Sistema universitario subvalora el revolcón que dará a su modelo educativo la Inteligencia Artificial

Sistema universitario subvalora el revolcón que dará a su modelo educativo la Inteligencia Artificial

Feb 15/23 Aunque parezca exagerado, lo cierto es que desarrollos de inteligencia artificial como el Chat GPT y muchos más, comienzan a amenazar y, posiblemente, a volver obsoletas las centenarias formas de enseñanza – aprendizaje de la educación superior.

El sistema de educación (no sólo superior sino total) colombiano debe comenzar a actuar frente a esta realidad. Antes que alguna generación de estudiantes se pierda porque no se le supo dar respuesta, terceros aprovechen las nuevas herramientas para desarrollar ofertas comerciales que aleje a estudiantes de las aulas, antes que el país deba comenzar un desgastante debate ideológico al respecto mientras otros países avanzan en reformas, y antes que, por falta de argumentos a favor del sistema educativo, entre la opinión pública se generalice la idea de que no sería necesario estudiar formalmente.

La llegada de sistemas de inteligencia artificial, de acceso masivo y gratuito para cualquier estudiante, que en cuestión de minutos -cuando no segundos- resume extensas lecturas, redacta ensayos con solo darle una idea, le crea poemas, resuelve ecuaciones, programa sin necesidad de conocer de computación, relaciona críticamente las más distintas variables y permite responder cualquier duda de contenido disponible en la web, llama a replantear necesariamente la manera como hasta ahora se viene enseñando en las aulas universitarias.

En países como China, por ejemplo, ya se debate si estos desarrollos reemplazarán a los maestros.

Algunos dirán que la tecnología tiene fallos, y es cierto, pero eso no evita su mundial aceptación, frente a la cual no parece haber duda de que cada día será mucho mejor. Por encima de cualquier otro desarrollo tecnológico (p.e. frente a WhatsApp, Netflix, Instagram y Spotify, Chat GPT es la herramienta con mayor aceptación mundial en menor tiempo. Logró un millón de inscritos en sus primeros 5 días y desde comienzos de febrero ya lleva más de 100 millones de usuarios).

Y no se trata sólo del Chat GEP, pues cada día aparecen más y más páginas y apps que buscan mejorar el acceso al conocimiento, a herramientas creativas y desafiantes: El navegador You, Chatsonic -para algunos mejor que el propio GPT-; Google Bard (la respuesta de Google a GPT); Perplexity (considerado el Google del futuro); Dall-E, para fusionar obras de arte y crear nuevas con una realidad de originalidad única; Voicemaker para obtener audios de los trabajos académicos; Smodin para re-escribir textos (a veces indetectables por softwares como Turniting); Ressomer para resumir textos; Cymath para responder ecuaciones, y cientos de softwares para agilizar el trabajo -sin necesidad de estudiar- de programas como Word Excel y Power Point, entre otros muchísimos más.

Hasta ahora, en Colombia no se han escuchado, públicamente intervenciones y palabras desde el Gobierno Central, el Ministerio de Educación, las IES de forma individual o reunidas en las asociaciones o gremios distintos, pues estos desarrollos de inteligencia artificial no sólo afectarán la vida académica, sino también los entornos laborales y la productividad.

El exministro y columnista de El Tiempo, Mauricio Vargas, hoy publica un análisis sobre los inquietantes impactos de tecnologías como la de Chat GPT (clic para acceder).

Si bien se vendrán muchos debates en torno de los paradigmas pedagógicos y las miradas curriculares de las formas como el profesor debe enseñar y evaluar, las realidad es que los tiempos, contenidos, guías de clase, ejemplos, problemas de aula, memorización, redacción y problemas a resolver, que han sido hasta ahora algunos de los elementos de los que los profesores echan mano para enseñar y evaluar, pierden originalidad, creatividad, motivación y disciplina a la hora de enfrentar un esperado método intelectual y riguroso para aprender.

¿Para qué leer un extenso libro si la inteligencia artificial entrega el resumen en segundos?, para qué hacer cientos de ejercicios numéricos si tengo la respuesta con solo preguntarlo?, ¿para qué memorizar jurisprudencia, si la tengo a la mano en cualquier momento?, ¿para qué resolver problemas de forma individual o colectiva, si una plataforma lo hace por mí?, ¿para qué estructurar nuevos proyectos, si sólo basta con darle las ideas al Chat para que lo desarrollo?… incluso, para qué preocuparme por crear una receta nueva, si la máquina lo hará por mí?.

Es más, para qué seguir hablando de créditos académicos de 48 horas, cuando el concepto de tiempo de estudio se ha re-evaluado completamente?, ¿para qué seguir en el modelo de varios meses para hacer un documento maestro, otros meses para radicar en el Ministerio, otros para que Conaces aprueba, otros para aprobar y otros para comenzar la oferta de un programa nuevo o del rediseño curricular de otro?.

Profesora, hemos tardado más en pensar cómo hacerle la pregunta correcta al chat GPT para conseguir lo que queríamos, que la IA en respondernos, se lee en un comentario en redes sociales, que lleva a la reflexión de que aprender a pensar, a actuar con carácter y criterio ético parece seguir siendo el gran desafío de la educación, y cada día parecen surgir más dudas sobre si la educación superior es la que mejor lo puede hacer, porque el acceso al contenido lo perdió hace mucho tiempo. Y allí comienza a perder el escenario ante ciertas comunidades religiosas, de voluntariado, de amigos, de desarrollos empresariales y de familia en las que es posible aprender del ejemplo y la convivencia más que en las aulas (presenciales o virtuales).

Información relacionada: ChatGPT, el nuevo gran enemigo (¿o amigo?) de la docencia y de la evaluación

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