Corrupción y financiación en IES públicas: Darío Mejía – sept/19

Darío Antonio Mejía Pardo, observador de este portal, analiza el impacto en las IES oficiales de la existencia de varios ordenadores de gasto, como lo explicó Universidad.edu.co, a partir de la crisis en la U. Distrital.

Este es su análisis:

Como se ha repetido en muchas ocasiones, al referirnos a la financiación de las IES públicas colombianas, desde la aprobación de la ley 30/92 en su artículo 86, el monto de financiamiento se ha limitado al incremento anual que autoriza el Ministerio de Hacienda y Crédito Público, de acuerdo con el Índice de Precios al Consumidor (IPC); estos incrementos resultan totalmente insuficientes para el crecimiento en cobertura, la creación de nuevos programas académicos con pertinencia y calidad, y en general, para el desarrollo científico y tecnológico de las Universidades Públicas y demás IES; lo anterior condujo a que estas entidades, y pese al esfuerzo de la mayoría de sus administraciones, presentaran un déficit crónico y en crecimiento, y colocándolas al borde del cierre y del colapso; un buen ejemplo de esta situación se refleja en los indicadores de cobertura, que en la década de principios de los años 90, se encontraba alrededor del 20 %, pasando en casi 30 años, a indicadores cercanos al 50% y con proyecciones al 60%; este significativo crecimiento de la cobertura, se apoya casi que exclusivamente, en contrataciones de docentes por cátedra y ocasionales, y con una infraestructura en deterioro, con las repercusiones que esto conlleva para la calidad de las funciones misionales que se cumplen, en docencia, investigación, proyección y responsabilidad social; por lo anterior se resalta la importancia histórica del Acuerdo firmado el Viernes 28 de octubre de 2018, entre el gobierno nacional y el conjunto del Sistema Universitario Estatal y de la Red de Instituciones Técnicas, Tecnológicas y Universitarias, representados por sus Rectores y los dirigentes de las comunidades académicas y gremiales de las IES públicas, el cual sin lugar a equivocaciones, impactara favorablemente en los próximos 4 años el funcionamiento, las inversiones de infraestructura, científicas y tecnológicas, y esencialmente, en la calidad del servicio público que se brinda; sin embargo los esfuerzos deben continuar y profundizarse por parte del gobierno nacional en la financiación y de las propias administraciones, las cuales deben mejorar y ser más transparentes, eficientes y eficaces en su gestión; igualmente los propios Consejos Superiores, presentan serios cuestionamientos por sus acciones y omisiones, que impactan desfavorablemente la gestión institucional.

Sobre el papel que cumplen las directivas de las IES colombianas, recientemente el Observatorio de la Universidad Colombiana, publicó una columna titulada “El peligroso encanto de los ordenadores de gasto en las IES”, en la cual reseña el escandalo de un directivo de la Universidad Distrital (exdirector del  IDEXUD, o Instituto de Extensión y Educación para el Trabajo y Desarrollo Humano de esa IES), entidad que cuenta con Acreditación Institucional de Alta Calidad, que utilizo recursos públicos en consumos personales, y mucho mas grave, que al parecer por declaraciones más recientes del funcionario implicado, fueron utilizados en beneficio de una campaña electoral universitaria, la del actual Rector de ese centro de Estudios, y que posteriormente tras las acusaciones, el actual Rector Ricardo García llama “mentira descarada”; más allá de las investigaciones del caso por los órganos de control internos y externos, que deben ser rigurosas y transparentes, la columna mencionada aborda y devela una situación problemática y compleja en muchas IES: La existencia de varios Ordenadores de Gasto.

