La educación de la ministra: Paola Ochoa

La educación de la ministra: Paola Ochoa

Mayo/24 Para Ochoa, periodista radial y columnista de El Tiempo, es mala la señal que la ministra envía a las universidades del país y el ejemplo que manda a los jóvenes.

Ya lo decía Quino, el gran genio de Mafalda: “Educar es más difícil que enseñar, porque para enseñar se necesita saber, en cambio para educar se necesita ser”. ¿Qué clase de ejemplo está dándole al país la ministra de Educación con su actuación en torno a la elección de rector de la Universidad Nacional?

Aurora Vergara participó en la votación que dejó como ganador al profesor Ismael Peña, quien obtuvo 5 de 8 votos en el Consejo Superior Universitario (CSU), máximo órgano de decisión, de políticas y de dirección. Presidido por la ministra y con un total de 3 sillas puestas por el Presidente de la República, permite al Gobierno nacional tener casi el 40 % del gobierno universitario, marcando una tendencia muy fuerte en todas las decisiones e inclinando la balanza hacia donde quiera el jefe de Estado y su ministro del ramo.

Báscula que no pudo inclinar esta vez la ministra Vergara. Con la cruz a cuestas de tener que elegir como rector al ganador de la consulta estudiantil, se quedó sin piso cuando perdió todas sus fichas en la votación del Consejo y se erigió como rector al candidato de los profesores, Ismael Peña. Presionada por haberle quedado mal a su jefe, salió a cuestionar la metodología con la que había ganado el nuevo rector, se negó a firmar el acta que daba luz verde a su posesión, se pasó por la faja el concepto de la Procuraduría sobre la legalidad de la elección y sobre la ausencia de gato encerrado en el proceso de votación.

Luego se lavó las manos: Aurora Vergara se declaró impedida para actuar en los temas referentes a la elección de rector y se quitó para ser reemplazada por su colega de la cartera de Cultura, Juan David Correa, nuevo ministro adhoc de educación y presidente del Consejo Superior Universitario, con la misión de nombrar rector encargado. Situación que no solo reafirma el desconocimiento del proceso de votación y de elección legal anterior, sino donde el ministro adhoc –como buen paladín del gobierno de Petro– profiere una resolución en la que amenaza con multas económicas a quienes no asistan a la sesión del CSU en la que se votara de nuevo por un rector.

Toma hostil del gobierno universitario que tampoco le funcionó al presidente Petro, gracias a la falta de quórum al interior del Consejo Superior Universitario del viernes pasado y a la resistencia civil de sus miembros, guardianes de los estatutos universitarios (Torres-Botero-Mantilla), fieles escuderos de los artículos 13 y 14 del Estatuto General de la Universidad que desde 2005 definen las reglas para la elección de rector.

¿Qué señal le envía la ministra de Educación al resto de las universidades del país y qué ejemplo manda a los jóvenes de Colombia? ¿La desinformación que tiene sobre la legislación universitaria de las instituciones de educación superior y sobre la dinámica del ser universitario, especialmente, de las universidades públicas, más cuando actúa como presidenta de su máximo órgano de dirección y de decisión? ¿El desconocimiento sobre las luchas que ha tenido que enfrentar el sector universitario durante muchas décadas para conquistar y preservar la autonomía, luchas que han venido casi siempre de los sectores liberales y de izquierda?

¿El desconocimiento que tiene de las reglas democráticas que regulan la elección de rector y que están establecidas en el Estatuto General de la Universidad? ¿La falta de acatamiento a los pronunciamientos de los órganos estatales encargados de definir la legalidad de las actuaciones de los funcionarios y organismo públicos, como la Procuraduría? ¿La actitud dubitativa que ha mantenido, tomando posiciones diferentes en las sesiones del Consejo y fuera de este, como si no tuviera criterio propio?

Bien lo decía Quino: “Educar es más difícil que enseñar, porque para enseñar se necesita saber, en cambio para educar se necesita ser”. Y aquí quedó claro que a la ministra de Educación le falta educación.

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