Reforma educativa: desafiando el futuro de la educación colombiana


Jaime Alberto Leal Afanador es el rector de la Universidad Nacional Abierta y a Distancia -UNAD- y cuestiona la propuesta de reforma a la Ley 30 propuesta por el Gobierno por quedarse corta en la identificación de lo que realmente requiere el país de su educación superior, y su falta de fundamento. Artículo exclusivo para El Observatorio.

Ante el actual debate sobre el marco regulatorio de la Educación Superior Colombiana es importante preguntarse previamente sobre qué tipo de sociedad queremos para la Colombia presente y futura de cara a los retos que demanda un mundo globalizado y determinado por nuevas formas de comunicación y de información envolventes a la cotidianidad de cualquiera de los habitantes del planeta?.

Sólo si respondemos participativamente este interrogante se tendrá claro cual debe ser el propósito de un sistema vital que como el de la educación superior influye de manera decidida en el proceso formativo integral que nos atañe como sociedad con una identidad y una problemática especifica que no siempre es susceptible de extrapolación de experiencias a lo mejor exitosas en otros países del mundo inclusive de la región, pero no del todo aplicables a realidades de exclusión y violencia como las que vive nuestro país  desde hace décadas.

La Colombia de hoy con el potencial de desarrollo que siempre le han reconocido propios y extraños,  sigue siendo repositorio de exclusión, pobreza, inequidad e injusticias que brotan por doquier, con un grave diagnostico de perdida de valores sociales influenciado por los canceres que aquejan hoy a la humanidad: el narcotráfico y la guerra influenciada por la industria armamentista. Este oscuro panorama no puede dejar de ser analizado en profundidad de cara a la reingeniería integral que requiere el sistema de la educación superior del país, y mucho menos puede pasar desapercibido por quienes tenemos la oportunidad histórica de diseñar una Política de Estado coherente y sostenible no solo para el hoy sino especialmente para el futuro de nuevas generaciones de colombianos.

Es por ello que abierta esta oportunidad de repensar la educación superior es importante considerar diversos factores externos e internos que den respuesta efectiva a los críticos problemas de cobertura, calidad y pertinencia de los cuales carece hoy un alto porcentaje de nuestro sistema educativo.

Empecemos reconociendo entonces que es importante la oportunidad abierta por el Ministerio de Educación Nacional, pero que la estructura misma de la propuesta de reforma presentada y la argumentación que la respalda es, valga la paradoja, excesivamente escasa cuando se valoran con cuidado los documentos y respuestas dadas en varios foros y medios que han indagado sobre el particular.

Pero para no divagar cuáles son esos aspectos claves, que por sus superficialidad en el tratamiento preocupan hoy a la comunidad universitaria del país: En primer lugar la estructuración del  sistema mismo, el proyecto es contradictorio al soportarse en la ley 30 durante todo su desarrollo para luego en el articulo final declarar su derogatoria y la de sus decretos reglamentarios; Pero bien para alguien o para muchos este podría ser un tema de forma y aunque para nosotros es sustancial no es el mayor vacío de la propuesta; existen otros componentes como la autonomía universitaria, las formas de financiación para la sostenibilidad del sistema con recursos privados y públicos, tal vez uno de los aspectos más cuestionados del proyecto de ley y el de menor claridad en la argumentación del MEN.

Que decir de los excesos y tergiversaciones que aparecen en cuanto a la función de inspección y vigilancia que quisiera ejercer el Ministerio de Educación Nacional, el cual debería a encargarse más del fomento a temas claves como la investigación y la responsabilidad social de nuestras IES. Estos y otros temas quisiéramos tratar en profundidad a fin de propiciar lo que se debería buscar siempre en los escenarios universitarios por naturaleza: participación cualificada en un debate académico con fines de construcción rigurosa para generar un conocimiento aplicado y pertinente sobre una realidad especifica, en este caso la realidad sobre la educación superior que necesita no solo más recursos para operar con calidad, sino de un mayor protagonismo para participar en el delineamiento adecuado de estas políticas publicas para garantizar su sostenibilidad y pertinencia en el tiempo.

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