Julio/25 Behrentz, presidente del Grupo INCAP y exvicerrector de Uniandes, desmiente (en Portafolio) anuncios del presidente Petro en la reciente instalación del Congreso de la República.
El discurso del Presidente Gustavo Petro durante la instalación del Congreso, el pasado 20 de julio, marcó un nuevo hito en el uso de cifras incorrectas y fabricación de falsas narrativas acerca de nuestro sistema de educación superior.
Fueron numerosas las afirmaciones infundadas, incluyendo la fantástica cifra de que durante los últimos años se han creado 193.000 cupos en la universidad pública. Por un lado, aún están pendientes de procesar los datos de la vigencia 2024 del Sistema Nacional de Información de la Educación Superior (Snies). Por el otro, según dicho sistema, entre 2022 y 2023, la matrícula total disminuyó en las universidades oficiales.
Se dijo también que “el 97% de la matrícula está cubierta”, sumado a que hoy en día “los jóvenes pueden estudiar gratuitamente lo que se les da la gana en una universidad pública”, y que “el hijo de un campesino puede estudiar medicina”.
Estas frases están cargadas de una retórica tan potente como incorrecta. Por un lado, incluyendo la oferta privada, la cobertura de la educación terciaria es del 55%. Por el otro, las buenas universidades públicas tienen cupos limitados y son tremendamente competidas, haciendo muy difícil que un joven de origen vulnerable tenga acceso a ellas.
La cereza en el pastel fue la disparatada afirmación de que “darle una beca o crédito a un estudiante en la universidad privada, equivale a quitárselo a 100 estudiantes en la universidad pública”. Esta falacia, que busca demonizar al Icetex y a las instituciones no estatales, es sencilla de refutar. Por un lado, la universidad privada típicamente no recibe subsidios del gobierno, sino ayudas financieras a sus estudiantes, que luego retornan al erario con intereses.
Más importante aún, los costos de una universidad pública de calidad son similares al valor de matrícula de sus equivalentes en la oferta privada. Por ejemplo, según los estados financieros de la Universidad Nacional, sus egresos totales en 2023 fueron de unos tres billones de pesos. Ese mismo año esa universidad contaba con unos 55.000 estudiantes. Esto resulta en un costo anual por estudiante de unos 55 millones de pesos. Esta cifra es similar al valor anual de la matrícula en 2023 para la carrera de Medicina en la Universidad de los Andes.
Equivalencias similares se pueden encontrar entre costo promedio por estudiante de universidad pública y valor de matrícula en universidad privada, al contrastar programas de ingeniería entre la Universidad del Valle y la Universidad Javeriana, o programas de derecho entre la Universidad de Antioquia y la Universidad Externado de Colombia, entre muchos otros.
Lo que sí es cierto del discurso del Presidente es que la educación es la receta del desarrollo. Pero como parte de dicha receta, a lo mejor podemos entender que inventarnos cifras para acomodar argumentos ideológicos no es algo que resulte muy educado.
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