Junio 4/24 Bogotá y Manizales son las sedes con más afectaciones. Financieramente se han afectado en más de 5 mil millones, hay más de 30 edificios inaccesibles, los procesos académicos están suspendidos y en vilo el fin del semestre académico y el ingreso de 8 mil estudiantes nuevos.
Este es solo un primer diagnóstico parcial de lo que ocurre en la Universidad Nacional de Colombia, principal universidad pública de Colombia desde que parte de su comunidad decidió entrar en paro luego que el pasado 21 de marzo el Consejo Superior designara a José Ismael Peña Reyes como rector.
Dos meses y medio después la situación se mantiene igual, pese a los fallos judiciales que, hasta ahora, han favorecido la elección y posesión de Peña. La comunidad interna se encuentra dividida y lo único claro es que el hueco financiero de la universidad está aumentando y todo esto se terminará tapando del presupuesto general de la nación (es decir, de los impuestos de los colombianos).
Según un informe, del fin de semana, de la Vicerrectoría de la sede de Bogotá, el paro, o “anormalidad académica” como le llaman, tiene al 70 % de los empleados del campus trabajando de forma remota por la imposibilidad de acceder a sus oficinas físicas.
Son 30 edificios de la Universidad, en Bogotá, que están afectados por la toma de estudiantes, encapuchados (que no se sabe si son o no estudiantes) y el paro de trabajadores del sindicato (entre las construcciones también se hallan espacios de comedores y bibliotecas). El edificio principal de la Rectoría (Uriel Gutiérrez) está en poder de los protestantes desde el 8 de abril y el rector Peña está despachando desde una sede alterna, fuera de la Universidad. También están tomados el edificio Camilo Torres y el Polideportivo.
Según cálculos de la vicerrectoría, se necesita una inversión mensual de $2.500 millones de pesos para contratar profesores ocasionales que terminen el semestre académico.
Según la Vicerrectoría, “la Sede Bogotá cuenta con 2.002 docentes de planta y 1.506 son administrativos que trabajan en los distintos predios. También hay 7.459 contratistas que apoyan las actividades misionales y proyectos. En general tanto docentes, funcionarios y algunos contratistas han visto afectadas de una u otra manera las actividades que realizan debido a la anormalidad académica”, explica el informe.
La toma de los espacios de bienestar han conllevado la afectación de los apoyos alimentarios, para lo que se requieren $650 millones (contrato de adhesión e interventoría), así como el pago del servicio de transporte al que le hacen falta$300 millones.
Resumen financiero de las afectaciones, a finales de mayo, de la sede Bogotá.
- Daños en infraestructura física: $ 1.112.184.715
- Gastos por actividades de docencia: $ 2.200.593.718
- Actividades de bienestar universitario (apoyos económicos): $ 939.094.143
- Ingresos dejados de recibir (servicios no prestados, extensión, investigación): $ 346.168.360
- Gastos por actividades de investigación y extensión: $ 20.716.673
- Otros gastos (gastos adicionales de funcionamiento): $ 188.002.972
- Total de la afectación: $ 4.806.760.581
La situación en Manizales
Diana María Cárdenas Aguirre, vicerrectora de la sede Manizales de la Universidad Nacional presentó, en rueda de prensa el panorama de la Sede, con motivo del paro:
«La situación actual de la Universidad Nacional es de anormalidad académica en la que ya completamos dos meses, ocho semanas del calendario académico. Los retos en este momento son tratar de normalizar la actividad académica para poder garantizar el desarrollo normal de los dos periodos académicos del año 2024. Hemos tenido claramente, la prolongación del calendario académico que implica unos costos en el personal docente, lo que en la Universidad Nacional se llaman los docentes ocasionales donde también hacemos docencia, investigación y extensión, pero los docentes ocasionales en este momento, por ejemplo, en estos dos meses de paro, ya implican una ampliación de ese presupuesto solo para ese concepto de 750 millones aproximadamente. Entonces, es muy preocupante saber que nos tocaría ampliar los presupuestos sin haber podido cumplir los objetivos. Adicionalmente, hemos tenido que afectar a terceros que nos prestan servicios, como por ejemplo la compañía que nos presta servicios de aseo. Hemos tenido que recortar algunas de las plazas que están contratadas con ellos».
En Manizales también hay ocupación de edificios por parte de los manifestantes, afectando las actividades de cerca de 100 trabajadores.
De los 4.820 estudiantes de pregrado en Manizales, se calcula que el 90% no está recibiendo clases. Los que sí han podido avanzar son estudiantes en prácticas. En posgrado es un poco más del 50 % los que no están en clases.
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