El profesor Jorge Iván González analiza, en La República, el largo camino que debe recorrer Colombia si, efectivamente, quiere ingresar a la OCDE, en tema de ciencia y tecnología. Gonzáles señala qye en el plan de desarrollo Prosperidad para Todos se dice que la innovación es una de las locomotoras, pero que sorprende que las majestuosas declaraciones a favor de la C&T estén respaldadas por recursos pírricos.
Esta semana, a raíz de la definición de la agenda de Colombia con la Ocde, el Presidente insistió en la necesidad de consolidar la ciencia y la tecnología. Una vez más, el país hace declaraciones pomposas sobre la importancia de la C&T. En este tema, más que en otros, abunda el nominalismo y sobran las declaraciones vacías de contenido. Nadie niega que la ciencia y la tecnología son fundamentales para consolidar el desarrollo. Y cobijado por este principio general, el gobierno colombiano ha declarado, una y otra vez, que la C&T es prioritaria. Siguiendo esta tradición, en el plan de desarrollo Prosperidad para Todos se dice que la innovación es una de las locomotoras. Sorprende que las majestuosas declaraciones a favor de la C&T estén respaldadas por recursos pírricos.
Colombia sigue ampliando su brecha científica y tecnológica con respecto a los países desarrollados. En los últimos 20 años, la distanciaha aumentado porque las metas son más ambiciosas y las disponibilidades presupuestales relativamente menores. La falta de coherencia se traduce en logros muy modestos en C&T.
En las decisiones presupuestales relacionadas con la educación y la C&T se desconoce que en estas áreas los costos marginales son crecientes y, por tanto,no hay economías de escala. Se olvida, también, que la principal fuente de recursos tiene que ser pública.
Si Colombia realmente desea irse acercando a los países desarrollados en el campode la C&T, debería avanzar, por lo menos, en las siguientes direcciones.
Fortalecimiento de la educación pública. Los recursos son claramente insuficientes. Mientras que en el país se destinan $1.5 millonesaño para formar un niño en primaria, en Canadá y Suiza el Estado invierte $12millones; en Estados Unidos y Suecia, $10 millones; en Japón $8 millones, y en Chile $3.5 millones.
Con la modesta cifra de Colombia resulta imposible que la calidad de la educación sea comparable a la de los países desarrollados. La poca inversión en educación es una de las explicaciones de los pésimos resultados que obtiene Colombia enlas pruebas internacionales de ciencias y lenguaje.
Impulso a una universidad pública de calidad. El Estado tiene que aumentar el presupuesto para la universidad pública. El anterior vicerrector de Investigaciones de la Universidad Nacional, RafaelMolina, estimaba que la Universidad necesitaba un billón de pesos para que los laboratorios se parecieran a laboratorios. Han pasado 5 años y la Universidad todavía no cuenta con estos recursos básicos. El esfuerzo no debe hacerlo solamente el gobierno. Las universidades públicas tienen una alta responsabilidad en el control de la calidad de su enseñanza, y esta función no la han cumplido. La Nacional, por ejemplo, es incapaz de echar a los docentesmalos, y su estructura administrativa es ineficiente.
Reformular el papel deColciencias para que realmente sea la entidad rectora de la C&T en el país.Colciencias haperdido su norte en las discusiones con los gobiernos locales por la distribución de las regalías destinadas a la ciencia y la tecnología. Y mientras que la institución se ahoga en la maraña burocrática de los Ocad, la dispersión de los recursos no permite estimular las áreas estratégicas del conocimiento. Para que la rectoría de Colciencias logre buenos resultados se requiere que el gobierno acepte, de una vez por todas, que el costo en C&T aumenta en el margen, y que con el paso del tiempo las necesidades de recursos siempre serán mayores.
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