Vandalismo en la Pedagógica: Una errónea interpretación de la autonomía

Vandalismo en la Pedagógica: Una errónea interpretación de la autonomía

Sept 26/19 La Universidad, y el país, no pueden permitir la continuidad del vandalismo, que raya en terrorismo, en la U. Pedagógica Nacional. La autoridad también es una forma de autonomía universitaria.

En los incidentes de ayer en la sede, en Bogotá, de la Universidad Pedagógica Nacional, vándalos (probablemente muchos de ellos estudiantes encapuchados o terroristas disfrazados de estudiantes) trataron de voltear un bus de transporte público, sin motivo alguno que justifique esta acción, mientras que otros destruyen las puertas de un cajero electrónico, con una ciudadana en su interior. Además, hubo una explosión dentro de la Universidad.

Lo acontecido no es nuevo en esta Universidad, y tampoco tiene motivos públicos conocidos, y de fondo, que justifiquen las protestas. Ya ni se sabe por qué protestan. Se ha convertido en un rito que cada 15 a 20 días se encuentren encapuchados con el Esmad trastornando la actividad normal de la ciudad, causando pérdidas al comercio, colapsando el tráfico, interrumpiendo la actividad académica, generando malestar entre la opinión pública y deteriorando la imagen de una universidad pública que intenta superar los estigmas.

¿El derecho a expresar la diferencia y la autonomía universitaria justifican este actuar?

El problema va más allá de la autonomía y radica en el miedo de los directivos universitarios para enfrentar estas situaciones; en la incapacidad de denunciar los terroristas que, disfrazados o no de estudiantes, se están infiltrando en las universidades públicas; y la actitud cómoda de limitarse a rechazar y condenar los actos, pero no a actuar para evitar cuestionamientos internos… en aras de una errónea interpretación de la libertad y la autonomía.

La verdadera autonomía radica en la capacidad, libre, de tomar decisiones (así no sean populares), que permitan defender la libertad de expresión razonada, pública y respetuosa, pero nunca violenta. La autonomía es la que permite a los rectores movilizar a su comunidad académica para rechazar lo que no es universitario: La violencia. La autonomía es la capacidad de sancionar y retirar a estudiantes que quieran imponer el terrorismo y el miedo como medio de presión. Y la autonomía es la capacidad de hacer valer la autoridad, el respeto por las normas, la constitución, las leyes, los reglamentos internos para garantizar la normalidad (no suspensión de clases) en la universidad.

Las expresiones de solidaridad entre rectores, los llamados a la convivencia pacífica, los comunicados de consejos superiores y académicos son saludos a la bandera que no terminan en nada; solo en mandar el mensaje a la opinión pública de que “somos papás incapaces de controlar a nuestros hijos”.

El rector y los directivos de la Universidad Pedagógica Nacional han confirmado su incapacidad para enfrentar un problema, heredado y cultural, que cada vez se va afianzando más, deteriorando gravamente la imagen y confianza del país frente a estudiantes y egresados de esa IES. Claro, dirán muchos, son sólo unos pocos y no la mayoría, y no se puede estigmatizar (no se está haciendo, ellos son los que se están estigmatizando con su actuar) pero es responsabilidad de la universidad (de su comunidad académica) evitar que esto pase.

El problema trasciende a la Universidad Pedagógica Nacional, y antes que la paciencia del gobierno nacional y local se termine y decidan intervenir, o -lo que sería más delicado aún- sea la propia comunidad civil la que decida organizarse para evitar esto-, el sistema universitario debe tomar cartas en el asunto.

El problema ya no es sólo de la Pedagógica. El Ministerio de Educación debe defender los derechos de la comunidad académica, los demás rectores de universidades públicas deben actuar en conjunto (el problema de la Pedagógica se repite en varias de sus IES), el CESU debe pronunciarse y los mecanismos de protección del Estado deben garantizar a la comunidad universitaria pacífica defenderse de los violentos.

Antes que se den situaciones más delicadas, o haya muertos, por favor, es hora de actuar con coraje. La opinión pública, el país, la imagen de la Pedagógica y el sistema de educación superior lo agradecerá.

Loading

Compartir en redes