Uniatlántico: A Consejo Superior llegan pleitos personales y casos de acoso y violencia de género

Uniatlántico: A Consejo Superior llegan pleitos personales y casos de acoso y violencia de género

Oct 10/22 Detrás de la denuncia por maltrato y acoso verbal de una profesora de Uniatlántico contra otro académico de esa IES se reviven viejos líos, también relacionados con aspectos de contratación.

Son situaciones tristemente repetidas en las Universidad del Atlántico. Amenazas, mensajes intimidatorios y en otros casos calumniosos, y ventilación pública de temas personales con impacto institucional (recuérdese las denuncias de comportamiento sexual del exrector Carlos Prasca, que lo llevaron a renunciar).

En este caso se trata de la presentación en el último Consejo Superior, de la denuncia formal y escrita que hace la académica Mirna Bernal Martínez, de expresiones verbales de acoso, insulto y maltrato de parte del también académico Jairo Soto Molina, quien ha protagonizado otros polémicos temas, entre ellos los de fraude académico.

Soto Molina, a su vez, viene de tiempo atrás con denuncias sobre posibles irregularidades en la contratación en uno de los programas de la Universidad, el doctorado en educación, de parte del profesor Roberto Figueroa (quien fue miembro del Consejo Superior) y es el esposo de Bernal Martínez.

Soto Molina también cuestiona fuertemente al actual rector, Danilo Hernández.

La también profesora y exrectora encargada de la Universidad, Rafaela Vos Obeso, advierte en una columna de opinión en Zona Cero, lo que está pasando en esa universidad, y señala que allí hay una falta de coherencia funcional y reglamentaria, que “profundiza el autismo institucional, que no hace parte de nuestro presente, sino que ha sido resultado de que nuestra cultura universitaria ha “institucionalizado” las violencias como forma de resolver los conflictos, la cual se ejerce, entre otros medios, a través de pasquines, escritos anónimos en los cuales se expone ante la opinión pública, entre otros, la sátira, la mentira, rabias, la difamación o las supuestas “verdades” que exteriorizan las contrariedades de los territorios mentales, cargados de aprensión y de odios”.

El siguiente es el reporte presentado por el portal Corrupción al Día:

En la sesión del Consejo Superior de la Universidad del Atlántico realizada el miércoles 5 de octubre, la docente y madre de familia Mirna Bernal Martinez, de la facultad de Educación, fue escuchada por los miembros del máximo órgano de dirección universitaria, para que narrara la historia de los vejámenes a que ha sido sometida en la institución durante varios años.

El asombro se apoderó de los asistentes, sobre todo el nuevo representante del Ministerio de Educación, Nicolás Ávila, quien no disimuló su disgusto y tomó atenta nota de la situación de la profesora.

La docente Bernal Martínez contó, en su moción, cómo ha sido violentada al interior de la institución por más de cinco años seguidos por parte de un profesor con un supuesto poder en la dirección de la universidad.

Clic para acceder al documento con el detalle de las denuncias

Narró que la violencia de este profesor contra ella es constante, con agresiones, vejámenes, acoso en su condición de mujer, hostigamiento de manera directa o través de correos, cadenas de WhatsApp, memes, bulos, fakes e incluso en los correos institucionales, en los cuales han circulado toda clase de ataques aleves y asquerosos, que incluyen imágenes sexuales explicitas contra la dignidad de la docente.  

Pero lo que más asombró y sobrecogió a los consejeros, y en particular al nuevo representante del Ministerio de Educación Nicolas Ávila, es el hecho que durante todo este tiempo la universidad y sus directivos académicos no hayan hecho nada para proteger la dignidad de una mujer y profesora de la institución.

Según, lo debatido en la sesión del Consejo Superior, la institución no cuenta con protocolos claros y expeditos para atender los casos de acoso y violencia basada en género, no hay ruta de atención y protección contra la población femenina sean estas docentes o estudiantes. 

La docente narró cómo se ha cansado de poner denuncias en la oficina de control disciplinario, que para el concepto general de los profesores es un ente burocratizado y politizado que no ha resuelto nada.

Quedó al descubierto la carencia de una política de prevención y defensa de este flagelo machista que campea al interior de la Universidad del Atlántico y que podría desembocar en lo que está sucediendo en la Universidad de Antioquia.

Allí, un grupo de mujeres cansadas del acoso y violencia basada en genero al interior de la institución y en la que no encontraron respuesta de  los burócratas internos, decidieron tomar justicia por sus propias manos atacando los carros de los maltratadores o irrumpiendo en sus salones de clases y gritándoles acosadores y violadores delante de sus atónitos estudiantes, y  esto ha desembocado en una espiral de violencia interna.

Hasta el momento no se conocen las declaraciones de la gobernadora y presidenta del Consejo Superior, Elsa Noguera, que por su condición de mujer deberá explicar por qué nunca se detuvo durante estos años esta situación.

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