Los Ordenadores del Gasto (Centros de Gasto) en las IES, son funcionarios Directivos altos y medios, dentro de la estructura orgánica de la organización, que permiten descentralizar diversas funciones y el gasto correspondiente, en procura de una mayor eficiencia académica y administrativa, y alcanzar una relativa autonomía en la organización; en muchas ocasiones estos actúan sin mayores controles, como consecuencia del  desarrollo de los criterios propios de la autonomía universitaria, inherentes de las Universidades e IES, por las complejas actividades que cumplen en cumplimiento de su función misional, es decir la academia: docencia, investigación y extensión; el objetivo de la descentralización permite, por decisión explicita del representante legal, descongestionar y agilizar los diferentes procesos; dentro de las dependencias y cargos que se establecen y dependiendo del tamaño de la IES (programas ofertados y cobertura) que corresponda, se pueden considerar como Ordenadores del Gasto: Vicerrectores, Decanos, programas especiales como los de Educación a Distancia, Directivos de programas especiales que pueden incluir diferentes pregrados y posgrados, programas y proyectos de extensión e investigación, Institutos de Investigaciones y/o Proyección, , Oficina de Convenios y Bienestar Universitario,  entre otros; a manera de ejemplo una IES mediana puede tener alrededor de 20 Ordenadores del Gasto y una IES o Universidad Pública grande, puede tener más de 30; las reglamentaciones de cada IES tienen características diferentes, y si bien resulta claro, que dadas las complejas funciones de las IES, estos Centros de Gasto en muchos casos son esenciales en el cumplimiento de la función misional y en desarrollo de la autonomía; pero igualmente resulta cierto, que en muchas instituciones, dado el crecimiento vertiginoso que han tenido las IES en diversidad de programas y en aumento de su cobertura, los Centros de Gasto se han multiplicado sin control y como consecuencia, denotan desorganización y desgreño académico, financiero y administrativo; un buen ejemplo de lo que no deben ser estos Centros se refleja en la Universidad  Distrital, que es una Universidad Acreditada Institucionalmente, pero el sector correspondiente del Sistema Universitario Estatal, está plagado de estas irregularidades y que como lo ha señalado “El Observatorio de la Universidad Colombiana”, que “ha conocido casos de IES (incluso públicas) en donde hay hasta 20 ordenadores de gasto, lo cual termina incidiendo en un desangre financiero”, situaciones que desdibujan y degradan el ejercicio de la autonomía universitaria. Los presupuestos que manejan los Centros de Gasto de las IES públicas con esta novedosa estructura administrativa, en general les permite administrar la mayor parte de los recursos propios generados por estas y pueden representar, entre el 20 y el $40% del total del presupuesto de funcionamiento e inversión de la entidad.

En mi devenir como exrector universitario, asesor e investigador, y en el reconocimiento de múltiples experiencias en el sector como Par Institucional, he podido comprobar algunas de las múltiples irregularidades que se cometen en IES públicas, y a los cuales me referiré en otra parte de este documento, relacionadas con los programas de educación a distancia y los programas de posgrado, los cuales normalmente se manejan como programas especiales y/o Centros de Gasto, con reglamentaciones específicas según la tipología de sus estudiantes; estos programas manejan un sistema de matrículas semestral, diferentes a los estudiantes de pregrado en la metodología presencial, y normalmente son montos que se definen en salarios mínimos mensuales, tarifas que en el programa de pregrado oscila entre 3 y 5 salarios mensuales y en los programas de posgrado, esa matricula se establece entre 6 y 10 salarios mensuales; estos programas se encaminan a su autosostenibilidad y sus recursos constituyen un presupuesto adicional que igualmente procura aliviar, al menos en parte, los problemas financieros y el déficit presupuestal, a los cuales se ven abocadas las IES y la Universidad pública colombiana, como consecuencia de los limitados incrementos del presupuesto general en los últimos años.

Entre las irregularidades que se pueden mencionar en Centros de Gasto de los programas de Educación a Distancia y los programas de posgrado, se encuentran: exceso de gastos en viáticos y concentración de los mismos, por parte de los directores y/o ordenadores y sus grupos de apoyo para congresos, foros, seminarios, encuentros de investigación, capacitación y formación, y en general pasantías, a nivel nacional e internacional; exceso de pago en horas catedra y concentración del mismo, para sus  directivos y grupos de apoyo en los fines de semana y en el periodo semestral; escasa participación de los Ordenadores del Gasto y sus grupos de apoyo, con sus obligaciones académicas institucionales tradicionales en la jornada regular en docencia, investigación y extensión y poca participación en las otras actividades académicas y administrativas, y en procesos relacionados con la acreditación; excesos en dotaciones, material bibliográfico, producción académica y documentos y/o libros publicados, reformas de infraestructura, relacionados con sus programas especiales y escasa colaboración con el cubrimiento de estas mismas necesidades en la institución; en general se puede decir que aunque estos Ordenadores del Gasto, coparticipan con otra autoridad académica y/o administrativa en las decisiones, son muy precarios y escasos los controles que se establecen, por no existir claros reglamentos que definan límites a los beneficios permitidos, para los participantes del programa o proyecto; lo mismo ocurre con el control que ejercen autoridades colegiadas superiores, como el Consejo Académico y Consejo Superior, y el propio Control Interno de las IES, que se presentan sin “dientes” cuando se esgrime la figura de la autonomía universitaria, y la carencia de una reglamentación clara y precisa. Los Centros de Gasto coparticipan de sus utilidades con la administración central en la IES, pero sus aportes en la mayoría de los casos solo alcanzan cifras cercanas al 10%. Las IES Públicas, tienen en los programas especiales y los Centros de Gasto, una buena oportunidad, para mejorar en parte las finanzas y evitar que solo se benefician los directivos y Ordenadores del Gasto, como ocurre en muchos casos, dado que sus directores logran duplicar sus salarios e ingresos mensuales, que como profesores de Tiempo Completo vienen devengando; en este propósito se hace justicia con la IES, si se revisan los sistemas de control, los reglamentos y las estadísticas de los rubros en el gasto, y demás aspectos financieros de los programas especiales, ordenados por los Operadores del Gasto, los cuales están obligados como las IES públicas, a la rendición de cuentas a la sociedad, a la cual se deben.