Nov 20/24 Los anuncios del presidente Petro de construir sedes universitarias no se han concretado y siguen el mismo camino de lo que ha hecho México, en donde critican la calidad, infraestructura y poca cobertura de las llamadas “Universidades para el Bienestar”.
A los dos días de ser presidente, Petro llamó a alcaldes y gobernadores y disponer de tierras y espacios para crear nuevas sedes universitarias. “Le solicito a los alcaldes y gobernadores del pais alistar lotes con titulos saneados para cosntruir las sedes universitarias y colegios universidades que sustentarán la infraestructura de una sociedad del conocimiento” (sic).
Luego, en el Plan de Desarrollo se incluyó la apuesta para construir decenas de nuevas IES y en distintos escenarios públicos el presidente ha prometido nuevas universidades. A la fecha no se ha inaugurado ninguna.
La propuesta coincide plenamente con la que en su momento el candidato y luego presidente de México, Andrés Manuel López Obrador (AMLO) hizo. “Los ejidos, las comunidades, pequeños propietarios están donando terrenos, están entregando tierras para la construcción de las universidades. Las mismas universidades públicas están ayudando de manera solidaria para la integración de estas universidades”, dijo López Obrador en su momento.
Eso se convirtió en el Programa UBBJ: “Universidades para el Bienestar Benito Juárez García 2018-2024”.
Este martes 19 de noviembre la embajada de México en Colombia registró la visita de funcionarios de ese país para compartir la experiencia de ese programa con el viceministro de Educación Superior, Ricardo Moreno Patiño.
Las críticas a las UBBJ
Con el fin del gobierno de López Obrador, el programa de universidades en México continúa con la presidenta Claudia Sheinbaum, del mismo partido político (Morena), quien en su propuesta de presupuesto para 2025 ha incluido un recorte a las universidades tradicionales para poder financiar las nuevas sedes, que han recibido múltiple críticas de parte de los académicos tradicionales, por tratarse de programas que carecen, en muchos casos, de registro oficial, alta inversión, pocos estudiantes y bajas condiciones de bienestar infraestructura.
Incluso, algunos artículos de la prensa mexicana las cuestionan porque “hoy sólo existen instalaciones a medio-construir, predios baldíos sin ningún asomo de edificación, abultadas cifras de estudiantes y docentes inventados”.
Incluso, el mes pasado el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (CONEVAL), organismo público mexicano que se encarga de evaluar las políticas y programas de desarrollo social de ese país, conceptuó que estas universidades “no cumplen con los criterios mínimos para contar con indicadores que permitan medir sus resultados”.
Según el informe, “las Universidades para el Bienestar Benito Juárez —programa que se creó hace cinco años— ejercieron este año un presupuesto de mil 400 millones de pesos (aprox. 300 mil millones de pesos colombianos) y hasta el pasado 1 de septiembre, 3.299 personas se graduaron de sus aulas. El gobierno federal ha edificado sedes educativas en 202 localidades del país, donde se imparten 37 carreras”. AMLO había dicho que proyectaban 85 mil estudiantes.
¿Un ciego guiando a un tuerto?
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