ChatGPT, el nuevo gran enemigo (¿o amigo?) de la docencia y de la evaluación

Enero 19/23 Si usted es académico y no conoce o no ha diseñado una estrategia para enfrentar o trabajar con ChatGPT, está llamado a ser objeto de burlas de parte de sus estudiantes.

ChatGPT podría ser definido como una evolución, o segunda generación, de los ya tradicionales navegadores, y consiste en la fluida interacción del usuario de internet con un robot de inteligencia artificial que ayuda a construir ideas, redactar, solucionar problemas, programar códigos y relacionar ideas, entre otros múltiples servicios, de una forma supremamente rápida y tan fluida como si se hablara con un humano.

ChatGPT es un chatbot de inteligencia artificial que redacta textos a partir de las instrucciones de usuarios, presentado el pasado 30 de noviembre por la empresa de software OpenAI, con sede en San Francisco.

Así, ChatGPT pasa a convertirse en un aliado clave para cualquier persona que desee investigar, hacer tareas, resolver problemas, atender evaluaciones, plantear retos, responder dudas inimaginadas hasta ahora…. y gratis y en línea.

Es decir, cualquier estudiante puede responder evaluaciones, hacer tareas, atender debates intelectuales, programar, hacer reseñas, interactuar en otros idiomas, generar listas de referencias bibliográficas, estructurar los primeros borradores del plan de estudios del curso, resolver problemas matemáticos, crear imágenes, y extractar resúmenes científicos, entre otros, gracias a este Chat que, para algunos, es una sorprendente revolución de la inteligencia artificial, y para otros es el camino al fraude académico y una forma de estimular el no esfuerzo ni la creatividad de parte de los estudiantes.

Dos ejemplos de preguntas resueltas por el ChapGPT.

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ChatGPT no es sólo para estudiantes y aplica para todas las actividades. Su uso es muy sencillo y basta con escribir o dictarle lo que se quiere y a partir de la información disponible en la web y de los algoritmos que maneja de inteligencia artificial responde lo más acertado posible, de una manera tal que en muchos casos, científicos no han podido diferenciar si los textos presentados para su evaluación son redactados por humanos o por el ChatGPT.

Si bien la plataforma aún presenta fallos y algunas respuestas son erróneas, se presume que es una cuestión de tiempo para que cada día sea lo más fiel posible a lo esperado. Algunas de sus limitaciones actuales es que sus referencias a veces son falsas, no está operable al 100 %, su modelo de citación de fuentes no es muy amplio…

ChatGPT es un desarrollo de OpenAI, una compañía de investigación de inteligencia artificial, que se anuncia sin fines de lucro, y que tiene como objetivo promover y desarrollar inteligencia artificial amigable de tal manera que, según dicen, beneficie a la humanidad en su conjunto.

¿Amigo o enemigo de profesores, estudiantes y el proceso de enseñanza y de evaluación?

ChatGPT es, tal vez, la más novedosa herramienta de procesamiento de información, pero detrás de ésta hay cientos de aplicaciones -muchas de ellas gratuitas y disponibles para cualquier persona con un celular y conexión a internet- que favorecen el trabajo académico de investigación, diseño, edición, procesamiento de contenidos, búsquedas bibliográficas… que no sólo aceleran el tiempo para el trabajo académico sino que pueden reemplazar los procesos cognitivos que tradicionalmente se esperan aprender en el aula de clases.

Por lo mismo, mientras que para algunos es una forma de faltar a la ética y a la rigurosidad intelectual en el proceso de aprendizaje y de creación en diversos ámbitos, constituye una oportunidad y desafío para que instituciones de educación y docentes replanteen sus modelos de enseñanza, de interacción del docente con el estudiante, de formas y modos de evaluación y de logros de conocimiento esperados.

De la actitud de profesores y directivos universitarios frente a estas nuevas herramientas dependerá la consolidación de universidades cada vez más distantes de la realidad o, por el contrario, una forma de reinventarse para seguir manteniendo su rol de orientadoras del conocimiento.

Por ahora, y mientras las IES y sus académicos no asuman positivamente el abordaje de este desafío intelectual y pedagógico, la desconfianza en la inicitativa, creatividad y honestidad intelectual de los estudiantes podrá generar conflictos en el aula.

Frente a este debate sobre si el ChatGPT es una amenaza, vale traer como referencia el análisis que hace el profesor de historia en la Universidad de Texas en Austin, Steven Mintz, en su análisis en Inside Higher Education, quien señala cómo desarrollos como éste conllevan a potenciar nuevas habilidades como las de saber hacer preguntas, ir más allá del conocimiento colaboraito, y aprovechar los conocimientos generados por IA en decisiones y acciones.

“Si un programa puede hacer un trabajo tan bien como una persona, entonces los humanos no deberían duplicar esas habilidades; deben superarlos. La próxima tarea de la educación superior, entonces, es preparar a los graduados para hacer el uso más efectivo de las nuevas herramientas y superar e ir más allá de sus limitaciones. Eso significa pedagogías que enfaticen el aprendizaje activo y experiencial, que muestren a los estudiantes cómo aprovechar estas nuevas tecnologías y que produzcan graduados que puedan hacer aquellas cosas que las herramientas no pueden.

La amenaza ahora es para los mismos trabajadores del conocimiento que muchos asumieron que eran invulnerables al cambio tecnológico. Si no logramos inculcar en nuestros estudiantes las habilidades avanzadas y la experiencia que necesitan en el panorama competitivo que cambia rápidamente, ellos también serán los perdedores en la competencia interminable entre la innovación tecnológica y la educación”, concluye Mintz.

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