El peligroso encanto de los ordenadores de gasto en las IES

Sept 12/19 El escándalo de un directivo de la U. Distrital que usó recursos públicos en consumos personales, devela una situación problemática en otras IES: La existencia de varios ordenadores de gasto.

El ingeniero Wilman Muñoz Prieto era el director del IDEXUD, o Instituto de Extensión y Educación para el Trabajo y Desarrollo Humano – de la Universidad Distrital, dependencia creada por el Consejo Superior en 2.013, que logró hacerse importante dentro de la Institución por los cuantiosos recursos que manejaba, hasta hace poco cuando se descubrió que Muñoz, quien obtuvo pleno poder para suscribir contratos, convenios y demás proyectos de hasta 1.600 millones de pesos con otras entidades del orden nacional, tenía una tarjeta de crédito personal con recursos de la Universidad e hizo millonarias compras con cargo a estos recursos públicos.

Hoy Prieto enfrenta las consecuencias disciplinarias y penales, acusado del manejo irregular de más de 10 mil millones de pesos.

Muñoz Prieto logró constituirse en el único ordenador del gasto y el único facultado para suscribir contratos. Según denuncia de W Radio, “los recursos que se recibían de administración o por anticipado tenían que estar en una cuenta bancaria exclusiva, diferente a la de la universidad y solamente Muñoz podía solicitar la apertura de esas cuentas y manejarlas a su antojo. Pero eso no es todo. Este medio también conoció que el Banco de Occidente le otorgó  a este fondo una tarjeta de crédito asignada a Muñoz y que, según fuentes al interior de la universidad, se habría utilizado con fines personales”.

El riesgo de tener varios ordenadores de gasto

En general en las IES, el ordenador de gasto generalmente es un directivo (casi siempre el presidente, el rector y/o el máximo responsable del área administrativa – financiera) que tiene poder para autorizar compras, inversiones, pagos… Es decir, es la firma registrada en las cuentas bancarias para autorizar desembolsos a favor de terceros.

Esto lo hacen algunas por decisión explícita del representante legal para descongestionar y agilizar los procesos afines. Dicho en otros términos, para que no sea una sola persona la que gire todos los cheques, para que haya un control por centros de costo, y para blindar a la institución en caso de ausencia del titular, entre otros aspectos.

Probablemente así se pensó en la Universidad Distrital.

También pasa en algunas IES públicas en donde el rector se considera plenamente académico y “odia” todas las gestiones del día a día, el papeleo y los trámites financieros.

El riesgo es que lo que se presenta como un control termine como un descontrol. El Observatorio ha conocido casos de IES (incluso públicas) en donde hay hasta 20 ordenadores de gasto, lo cual termina incidiendo en un desangre financiero. En algunos casos son decanos, directores de dependencias intermedias y hasta terceros directivos, amigos o funcionarios de segundo nivel del gran fundador, rector o representante legal, de mucha confianza, que tienen firma autorizada.

Así tengan restricciones en los montos para autorizar, esta es una forma de disminuir peligrosa y gradualmente (gota a gota) los recursos de una IES, o limitarlos pero sin un proceso rigurosos de planeación y control.

Cada ordenador de gasto corre el riesgo de convertirse en un “mini-dios” en la IES, pues su firma adquiere mucho poder. Hay casos en donde algunos de estos ordenadores del gasto también actúan como representantes legales suplentes, autorizados para suscribir contratos y convenios, que comprometen en materia importante a la IES.

En varias IES estos ordenadores de gasto “ad hoc” han terminado siendo los potenciales candidatos a rector, enemigos del propio rector al que sirvieron y con un importante grupo de seguidores, que son quienes se favorecieron con algunas de sus autorizaciones de pago.

Pero el otro extremo también es riesgoso. El de aquellas IES en donde única y exclusivamente hay un ordenador de gasto (que pasa especialmente en IES privadas de origen familiar) en donde el “dueño” que al mismo tiempo es representante legal y/o rector, es el que controla todo. Por sus manos pasa la autorización y firma para suscribir millonarios CDTs hasta para la compra de los insumos de cafetería y aseo.

Cuando este único ordenador de gasto no se puede ubicar, se para la firma de cheques y los pagos de la IES, o se corre el riesgo de que las decisiones de inversión terminan dándose según su parecer, estado de ánimo o capricho.  En estas IES es común que, cuando el “dueño” no es el rector, este último termine siendo una figura decorativa, pues no tiene incidencia alguna (aunque tenga todo el conocimiento técnico) sobre inversiones y pagos importantes como, por ejemplo, la movilidad docente, el pago de capacitaciones, la mejora de auditorios…

Estos son gajes del oficio, o como dirían otros, gajes de la autonomía universitaria.