Mayo 6/24 “Exigimos sea nombrada una rectoría que represente la decisión tomada el 12 de marzo por todas las sedes de la universidad”. Es decir, el resultado de la consulta en la que ganó Leopoldo Múnera.
Este es uno de los encabezados del pronunciamiento se cientos (no se sabe el número exacto) de estudiantes, trabajadores y profesores (acompañados de las delegadas de la Presidencia en el Consejo Superior y hasta algunos políticos del Pacto Histórico), que tras la polémica posesión en Notaría de José Ismael Peña Reyes, se reunieron para analizar la situación.
Los ánimos les mantienen en paro y piden más cosas que la sola petición de no reconocer la rectoría de Peña.
El siguiente es el texto de la llamada “Declaración política de la Asamblea Multiestamentaria de la sede Bogotá de la Universidad Nacional de Colombia”, realizada el pasado viernes 3 de mayo en el auditorio León de Greiff.
El Golpe de Estado a la Autonomía Universitaria
“Esto no es un capricho estudiantil, aquí se juega la educación del país”.
Hoy, la Universidad Nacional de Colombia quiere ser tomada tomada a la fuerza, por medio de manipulación normativa y jurídica en contravía de todo intento de acuerdo y diálogo académico, José Ismael Peña falsamente y a escondidas intenta apropiarse de la Rectoría de la UNAL, en contravía de la decisión tomada por todos los estamentos de la comunidad a nivel nacional, entendiendo que el único sujeto de autonomía es la comunidad universitaria; por eso, desde esta asamblea levantamos nuestra voz para rechazar:
1. La inestabilidad y ruptura institucional ocasionada por la intención de toma de la rectoría por parte de José Ismael Peña, con la complicidad de Ignacio Mantilla, Dolly Montoya, Sara Jiménez, Diego Torres, Verónica Botero, y los firmantes de la escritura notarial de la falsa posesión: Fernando Sánchez Torres, María Alejandra Guzmán Pardo, Sintraunicol, Linda Cabrera (representante legal de SISMA Mujer a título personal).
2. La persecución, estigmatización, señalamientos, individualización y vulneración de derechos contra el movimiento estudiantil, profesoral, de comunidad egresada, trabajadoras y trabajadores por parte de Ismael Peña, Dolly Montoya, Diego Torres y de los medios de comunicación que manipulan la información. Rechazamos enfáticamente la estigmatización hacia las y los compañeros que ocupan de manera pacífica Uriel Gutierrez desde hace más de 20 días.
3. La instrumentalización de las luchas sindicalistas, antipatriarcales y la autonomía universitaria por parte de las directivas. Hacemos un llamado a las organizaciones sindicales y trabajadoras a solidarizarse con el movimiento estudiantil con comunicados, apoyo financiero y participación en movilizaciones.
Exigimos como movimiento universitario:
1. Que la Presidencia de la República y el Ministerio de Educación Nacional tomen acciones para exigir desde el Consejo Superior Universitario el respeto por la autonomía universitaria, no posesionar a Ismael Peña y no firmar el acta del CSU del 21 de marzo ni el acto administrativo que busque una posesión ilegítima, pues el único sujeto de la autonomía es la comunidad universitaria. Exigimos sea nombrada una rectoría que represente la decisión tomada el 12 de marzo por todas las sedes de la universidad.
2. Garantías para la participación política en escenarios de asambleas, claustros y en especial del Encuentro Nacional de Estudiantes de la Universidad Nacional y del Encuentro Nacional de Profesoras y Profesores de la Universidad Nacional.
3. Reconocimiento de las asambleas multiestamentarias como órganos de discusión y decisión desde la autonomía universitaria, el respeto pleno por la construcción de la Constituyente Universitaria y la participación directa y vinculante de la misma en la construcción de la Nueva Ley de Educación Superior.
4. Auditoría integral externa a la UNAL para mapear los fondos y las relaciones o intereses de los involucrados y los nichos de corrupción. Así como un Comité de Veeduría sobre la construcción de la sede de Tumaco Pacífico Campus y una Mesa técnica con información detallada sobre el proceso de esta última.
5. La derogación y el retiro de las diferentes reformas antidemocráticas de la universidad adelantadas por la administración de Dolly Montoya.
6. La revocatoria o renuncia del representante profesoral ante el CSU, Diego Torres.
7. Libertad inmediata de nuestros compañeros Juan Diego Rangel, David Bernal y Santiago Villota y que se les garantice su derecho a la educación.
Apoyamos como movimiento universitario:
1. A las comunidades y pueblos indígenas que han sido señaladas como instrumentos alquilables del gobierno, propio del discurso colonial.
2. La retoma de las residencias universitarias Uriel Gutiérrez por parte del estudiantado de la universidad y los esfuerzos por habitar el campus de la misma como centro de diálogo y conocimiento.
3. La justa y digna movilización de nuestros compañeros y compañeras que alzan su voz en este momento en diferentes universidades del mundo por la defensa de Palestina y en rechazo al genocidio que en este momento se viene gestando en Gaza.
Declaramos a Diego Torres, Ignacio Mantilla, Véronica Botero, José Ismael Peña y Carlos Fernando Galán, como personas no gratas en la Universidad Nacional de Colombia por la estigmatización y persecución al estudiantado. Hacemos responsables a los dos últimos por la vida e integridad de cada una de las personas que componen la comunidad universitaria.
También declaramos a Juan Manuel Santos y Óscar Naranjo como personas no gratas en el campus universitario por su responsabilidad en la estigmatización y persecución histórica al movimiento estudiantil, tenemos memoria.
Llamamos a todas las sedes de la UNAL a mantenernos en disputa y profundizar los escenarios de movilización y presión, comprendiendo que somos la generación que ha recibido la universidad pública y que hoy tiene el compromiso de entregarla con la materialización de los anhelos históricos del movimiento universitario; a fortalecer y rodear la Retoma del Edificio Uriel Gutierrez y los campamentos que se mantienen en las distintas sedes. Es momento de volver a poblar los campus, porque una universidad sin estudiantes, docentes, trabajadoras/es y egresadas/os es una universidad susceptible de ser destruida, las condiciones están dadas para ganar.
La sede Bogotá de la Universidad Nacional de Colombia se mantiene en paro.
Nos vemos en las calles y en los encuentros nacionales de la UNAL.
¡Vamos por la Constituyente Universitaria, por un nuevo modelo de universidad y por un nuevo modelo de educación para el país!
¡Todo el poder para la Asamblea!
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