Hacia universidades subordinadas: Luis Fernando Polanía Obando

Hacia universidades subordinadas: Luis Fernando Polanía Obando

Mayo/24 Polanía, rector de la Universidad del Quindío, es el primero de una universidad pública en expresa abiertamente su preocupación por la actuación del gobierno en la Universidad Nacional de Colombia. . Tomado de Crónica del Quindío.

Las universidades nacen, generalmente, cuando las exigencias del territorio en sus ámbitos se hacen indispensables para la vida. Igual, empiezan a funcionar con sus propias leyes y no dependen ni pueden depender de caprichos individuales o colectivos. No obstante, la diversidad de sus componentes, prima la unidad de ellos. Desde sus orígenes, a las universidades les caracterizaba la autonomía, les era connatural y el exterior les respetaba, por cuanto demostraron ser capaces de pensar y generar sus propias leyes. Es obvio, nada puede afectar el proceso del pensamiento independiente y de la libre pero responsable autodeterminación.

De todas formas, esa facultad de autodireccionarse debe ir acompañada de sólidos principios éticos, jurídicos y, por ende, de objetivos que en nada contravengan las leyes superiores generales. Es la capacidad natural de la educación superior pública de fijarse sus normas. Esa capacidad de autogobierno juicioso, le ha permitido potenciar apropiadamente sus ejes sustantivos de docencia, investigación, extensión, a través de los cuales ha dialogado con las ciudadanías y sus perspectivas de desarrollo para lograr mejor calidad de vida.

Esa autonomía, entonces, tiene diversas manifestaciones. Una de ellas es la que se refiere a los mecanismos de participación electoral. Allí, los estamentos 0 grupos universitarios juegan un papel determinado por las mismas normas internas, resultado de 10 que arriba mencioné corno autodeterminación para definir el gobierno de la universidad.

Hoy, por infortunio, asistimos a un comienzo de interferencia aberrante a ese espacio sagrado de la autonomía. Me refiero al caso de nuestra querida Universidad Nacional de Colombia, frente a la designación de su rector, en cuyo proceso existen claros y definidos momentos. Por ejemplo, quiénes pueden aspirar a esa máxima dignidad, los procesos y requisitos para inscribir su aspiración, los tiempos para adelantar consultas previas no vinculantes, a la comunidad académica (profesores, estudiantes, graduados). La prerrogativa para definir el ganador, también está reglamentada y es el Consejo Superior el responsable último de designar en sesión especial el nuevo rector, previo el cumplimiento de los procedimientos anteriores y con la metodología que para tal fin se defina en esa misma sesión.

Preocupa entonces que, con esta claridad en las reglas de juego, el Estado a través del Ministerio de Educación Nacional y un sector de los estamentos que también las conocía, quieran poner en entredicho los anteriores principios y realidades, derivados de la constitución Nacional en su artículo 69, ratificados en la Ley 30 de 1992, artículo 28, y en la cual también se establece el carácter especial del régimen jurídico de las universidades estatales, artículo 57.

En consecuencia, me uno indeclinablemente a todas las manifestaciones de rechazo a esta nefasta injerencia, en particular al comunicado de prensa de ASCUN y a lo publicado por el Observatorio de la Universidad Colombiana; ojalá también se pronuncie el Sistema Universitario Estatal, SUE. De consolidarse esta intromisión, y es a lo cual todos los demócratas debemos oponernos, sería una herida mortal a la anhelada y ya mayor de edad autonomía de nuestros entes universitarios estatales.

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