Julio/24 En este mes, Forero reconsidera el protagonismo que tiene que asumir la universidad conr especto a las nuevas dimensiones del orden mundial.
La Cumbre del Futuro 2024 de Naciones Unidas. ¿una oportunidad para un nuevo orden mundial y un nuevo contrato social? Juan Carlos Casco.
La Cumbre convocada por Naciones Unidas para realizarse en el mes de septiembre en Nueva York, será un escenario donde se analizarán las principales circunstancias por las que atraviesa la humanidad y que requieren de nuevos planteamientos y propuestas para emprender tareas colectivas donde todos tenemos una responsabilidad y en la que debe cobrar un papel central una nueva educación.
Ya se está en el proceso de construir los contenidos que abordará el documento “Un Pacto para el Futuro”, alrededor de 5 ejes fundamentales: El desarrollo sostenible y la financiación para el desarrollo. La paz y la seguridad internacionales. La ciencia, la tecnología y la innovación y la cooperación digital. La juventud y las generaciones futuras. La transformación de la gobernanza global.
Para pensadores colombianos como Hernando Bernal Alarcón, la ocasión amerita formular propuestas sobre las siguientes bases: se debe diseñar la nueva escuela y escolaridad para el cumplimiento de los siguientes objetivos:
I – Formación ética para la construcción de un nuevo humanismo
II – Formación política en el contexto de la polarización
III – Formación tecnológica para la sostenibilidad
IV – Formación para la nueva economía: praxis económica, financiera y gerencial
V – Formación para el afianzamiento de la gobernanza global
Desde la sociedad civil, organizaciones como Kairós-Educación (de la cuál soy uno de sus fundadores y miembro de la junta directiva), se elaboran propuestas para definir: Una estrategia centrada en la educación para avanzar el pacto para el futuro de la Organización de las Naciones Unidas, 2024.
Kairós-Educación es una organización legalmente constituida que agrupa a personas naturales o jurídicas de diferentes partes del mundo, que promueven y trabajan para la transformación educativa social y sostenible, comprometida con el desarrollo de la humanidad a través de la aplicación ética del conocimiento.
Desde su origen, ha ideado, debatido y generado documentos fundacionales, en los cuales expresa principios y valores, así como su visión, compromiso y estrategias, que se inscriben en el Tercer Contrato Social de la Educación (KAIRÓS-EDUCACIÓN, 2021), mediante el cual declara la necesidad de una educación transformadora que responda a las necesidades globales de la humanidad ratificando la convicción de que “el fin último de la educación es conseguir la felicidad y el buen vivir del ser humano, aprendiendo a pensar como especie, desarrollando la inteligencia colectiva y capacidad colaborativa frente al egoísmo, ayudando a cada persona y pueblo a descubrir quiénes son, cuál es su talento, en quién pueden convertirse y qué pueden aportar al mundo”,
Comparto algunas consideraciones de la junta:
La crisis civilizatoria
El año 2024 marca un hito en el que la humanidad se encuentra ante la mayor encrucijada de su historia. La Cuarta Revolución Industrial, con la Inteligencia Artificial a la cabeza, va a producir los cambios más radicales y profundos jamás acaecidos en la sociedad, la economía y el mundo del trabajo, impactando todas las facetas de la vida humana.
Los recurrentes diagnósticos mundiales señalan, inocuamente, los problemas globales de la crisis climática y ambiental, la superpoblación, la migración, la gran desigualdad y la pobreza, la violación de los derechos humanos, la falta, en muchos casos, de una verdadera democracia, a nivel global, regional, nacional e institucional, los conflictos bélicos a gran escala, así como la disrupción tecnológica, entre otros, los cuales van a tensionar y a poner en riesgo la supervivencia de la especie humana y la vida en el planeta, pues son problemas inter relacionados que actúan y se potencian de manera sistémica. Y todo ello ante una crisis de gobernanza global sin precedentes y la utilización de modelos educativos que no han logrado comprender y erradicar tales problemas.
La Cumbre del Futuro de la ONU
Abordar todos estos desafíos de manera organizada e integral nos convoca a todas las instituciones y organizaciones a participar en la Cumbre del Futuro 2024 de la Organización de las Naciones Unidas, para concertar un gran acuerdo social, una gran alianza civilizatoria que se concrete en el Pacto para el Futuro, como mandato universal de acción colaborativa y solidaria, para superar nuestros retos y alcanzar un cambio cultural de la humanidad, sin dejar a nadie atrás.
Suscribimos el Pacto para el Futuro enfatizando que todos sus capítulos y enunciados deben necesariamente transitar por la dimensión de una nueva educación ética y transformadora que responda a las necesidades y expectativas planteadas, para lograr su sensibilización, apropiación y viabilización social.
Proponemos ante la Cumbre del Futuro de la ONU una estrategia centrada en el Tercer Contrato Social de la Educación (KAIRÓS, 2021), como matriz esencial de articulación para abordar sistemática y sistémicamente el conjunto de desafíos que integran al Pacto para el Futuro, buscando su superación, bajo el precepto de que todo desarrollo humano pasa necesariamente por la educación.
Coincidimos en la pertinencia de los cinco capítulos del Pacto y de sus 148 enunciados, los cuales deben ser orientados para una vida digna de todas las personas, sin distinción de su edad, nacionalidad, origen étnico, raza, creencias política e ideológica, religión, sexo, orientación sexual y situación económica, y reiteramos que deben alcanzarse privilegiando una estrategia de generación, socialización y aplicación ética del conocimiento, mediante la colaboración ciudadana solidaria y democrática.
Nos comprometemos con otras instituciones, organizaciones y redes mundiales a trabajar ética y solidariamente por una educación igualitaria para converger en la formulación de estrategias y propuestas educativas específicas conjuntas y viables, en especial las que contribuyan al cambio cultural, propulsor de los avances necesarios, orientado a los agentes estratégicos para dicho cambio. Proponemos, en consecuencia, que se instrumente un programa integrado de formación de formadores, de formación de jóvenes y de desarrollo de talento de todas las personas promoviendo la unidad de acción para contribuir al éxito del Pacto para el Futuro.
Si queremos que el mundo cambie, tenemos que ser nosotros el motor del cambio, un cambio sustentado por una nueva educación, promovido desde la ciudadanía en acción y sus redes de colaboración. En la diversidad, uniendo los vigores dispersos, haciendo camino al andar, por el bien común.
Cierro con un llamado personal en la coyuntura colombiana. Particularmente las universidades tienen mucho que aportar sobre esos futuros inciertos y desafiantes que tenemos como sociedad; volver a ser FARO es un papel esencial en este momento, más allá de las pequeñas y muchas veces inútiles discusiones en que nos embarcamos para satisfacer egos personales e intereses particulares con fuertes cargas ideológicas; cuando todavía tenemos la oportunidad de crear condiciones para que una nueva educación cumpla el papel que le corresponde, mirando hacia adelante y respondiendo la pregunta inicialmente formulada.
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