Julio/26 Cadena Afanador, profesor de la Universidad Militar Nueva Granada, destaca la decisión de extender la oferta educativa de UDENAR al Pacífico y explica el por qué su conveniencia.
La seccional Pacífico de la Universidad de Nariño
El 22 de julio de 2026, el Consejo Nacional de Educación Superior (CESU) emitió concepto favorable para la creación de la Seccional del Pacífico de la Universidad de Nariño (UDENAR), con domicilio principal en Tumaco y nodos en Barbacoas y El Charco. La decisión, adoptada tras un proceso riguroso de evaluación académica, financiera, administrativa y de infraestructura, es un hecho relevante en el sistema de educación superior: es el reconocimiento institucional de una deuda histórica del Estado colombiano con una de las regiones más ricas en biodiversidad y cultura, y más golpeadas por la desigualdad y el abandono: la región Pacífica.
Quien escribe estas líneas tuvo el privilegio de verificar in situ en octubre de 2025, como par coordinador de la visita dispuesta por el MEN, la solidez de la propuesta y la determinación de la UDENAR para pergeñarla. Lo que sigue es una reflexión sobre las fortalezas y oportunidades que este proyecto representa para el Pacífico colombiano.
Una región horadada por el desarraigo y las necesidades básicas insatisfechas
La Costa Pacífica nariñense abarca el 60% del territorio del Departamento de Nariño. Tiene una población de aproximadamente 1,4 millones de personas, con predominio de comunidades afrodescendientes (más del 90%) e indígenas, distribuidas en municipios históricamente marginados por el Estado. Más del 60% de su población vive en condiciones de pobreza monetaria, con precarios indicadores en salud, vivienda, saneamiento básico y educación. A esto se suma la persistencia del conflicto armado, el narcotráfico, el desplazamiento forzado, las violencias intrafamiliares, sexuales y de género, entre otros, que son fenómenos que erosionan el tejido social y las posibilidades de desarrollo. Al respecto se recomienda consultar obras como Pacífico nariñense: retos y alternativas para su desarrollo (Ortíz Benavides, Ruales Suárez y De la Cruz Taticuan, Editorial Universidad de Nariño, 2024) y Pacífico invisible. La Colombia que nadie quiere ver (Ballesteros Possu, Aguiño Borja y Aguiño Mosquera, Editorial Universidad de Nariño, 2026).
En ese contexto, la educación superior pública no es un privilegio ni un lujo: es una herramienta de transformación social. La creación de la Seccional del Pacífico brinda la oportunidad de llenar un vacío que la región ha padecido durante décadas, y que ninguna otra institución de educación superior ha podido resolver de manera integral.
Tumaco como epicentro de la educación superior regional
La UDENAR viene haciendo presencia en Tumaco y el territorio del Pacífico desde 1985, cuando comenzó a ofrecer programas en dicho municipio. En 1997 se construyó una infraestructura palafítica, en consonancia con la biodiversidad circundante, en el Barrio La Ciudadela. La población estudiantil aumentó en la última década, pasando de 150 estudiantes a más de 1.800. Se evidencia que hay una sentida necesidad de educación superior y la población confía en la institución y su comunidad universitaria.
Aparte de la sede de La Ciudadela, la institución cuenta con otra sede en Maragrícola, a 22 kilómetros del casco urbano del municipio. Se trata de un conjunto de varios predios rurales de cientos de hectáreas que posee la UDENAR, como destinataria de donaciones realizadas tras la crisis camaronera que afectó profundamente a la región en el 2006. Allí se han hecho inversiones superiores a los $19.000 millones en infraestructura de acuicultura marina, laboratorios especializados en química, biología, física y suelos, y cuenta con adecuada conectividad. Probablemente varios integrantes del CESU tuvieron la oportunidad constatar el avance de estas inversiones cuando, en abril de 2026, este organismo sesionó fuera de Bogotá, precisamente en Maragrícola.
Territorio y autoridades territoriales
La Seccional del Pacífico apunta a tener presencia no solo en Tumaco, sino también en Barbacoas y El Charco, con lo que se pretende ampliar la cobertura de educación superior en las tres subregiones del Pacífico nariñense: Pacífico Sur, Telembí y Sanquianga. La apuesta es ambiciosa en los primeros cuatro años de funcionamiento de la seccional: diez programas académicos con más de 5.000 estudiantes, que respondan a las vocaciones productivas y necesidades educativas de cada subregión.
El músculo financiero se sustenta en un convenio suscrito entre el MEN y la Gobernación de Nariño, lo que garantiza aportes anuales permanentes de $4.000 millones y $1.000 millones, respectivamente. Esto brinda una base presupuestal independiente de los ingresos por matrícula y los recursos del plan integral de cobertura, donde la política de gratuidad beneficia a más del 99% de los estudiantes en la actualidad.
Es relevante que la Alcaldía de Tumaco, donde operará la sede principal de la seccional, no ha concretado un apoyo económico que sea equiparable al adoptado por la Gobernación. Siendo Tumaco el principal beneficiario con la creación de esta seccional que transformará la vida comunitaria, cultural y económica del municipio, se requiere un compromiso efectivo de las autoridades locales, la Cámara de Comercio y el entorno empresarial, constituyéndose en responsabilidades sociales de las que no deben sustraerse.
Este esfuerzo conjunto, con la UDENAR como protagonista, cobra mayor relevancia al contrastarlo con las dificultades que ha enfrentado la educación superior pública en Tumaco, como ha sucedido con la sede de la Universidad Nacional en ese municipio. En octubre de 2024, la UNAL perdió una donación internacional de 12,5 millones de euros proveniente de la ONG Invest International de los Países Bajos, destinada a mejorar la infraestructura de su sede en Tumaco. La decisión, adoptada tras múltiples retrasos y la declaratoria desierta de la licitación, dejó a los profesores y estudiantes de esa sede realizando clases en contenedores adaptados.
Universidad e interacción social con su entorno
Algo que llama la atención de la propuesta de la UDENAR del Pacífico es su enfoque. La institución no concibe la seccional como una simple extensión que lleva el conocimiento de Pasto a la costa: la entiende como una universidad que interactúa con el territorio, aprende de él y se transforma con él. Su concepción de la interacción social, como un proceso en varias vías, donde la comunidad también aporta saberes, y su compromiso con el diálogo intercultural con comunidades afrodescendientes e indígenas son señales de una madurez institucional poco frecuente. En efecto, la UDENAR es un referente nacional y latinoamericano en materia de democracia, participación y transparencia universitaria.
La UDENAR fue fundada en 1904 con el compromiso de tener presencia en Pasto, Ipiales y Barbacoas. Con la creación de la Seccional del Pacífico, ese compromiso fundacional se cumple a cabalidad, más de un siglo después, en zonas apartadas donde no hay acceso terrestre o aéreo, y la única forma de llegar con educación superior es por vía marítima y fluvial.
La decisión del CESU, y la que probablemente adoptará el MEN, responden al clamor legítimo de las comunidades del Pacífico nariñense y caucano: el de una educación superior de calidad, con presencia real en su territorio. Ese clamor de la comunidad del Pacífico y ese compromiso institucional de la UDENAR que estaba pendiente por completarse, están cerca de concretarse. Ya era el momento.
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