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Francisco Piedrahíta, rector del ICRESI -en Cali- hace una reseña en la que homenajea y recuerda los logros de la fallecida Martha Lucía Villegas. |
2015 – Recientemente falleció en Medellín Martha Lucía Villegas Botero, quien tuvo una destacada carrera directiva en el sector educativo. Ocupó, entre otros cargos, los de Secretaria de Educación del departamento de Antioquia, Viceministra de Educación y presidenta de Icetex.
Fue en este último, que desempeñó por más de diez años, en el que brilló especialmente y en el que dejó una huella imborrable. Transformó una entidad anquilosada y burocrática que atendía a personas pertenecientes a las clases medias y altas del país, en otra muy ágil que financia los estudios de educación superior a centenares de miles de jóvenes de las clases menos favorecidas, provenientes de todos los rincones de Colombia.
Vale la pena destacar de entrada que la exitosa transformación que ha experimentado el Icetex en lo que va corrido de este siglo obedece a un caso excepcional de eso que llaman políticas de Estado; una política que se formuló inicialmente durante el gobierno de Andrés Pastrana, se implementó durante los dos periodos de Álvaro Uribe y se ha reforzado durante la presidencia de Juan Manuel Santos.
Pero fue Martha Lucía Villegas la persona responsable de la ejecución de los cambios fundamentales que se le hicieron a la entidad.
La transformación de Icetex bajo su dirección es un caso que merece estudiarse como una aplicación muy exitosa de reingeniería de procesos empresariales.
La reingeniería se definió, hace ya más de veinte años, como el análisis crítico y el rediseño radical de procesos empresariales para lograr cambios substanciales en medidas de desempeño tales como costo, calidad, servicio y velocidad. Busca cambios substanciales, en lugar de mejoramiento continuo.
La principal transformación de ICETEX no fue, a pesar de la importancia de ese cambio legal, su paso de establecimiento público del orden nacional a entidad financiera de naturaleza especial, con personería jurídica, autonomía administrativa y patrimonio propio.
No. El principal cambio tuvo que ver con la revisión de su misión y de su visión y con el cambio radical de sus procesos, que implementó para lograrlas. Todo eso lo lideró Martha Lucía Villegas, desde la presidencia de la entidad.
En efecto, en su nueva misión aparecieron “criterios de equidad, cobertura, calidad y pertinencia, priorizando la población de bajos recursos económicos y aquella con mérito académico”. Esos términos implican el cambio de un instituto de crédito educativo anquilosado e ineficaz, por otro al servicio de esa gran cantidad de jóvenes colombianos, talentosos y con deseos de progreso, pero sin los recursos económicos para cumplir sus sueños.
Y en la nueva visión se lee “soportados en una operación financiera sostenible, un modelo de gestión efectivo, tecnología de punta y personal altamente calificado y orientados a alcanzar altos niveles de satisfacción en nuestros clientes”. Allí está implícita la estrategia escogida, sólo falta la referencia a los procesos.
La transformación de Icetex es un caso para libro de texto de reingeniería: búsqueda de la satisfacción de los clientes, enfoque de procesos, uso eficaz de las Tic, “outsourcing” o tercerización de lo no estratégico, participación de las instituciones de educación superior como aliadas en los procesos, etc.
Durante la administración de Martha Lucía Villegas las etapas necesarias para la obtención del crédito pasaron de diez a tres, el número de funcionarios se redujo de 350 a 200 y el número de créditos administrados se multiplicó por cuatro. La institución se hizo sostenible y, lo más importante: se democratizó el crédito educativo.
Icetex empezó a llegar a todos los rincones del país, se focalizó en los estratos menos favorecidos, y el crédito se asoció, en muchos casos, con subsidios. Los intereses se redujeron considerablemente y se minimizaron los requisitos para codeudores. Se simplificaron los procesos para acceso al crédito. Y, por fin, los más pobres tuvieron muchas más posibilidades de ingresar, permanecer y graduarse en instituciones de educación superior de calidad.
Pocas transformaciones de entidades estatales pueden mostrar resultados tan sobresalientes en tan poco tiempo.
Colombia le debe esa transformación a Martha Lucía Villegas Botero. Su ejemplo debe ser divulgado ampliamente y su recuerdo debe ser imperecedero.
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