¿Construir más universidades es la solución? Gobernadora plantea un necesario debate para el sector

¿Construir más universidades es la solución? Gobernadora plantea un necesario debate para el sector

Abril 9/26 Como un balde de agua fría ha caído la fuerte crítica de la gobernadora del Cesar al proyecto que aprobó la construcción de una nueva sede de la Universidad Popular del Cesar en La Jagua de Ibirico. Dice que no es la solución y que infraestructura hay… lo que falta es gestión.

Esta semana el Consejo Superior de la pública Universidad Popular del Cesar logró asegurar, con la presencia de la cuestionada designada del presidente de la República, Juliana Guerrero, y el delegado del ministro de Educación, Xavier Estrada, que esa universidad pueda extenderse al municipio de La Jagua del Ibirico a través de un nuevo campus.

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Aunque la Gobernación del Cesar hace parte del Consejo Superior, no participó en la votación. 

En un editorial, publicado en la web de la Gobernación del Cesar, titulado “La educación universitaria de La Jagua de Ibirico no depende de construir una nueva sede”, la gobernadora Elvia Milena Sanjuán Dávila (foto), reflexiona sobre lo que significa el anuncio en cuanto a tiempos, presupuestos y pertinencia del proyecto.

Las críticas han molestado al gobierno nacional, al punto que el ministro de Educación, José Daniel Rojas Medellín, ha invitado a una movilización popular de la ciudadanía del municipio para respaldar la decisión del Consejo Superior, al tiempo que Estrada acusó a la Gobernadora de no poner un peso para construir la sede “mientras construye obras costosísimas en el resto del departamento con las regalías del carbón que le exprimen al corredor minero”.

Aunque detrás de la pelea hay intereses políticos, para el análisis técnico sectorial no pueden descartarse los argumentos de la gobernadora, especialmente por los impactos posteriores que podrán ocasionar estas decisiones de política pública, no solo en el Cesar sino en los otros departamentos del país. 

 

Los argumentos de la Gobernación

La discusión sobre una nueva sede de la Universidad Popular del Cesar en La Jagua de Ibirico no debería centrarse solo en más ladrillos, sino en una pregunta mucho más urgente: cómo garantizar, desde ya, educación superior pertinente, sostenible y accesible para los jóvenes del municipio.

La universidad no la hacen, en primer lugar, los muros. La hacen los docentes, los estudiantes y la pertinencia de los programas académicos. Por eso, si en verdad existe voluntad de ampliar el acceso a la educación superior en La Jagua de Ibirico, la UPC puede comenzar desde ya a desplegar oferta académica en infraestructura existente, incluyendo colegios del municipio o espacios ya construidos en el territorio. Esperar cuatro años a que se surtan estudios, trámites y procesos constructivos no es la respuesta más seria frente a una necesidad que es inmediata, no es justo que los jóvenes tengan que esperar tanto tiempo y menos tener que invertir recursos limitados en más infraestructura, cuando esa no es la solución del momento.

El departamento, además, cuenta con capacidades instaladas que hoy están subutilizadas. La sede Aguachica de la UPC tiene capacidad para 6.000 estudiantes; la universidad en Curumaní (se refiere a la UNAD) puede albergar 6.000; y la sede La Paz de la Universidad Nacional, a una distancia razonable de La Jagua de Ibirico (menos de una hora, un tramo mínimo y fácil de recorrer), tiene capacidad para más de 10.000 estudiantes y actualmente recibe 1.200, una fracción de ese potencial. Eso obliga a pensar en soluciones más inteligentes: articulación territorial, transporte, descentralización docente y oferta pertinente según la vocación económica de cada municipio.

El Gobierno del Cesar ha demostrado que la educación ha sido una prioridad a través de inversiones en infraestructura, dotación de mobiliario, cualificación docente, estrategias de permanencia y mejoramiento de entornos educativos. En ese marco, la postura frente a la creación de una nueva sede de la UPC en La Jagua de Ibirico no es una negativa al acceso universitario, sino un llamado a actuar con responsabilidad fiscal, planeación técnica y uso eficiente de los recursos públicos.

Hoy no existe claridad suficiente sobre la viabilidad operativa ni sobre la sostenibilidad financiera estructural de esa sede. Y ese no es un asunto menor. Además, el Cesar ya ha hecho una inversión histórica en infraestructura educativa. El departamento supera el billón de pesos invertidos en este sector y se ha consolidado como referente nacional con 336 aulas escolares bioclimáticas, un moderno aulario para la sede Aguachica de la UPC, una universidad en Curumaní, la sede de la Universidad Nacional en La Paz y sedes del SENA en Valledupar y La Jagua de Ibirico. Es decir, el problema no puede reducirse a la ausencia de edificaciones.

Porque de nada sirve ampliar cobertura si se sigue graduando a jóvenes para un mercado laboral saturado. La discusión de fondo debe ser sobre pertinencia. La UPC necesita revisar su oferta académica y orientar sus programas hacia la innovación, la realidad productiva del territorio y las demandas del empleo. Esa es la verdadera transformación que requiere la educación superior en el Cesar.

En la sesión del Consejo Superior que dio luz verde a la sede en La Jagua de Ibirico, tres consejeros se abstuvieron de votar. No por estar en contra del desarrollo, sino porque pidieron estudios técnicos y financieros, así como claridad sobre el compromiso del Gobierno Nacional con el sostenimiento de la sede. Esa advertencia no puede ser minimizada. Por el contrario, debería asumirse como una alerta seria para evitar repetir experiencias fallidas en otras regiones del país y no imponer lo que, por naturaleza, debe fluir por unanimidad.

Más aún cuando ya existen estrategias que apuntan en la dirección correcta. El programa ‘Educación Superior en tu Colegio’, lanzado el 6 de noviembre de 2025, permite que estudiantes de décimo y undécimo accedan a programas técnicos, tecnológicos y profesionales desde sus propios colegios, y contempla a La Jagua de Ibirico entre los municipios priorizados. Esa ruta parece mucho más coherente con la urgencia del presente que una apuesta atada exclusivamente a una obra física que costaría una amplia suma de dinero cuando hay soluciones alternas.

También resulta inevitable revisar el estado de la sede principal de la UPC en Valledupar. Mientras se impulsa una nueva sede, persisten denuncias sobre deterioro, falta de mantenimiento y carencias en laboratorios de ciencia y tecnología en Sabana, donde se concentra la mayor parte de la comunidad universitaria. La expansión no puede hacerse a costa del descuido de la infraestructura existente. La planeación responsable exige atender ambas realidades.

La discusión, entonces, no es entre quienes quieren educación superior y quienes no. Esa es una falsa dicotomía. El verdadero debate está entre una visión que apuesta por anuncios de cemento y otra que exige resultados inmediatos, sostenibles y pertinentes para los jóvenes del departamento.

Si de verdad hay compromiso con La Jagua de Ibirico, la respuesta no puede ser aplazar la universidad hasta que se levante un edificio. La respuesta debe ser llevar docentes, abrir ya programas útiles, aprovechar la infraestructura disponible y conectar la oferta educativa con la demanda real del territorio pero en todos los municipios. Lo importante no son los ladrillos. Lo importante es que los jóvenes ya cuentan con infraestructura moderna subutilizada, como el caso de la UNAL -la mejor universidad pública de Colombia, que también es de todos- y cantidad de infraestructura disponible, lo que se necesita es articular y llegar con la extensión de los programas a todos los municipios. Que se invierta ese dinero en profesores porque infraestructura ya hay.

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