Doctorados vs. Humildad: El reto de humanizar la educación superior: Jahir Lombana-Coy

Doctorados vs. Humildad: El reto de humanizar la educación superior: Jahir Lombana-Coy

Mayo/26 Bajo el título “La humildad faltante frente a la soberbia sobrante del saber”, Lombana-Coy critica la soberbia académica y los incentivos éticos perversos, exigiendo responsabilidad, integridad y humildad frente al conocimiento privilegiado.

Entre más títulos académicos, menos importantes las ceremonias, más pequeños los diplomas y ojalá más importante la humildad y responsabilidad frente al conocimiento. O al menos esa debería ser la orientación que deberíamos tener aquellos que logramos escalar en formación a pesar de venir de entornos dónde la austeridad y la humildad se medían con agua e´panela con queso.

En Colombia tener la oportunidad de alcanzar un doctorado lo pone en un privilegiado grupo del 0,15% de la población mayor de 25 años (datos del 2023) y si se toma cualquier tipo de educación superior (con un programa de mínimo de 2 años), la cifra alcanza 31% de la población entre 25 y 64 años (OECD Education at a glance 2025). Que sean tan pocos los privilegiados con educación superior, exige una responsabilidad inmensa a la hora de confrontar un mundo lleno de inequidades y de brechas, que cada día se aumentan, y que no se deberían profundizar con las dispensas recibidas por tan pocos en la población.

Cuando producto de esa formación privilegiada se llega a la labor pedagógica, la responsabilidad se debería multiplicar exponencialmente. Pues el/la profesor(a) debe en su misión recoger el origen etimológico de esta palabra “el que declara en público” del latín, profiteri: que profesa y confiesa. Que, aunque es una labor mesiánica, no por eso se debe entender que nos creamos más que el “altísimo” suponiéndonos dueños del saber y perfectos. Una actitud así, puede detonar incluso en la peligrosa labor de adoctrinadores que tiene la misma raíz etimológica de docente docens, docentis: “aquel que hace que alguien aprenda” pero que, al adoctrinar, anula el carácter crítico del ser individual al cual se enseña.

La esfera académica está llena de egos, además como te miden por lo que te muestras en calificaciones docentes, reconocimiento medido en citas y conferencias en las cuales eres el centro de atención, es difícil que la egoteca no se llene de humo y que nuble el pensar de aquel que se supone aprendió a saber diferenciar, el humo de la transparencia.

Por eso, cuando uno oye en círculos académicos presentaciones de profesores(as) que se vanaglorian de sus múltiples estudios y luego oye sus precarias disertaciones, se cuestiona del reconocimiento de tales títulos. O algo que es muy usual en este círculo, es cuando el/la profesor(a) subestima la inteligencia de sus receptores al no tener en cuenta sus apreciaciones y reafirmando lo que el/la profesor(a) cree irrefutable. Esto es cuando en un falso estatus de superioridad presenta sin dejar que se critiquen sus posturas cerrando con un “lo hice yo” o “esto es así”. Este escenario se empeora, cuando se cae en la complejidad del hablar para cerrarse a un grupo “selecto” al que solo se accede por aparentar saber o para saber aparentar. Lo anterior cuando en realidad el que más sabe es aquel que puede explicar con palabras sencillas, conocimientos complejos.

Cuando pasamos al plano de la investigación, se ha visto la negación del trabajo en equipo. La investigación, aunque parezca históricamente un trabajo solitario donde las velas “nos quemaban las pestañas”, se ha vuelto y requiere de un trabajo muy colectivo y requiere del apoyo de múltiples personas trans-/inter- disciplinarias en: sus instituciones (académicas y administrativas) y la sociedad en general.

Por ejemplo, algunos investigadores senior ven en sus apoyos académicos (investigadores junior) “esclavos del conocimiento”, jocoso para algunos pero diciente en el sentido de sacrificio que se tiene que hacer para alcanzar los méritos y subir en la carrera académica para “liberarse de las cadenas” y llegar a ser senior. Expresiones como “todos los que estamos como senior, pasamos por ahí” traducido en que cuando eras junior fuiste esclavo de alguien o cuando un senior le dice al junior “súbete al tren, porque si no te quedas”, traducido en que, si no es con mi apoyo, no surgirás.

