¿Relacionar su nombre con Harvard para cultivar la vanidad de rectores y de directivos?

¿Relacionar su nombre con Harvard para cultivar la vanidad de rectores y de directivos?

Oct 15/26 Hay directivos de diversos sectores, entre ellos académicos, que se muestran en redes y medios , autopromocionándose por dar conferencias en la Universidad de Harvard y ser reconocidos allí. Pero esto hay que verlo con cuidado.

Esto porque es innegable el prestigio académico mundial de la Universidad de Harvard como una de las instituciones de educación superior que generalmente se ubica entre las mejores del mundo. Tener en la hoja de vida una referencia a un reconocimiento, ceremonia, conferencia, distinción o algo parecido, relacionados con Harvard se aprecia como un potenciador de prestigio y calidad en la formación profesional.

Aunque en la realidad no es la Universidad de Harvard ni un estudio o reconocimiento académico, respaldado por esa institución, lo que hay detrás.

La realidad es que lo que hay es el uso de espacios de arrendamiento comercial y estrategias de posicionamiento de marca personal. La diferencia radica entre recibir un reconocimiento formal de la universidad estadounidense y participar en un evento privado celebrado dentro de sus dependencias alquilables.

El Harvard Faculty Club

Así sucede por ejemplo con eventos como el Congreso Mundial de Mujeres Líderes y el Congreso Mundial de Líderes, presididos por su presidenta, fundadora y organizadora Roselin Cabrales (foto), una experta relacionista y gestora de eventos que se define a sí misma como venezolana y colombiana-americana, y quien a través de su firma EntreLíderes, organiza actividades sociales a través de Harvard Faculty Club, en Cambridge, Massachusetts, en instalaciones de la Universidad.
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Además de EntreLíderes, Cabrales está detrás de entidades como Business Strategy School, Congreso Mundial de Líderes, Congreso Mundial de Escritores Líderes y 7-Events.

En dichas actividades, personas de América Latina (entre ellas varias colombianas) han venido asistiendo, desde 2019, a diversas celebraciones en las que pueden dar una charla de 10 minutos, asistir a una comida o coctel y recibir algún papel de reconocimiento… todo a cambio de tres mil dólares. Las últimas ceremonias distinguen a 50 personas (que libremente se pueden postular, y directamente Cabrales las confirma).

El Harvard Faculty Club es un espacio institucional e histórico ubicado en el corazón de la Universidad de Harvard, que se puede alquilar para eventos particulares, sin necesidad de ser miembro de la universidad o profesor.

Más que el mérito, es el pago el que condiciona el beneficio. Los “requisitos” para ser distinguido son absolutamente laxos: Ser un Líder con un negocio en funcionamiento, ser empresario, tener un producto o servicio, trabajar en una empresa, trabajar en una entidad Gubernamental, o ser un Emprendedor en período de incubación.
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“El Congreso Mundial de Líderes 2027  puede realizar gracias a la generosidad, contribución y aportes de nuestros Benefactores Conferencistas y Benefactores Comerciales, ya que sin estos aportes no podríamos realizarlo”, advierte la publicidad.
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Eso sí, en sus políticas oficiales de uso establecen restricciones claras para los organizadores externos (como las actividades que organiza Cabrales):
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Sin afiliación ni patrocinio: Quien alquila las instalaciones no puede afirmar ni sugerir que la Universidad de Harvard o sus escuelas patrocinan o avalan el evento. En las propias publicaciones de los organizadores suele incluirse la leyenda “Not a Harvard affiliate”.
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Uso de la marca: Está prohibido incluir el nombre o los logotipos oficiales de la Universidad de Harvard en diplomas, certificados o premios entregados en el lugar.
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Uso de la dirección: Se permite mencionar la ubicación física del evento, siempre que no se induzca a error sobre el respaldo institucional.
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Pero a nadie que vaya hasta Massachusetts y pase por Harvard se le puede negar una foto con la universidad de fondo (como la que ilustra este artículo). Y eso, para algunos, es suficiente, para promocionarse. 
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Eso sí, los organizadores no prometen un aval institucional de Harvard. La promesa de valor está en compartir experiencias de liderazgo, intercambiar conocimientos y estrategias, conectar ideas e impulsar iniciativas capaces de transformar realidades..
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El alcance y riesgos en el sector educativo colombiano

Los homenajeados, que compran su reconocimiento de forma muy fácil, pues en la web de Cabrales está todo indicado, también son colombianos, y varios de ellos directivos universitarios. Figurar en dichos programas no equivale a ostentar un cargo de rectoría ni a contar con una distinción académica conferida por Harvard.
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Cuando un directivo o una universidad difunde que su rector (a) o directivo fue «reconocido en Harvard» sin precisar la naturaleza del otorgante, aparecen varias consecuencias:
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1) se genera en la comunidad académica la percepción de un aval institucional de Harvard que no corresponde a la realidad.
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2) Se justifica el uso de recursos institucionales en viáticos e inscripciones cuando el retorno en términos académicos o de cooperación internacional no está delimitado
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3) se expone a la institución a rectificaciones públicas en caso de que se determine que la distinción fue emitida por una entidad privada sin vinculación universitaria. 
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Seguramente entre sus contactos de redes sociales, y hojas de vida en Linkedin, habrá algunos directivos universitarios con estas “distinciones”.

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