La universidad, el imperio de la fotocopia

La universidad, el imperio de la fotocopia

Por Jorge Yarce. Presidente ILL

En Colombia nos gastamos 474 pesos por mes por habitante en libros. Y el consumo de libros es de 1.75 por año. Un poquito más de tiempo y no vamos ni a figurar en las estadísticas porque vamos a estar bajo cero como está el PIB del país. Por supuesto que esas cifras promedio se logran sobre todo por los libros de textos de escuelas y colegios. La universidad aporta un mínimo porque ahí nadie compra libros ni nuevos ni de segunda y el 99% de los estudiantes acuden a la fotocopia. Por lo mismo la universidad es el imperio de la fotocopia.

 

 

Grave que los estudiantes universitarios apenas lean lo que les obliga y sólo conocen los libros por las fotocopias parciales o incompletas. Sus bibliotecas al final de la carrera van directamente al camión de la basura. Gravísimo que sólo lean fotocopias. Pero más grave que las universidades, que no se ocupan de que sus estudiantes lean libros, sean las que patrocinan la piratería de las fotocopias. Más aún a veces ellas mismas están en el negocio de las fotocopias.

 

Los profesores son cómplices de la violación de los derechos de autor, igual que los piratas de los libros que se venden en las calles con la anuencia de la policía. Cualquier expendio de fotocopias que se precie tiene un listado de los libros según las materias, de modo que llegan los clientes a pedir directamente sus “libros”. Algunos son capítulos, muchos, libros enteros. Antes le quitaban la portada interior como para disimular. Ahora los entregan anillados o encuadernados, si se quiere.

 

Estudiantes y profesores alegan que los libros son muy caros. Lo que no dicen es en relación a qué. Como si gastar en internet, en DVD’s, en videojuegos, en el celular y en rumba y chucherías no fuera caro y sí estuviera justificado, mientras  comprar libros resultara algo imposible. Es verdad que hay libros de texto caros. Pero también es verdad que hay mucho libro escolar económico. Lo que pasa es que los profesores se hacen los de la vista gorda.

 

No se puede estar resolviendo el problema “legalizando” la piratería de los libros a través de las fotocopiadoras. Simplemente porque una cultura de fotocopia es el camino más corto para no pensar, para no esforzarse, para ir por la vía fácil. Además, las universidades enseñan ética, y no se dan cuenta de la contradicción moral que supone, al mismo tiempo, auspiciar la fotocopia pirata. ¿Dónde está la coherencia entre lo que se enseña y lo que se vive?

 

Le oí a un experto en temas editoriales que si cada profesor universitario exigiera un solo libro a sus estudiantes los ingresos de las editoriales universitarias crecerían en un 67% por ciento. Eso quiere decir que sobreviven de milagro, a pesar de la exención de impuestos. ¿Hacia dónde va una universidad que no incentiva las bibliotecas, el que haya múltiples ejemplares para las materias en sus propias bibliotecas, o el acudir a bibliotecas públicas y privadas que prestan los libros e incluso los envían a los lectores a sus casas, cuyos catálogos están en internet?

JY

Jorge Yarce – universidad@universidad.edu.co

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