Bolonia cumple 20 años y América Latina nada que hace un reconocimiento formal de títulos

Junio 25/19 La Declaración de Bolonia creó un sistema de reconocimiento de estudios, a través del concepto de crédito académico, válido en Europa. Latinoamérica habló del tema hace más de 40 años y no lo ha podido impulsar.

La Declaración de Bolonia se llamó así al acuerdo firmado (en esa ciudad italiana) en 1999 por 29 ministros de Educación de la Unión Europea  otros países como Rusia y Turquía, que dio origen al Proceso de Bolonia, o posterior Espacio Europeo de Educación, cuyo objetivo fue el de impulsar el intercambio -movilidad- de los graduados de estos países, con ayuda del modelo de créditos académicos o ECTS.

De esta manera, se hizo más fácil medir la duración de los planes de estudios y unificar tiempos y reconocimiento de estudios entre programas y entre países, creándose un Espacio Europeo de Educación Superior.

A la Declaración de Bolonia se llegó luego de más de una década de reuniones y documentos como la Carta Magna de las Universidades (Magna Charta Universitatum), de 1988 en la propia Bolonia, consistente en un documento que proclamó la libertad de investigación y enseñanza, la selección de profesorado, las garantías para el estudiante y el intercambio entre universidades. Luego, en 1998, se dio la Declaración de la Sorbona, por parte de Alemania, Italia, Francia y Reino Unido).

Los alcances de Bolonia

1) Adopción de un sistema legible y comparable de titulaciones. Cada país puede definir sus programas y planes de estudio, pero se busca una convergencia de títulos.

2) Se impulsaron programas de pregrado de 3 a 4 años y posgrados de 1 a 2 años. Desde allí en el resto del mundo, incluida Colombia, se redujo la extensión de los programas académicos.

3) Se creó el Sistema Europeo de Transferencia de Créditos (ECTS – “European Credit Transfer System” en inglés), que contabilizó para efectos de reconocimiento de tiempo de estudio, las horas de clases teóricas (es decir, las impartidas por el profesor y las horas de examen), y las horas de trabajo independiente que debe hacer el estudiante (seminarios, horas de estudio, realización de trabajos).

El crédito ECTS corresponde a unas 25 a 30 horas. En Colombia el crédito se asimiló a 48 horas de trabajo (presencial e independiente).

Bolonia ha sido objetode  múltiples críticas, especilamente por quienes consideran que va en contra de la libertad académica al pretender uniformar la medida de los estudios, pero indudablemente ha contribuido a definir métricas y favorecer la movilidad internacional.

¿Y América Latina?

Curiosamente, mucho antes de Bolonia, América Latina había hablado del tema, pero hoy no es una realidad.

En México, en 1974, se realizó la Convención Regional sobre Reconocimiento de Estudios, Grados y Diplomas en Educación Superior en América Latina y el Caribe, y hubo la intención de 18 gobiernos de la región de avanzar en el tema, pero poco o nada se ha logrado en estos 45 años.

Decenas de reuniones, firmas y fotograías de ministros de Educación se han dado desde entonces y América Latona sigue sin unificar o definir una métrica para reconocer sus estudiso. En julio próximo, en Buenos Aires, con apoyo de Ieasalc, se espera dar un nuevo impulso.

El objetivo es que, ojalá, el nuevo documento pueda fomentar el aseguramiento de la calidad de la ES en la Región, la entrega de información precisa y transparente y la creación de mecanismos para garantizar el derecho de reconocimiento de los estudios, títulos y diplomas.