De acá es importante entonces cuestionar que tales planteamientos que parecieran sin mayor intención o trascendencia de daño, pero totalmente despectivos, guardan el poder intrínseco que otorga el título (más que el conocimiento) y es hacia allá donde la discusión debería girar.

Allende de los títulos, si se pierde la integridad e integralidad del ser, cobra vigencia ese meme que aparece en donde todos los “buenos” son maestros (Yoda, Splinter) pero los doctores son “villanos” (Dr. Doom, Dr. Octopus)”. Será que, de verdad, ¿el saber corrompe?

Cuando uno ve los hechos, sintiera que sí, y como las malas noticias son las más virales, pareciera que se confirma la hipótesis del meme. La situación de la Universidad de Sucre un secreto a voces entre las universidades públicas en cuanto a la posibilidad de aumentar el salario por un sistema de puntos, ha creado incentivos perversos que parecieran legales, pero cuestionablemente éticos y que solo se transforman del dicho anglosajón de “publish or perish” (publica o perece) en “Publish and enrich” (publica y enriquece).

Por encima del impacto en la sociedad que pueda tener la investigación académica, parece ser superada por el afán personal y esto no se circunscribe solo a la universidad pública. Las instituciones de educación superior en general, ante un descenso proyectado en la matrícula están viéndose forzadas a encontrar nuevas fuentes de financiación y los que les queda en su orientación misional son la investigación y la extensión que a la voz de “publish” requerirá “enrich”. Ya se oyen en la camada de jóvenes investigadores que vienen diciendo es que “tenemos hambre” traducido en que tienen que publicar a toda costa, independientemente de prácticas non sanctas que quizás lo que hagan es atragantarlos y que mueran en el intento académico. Prácticas de publicación en revistas predatorias (algunas indexadas), traducciones del mismo artículo en diferentes idiomas, compra de coautorías, participación en conferencias de dudoso respaldo (algunas indexadas) y el nuevo actor en artículos por minuto con IA; son prácticas ilegales muchas e ilegítimas todas, que dejan muy mal parado a los(as) investigadores(as).

Detrás de todo esto no hay una crisis en las instituciones de educación superior, si no en el ser. La corrupción que desgraciadamente ya permea a nuestra sociedad ha invadido a los que forman, y si los que forman lo hacen con criterios antiéticos, es muy difícil lograr que el rumbo se corrija.

Para corregir el rumbo pensemos con optimismo y que programas como semilleros y jóvenes de investigación deben tener un componente de integridad y ética académicas en su formación, y otro componente de enseñar a dar críticas y a recibirlas. Otra vía para ajustar el rumbo, es acercarnos a lo que los académicos llamamos el “sector real” para sentir y entender realidades que a veces interpretamos por solo teoría. Esto es lo que los anglosajones llaman “skin in the game” como una interpretación en español “sudar la camiseta”, para que la investigación se mida por impacto más allá de las publicaciones y de las citas y se refleje en el efecto real con la sociedad. Finalmente, que por tener un título no seamos exclusivos, sino incluyentes por la responsabilidad de la labor docente en propagar sin distingo, el conocimiento.

(*) Jahir Lombana-Coy lombanaj@uninorte.edu.co es doctor en Economía de la Universidad de Goettingen (Alemania), Magíster en Estudios Internacionales de la Universidad de Chile. Especialista en Relaciones Internacionales de la Universidad de Chile con pregrado en Economía de la Universidad del Rosario en Bogotá (Colombia). Se ha desempeñado como profesional especializado en el Ministerio de Comercio Exterior en Colombia, Director/Editor del portal internet especializado en comercio exterior de frutas y verduras frescas: www.freshplaza.es y www.freshplaza.com, consultor de proyectos en Europa y Latinoamérica en entidades como la Fundación Friedrich Ebert (Alemania), Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación FAO, el Instituto de Estudios Agronómicos INRA (Francia), Asociación de Bananeros de Colombia AUGURA (Colombia), Asociación de Ganaderos del Norte ASOGANORTE (Colombia), DNP y Minciencias. En investigación y docencia sus áreas de interés son competitividad, competencias, análisis sectorial e internacionalización. De las cuales tiene varios escritos y son temas activos en los cursos que ha impartido en diferentes universidades. Ha sido Director Académico, Director de Investigaciones y coordinador del programa de doctorado en la Universidad del Norte donde actualmente está vinculado como investigador senior y profesor asociado de entorno de los negocios y competitividad en pregrado y posgrado.

 

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