Nov/23 En esta ocasión, Forero Robayo plantea los retos temáticos del seguimiento de la última Conferencia Regional de Educación Superior.
Al cumplirse 5 años de realizada la Conferencia Regional de Educación Superior, CRES, en la ciudad de Córdoba, Argentina en el año 2018, los principales actores del sector acordaron realizar una Conferencia Regional de Educación Superior (CRES +5), en la ciudad de Brasilia, del 13 al 15 marzo del 2024, con el objeto de evaluar la Declaración y el plan de acción que resultaron de la CRES 2018 y proyectar un trabajo al 2028. La CRES 2018 tuvo una amplia participación y como es costumbre en nuestra región, se realizó como preparatoria de la III Conferencia Mundial de Educación Superior, que convocó la UNESCO en Barcelona en el mes de mayo del 2022 y de donde salió una primera propuesta de hoja de ruta a nivel global.
Ya en junio del 2022, la Universidad de Córdoba, en Argentina, tuvo la iniciativa de organizar una reunión que reafirmara los principios de la CRES 2018 e incorporara el análisis de nuevos escenarios y los posibles campos de acción para una mayor cooperación académica en América latina y el Caribe, ALyC. También se vio la necesidad de evaluar los resultados de la CRES 2018 y ponerlos en contexto con las necesidades de transformación que las sociedades le demandan a la educación superior.
Por ello en reuniones preparatorias, se acordó por parte del IESALC/UNESCO y el Gobierno del Brasil, convocar una gran cita para marzo del año entrante y conformar unos equipos de consultores para preparar los temas y realizar consultas virtuales y discusiones presenciales, antes de la Conferencia en Brasil.
Los 12 temas, que se analizarán y se integrarán son los siguientes:
- El papel estratégico de la educación superior en el desarrollo sostenible de AméricaLatina y el Caribe.
- La educación superior como parte del sistema educativo en América Latina.
- Educación superior, diversidad cultural e interculturalidad en América Latina.
- La educación superior, internacionalización e integración en América Latina y el Caribe.
- El rol de la educación superior de cara a los desafíos sociales de América Latina y el Caribe.
- La investigación científica y tecnológica y la innovación como motores del desarrollo humano, social y económico para América Latina y el Caribe.
- El trabajo docente y el bienestar y la participación de los actores de la educación superior.
- El impacto del COVID en educación superior.
- Inclusión, diversidad y el papel de la mujer en la educación superior.
- Financiación y gobernanza de la educación superior.
- La autonomía de las instituciones de educación superior.
- El desarrollo y el futuro de la educación superior en América Latina y el Caribe.
- Los retos del futuro de la educación superior en América Latina y el Caribe.
- Los retos específicos del futuro de la educación superior en el Caribe
Sin duda, esta es una oportunidad de mirarnos como región y redefinir estrategias para sumar capacidades acumuladas alrededor de los grandes temas de ALyC, en función de contribuir de manera eficaz a la solución de problemáticas muy agudas que no hemos podido superar. El hecho que los convocantes sean el Gobierno del Brasil y la Unesco (conformada por los gobiernos de los países), permitirá que de parte de los Estados se determine un mayor compromiso para con la educación superior y se coordine mejor el esfuerzo con la tarea de las IES, sus asociaciones y diversos actores de la sociedad.
Las consultas virtuales sobre los 12 temas ya están programadas y el acceso es libre para la participación. Esta es una manera plural de escuchar diversas voces y propiciar construcciones más colectivas que lleven a verdaderos compromisos para la acción.
Varias organizaciones han comenzado a involucrar esta metodología participativa, a partir de documentos orientadores; un ejemplo es el ejercicio que sobre la reforma de la educación superior colombiana está promoviendo la Universidad Nacional alrededor de 10 puntos. Anticipando conceptos fundamentales, así:
“Principios y objetivos fundamentales para la educación superior en el siglo XXI. Esto es, reconocer que la educación superior es un derecho fundamental, un deber y un servicio público, inherente a la finalidad social del Estado, y un bien común, soporte del desarrollo de la nación e instrumento de paz, democracia y soberanía, cuya garantía es progresiva.
Asimismo, reconocer la autonomía, la educación para la vida y a lo largo de la vida, la formación integral, la equidad y la inclusión, la pluralidad, la calidad, la pertinencia, la participación, la transparencia, la colaboración, la flexibilidad, la innovación y la inclusión digital, la internacionalización y la cooperación entre las IES, y la interseccionalidad”.
Todo el proceso permitirá referentes fundamentales para países como el nuestro, empeñado en reformar de fondo nuestro marco normativo, reconociendo los logros históricos obtenidos en sistemas mixtos como el colombiano. Ojalá el nuevo viceministro de educación superior, Alejandro Álvarez, de gran talante académico, se anime a liderar este tipo de procesos de construcción colectiva, con un componente importante en el ámbito internacional.
Finalmente hay que recordar que la discusión sobre la educación superior como derecho fundamental, bien público social y deber de los Estados, se consolidó en la CRES del año 2008 en Cartagena de Indias y posteriormente por iniciativa de ALyC fue acogida por la II Conferencia Mundial de educación superior en el año 2009.
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