diálogo técnico.
Rojas ha insinuado que representan “la élite universitaria tradicional” y que defienden “privilegios del sector privado”, lo que ha tensado aún más la relación con voces académicas de alto reconocimiento. En debates sobre cifras, el ministro ha dicho que los “ha peinado”.

Un estilo que divide al sistema educativo

El patrón es claro: el ministro responde con confrontación, descalificación y tono político a casi cualquier crítica, venga de donde venga. En un sector que requiere diálogo técnico, consensos y estabilidad institucional, su estilo —más cercano al debate electoral que a la gestión pública— termina profundizando la polarización y debilitando la confianza entre actores del sistema educativo.

Un listado de actores del sector que solo esperan que termine este Ministerio

Los resultados en la gestión del actual gobierno, el incumplimiento de algunas promesas y el estilo enunciado, tienen un listado de personas y actores claves del sector que no ven la hora que haya cambio de gobierno. Entre ellos se pueden enumerar en general a casi todo el sector privado de rectores e IES que se han sentido “abandonados por este gobierno” y acusados de ricos negociantes con la educación; exrectores de universidades tradicionales que han cuestionado la política en educación del actual gobierno; los estudiantes que no vieron cumplida la promesa presidencial de la extinción del Icetex y, sobre todo, el perdón de sus deudas; los alcaldes de ciudades que, como Bogotá, Medellín, Cali, Barranquilla y Bucaramanga, y los gobernadores de estos departamentos, que han tenido diferencias  con el gobierno, asignaciones presupuestales para la educación e intervención en sus universidades; los rectores de las universidades oficiales que entrarán en procesos electorales y no quieren que les pase lo que hizo este gobierno con la Universidad Nacional de Colombia; e incluso -aunque no lo han dicho explícitamente, en los comunicados y expresiones de algunos de sus integrantes, se nota preocupación en las asociaciones como ASCUN y ACIET.

También hay que decir, que Rojas tendría sus cercanos defensores, como los sindicatos docentes, parte del movimiento estudiantil, los rectores de las universidades públicas que mas recursos han recibido de este gobierno y los profesores de universidades públicas esperanzados con la formalización laboral, entre otros.

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