Enero 26/20 Esta semana terminan de entrar a clases las IES privadas, y la mayoría aún no llena los cupos proyectados. Muchas debieron salir de decenas de profesores y, desesperadas, buscan más estudiantes.
La caída en la demanda de estudiantes (que no es nueva, y viene agudizándose en los últimos dos a tres años), parece seguir ampliándose, según lo confirman los testimonios y preocupaciones que El Observatorio ha recogido entre rectores y responsables de mercadeo y promoción de las IES, así como las estrategias de publicidad de las mismas.
Tradicionalmente, por esta época del año, las IES ya tenían cerrados sus procesos de matrícula, e iniciado un nuevo semestre académico casi que en total normalidad. Solamente algunas IES pequeñas, o las que públicamente se sabía que le apostaban al negocio, seguían matriculando estudiantes aún después de varias semanas de iniciadas clases.
Pero esa época terminó. La matrícula que se pagaba en diciembre se corrió mayoritariamente a enero, y la reducción en la demanda (algunos dicen que es por crisis económica, otros por baja en la tasa de natalidad, otros por el aumento en la oferta de los mismos programas por parte de diversas IES, otros por los programas en línea, otros por la variedad de alternativas que ya existen y que le compiten con éxito a la Universidad, y otros por todas las anteriores), ha llevado a que a la fecha aún se vean avisos de prensa promocionando IES, la saturación de publicidad digital en redes sociales y páginas web, y ofertas como descuentos de hasta el 50 % (sí, créalo) en la matrícula, descuentos por referidos, regalo de computadores portátiles o hasta el pago de los pasajes en el transporte público, entre otras, sean parte de los ganchos de venta. Congelación del valor de la matrícula o aumento por debajo del IPC también entran como estrategia.
La acreditación, el costo de la matrícula, la tradición y el prestigio tampoco parecen marcar la diferencia. Las cifras confirman que la acreditación de programas e institucional no generan un aumento en la matrícula. Si no, basta con preguntar a los rectores que, ilusionados con que el supuesto aumento de la matrícula les iba a retornar las millonarias inversiones en acreditación, aún siguen con saldo en rojo o en camino hacia allá. El mercado poco compra esta clase de calidad, aunque los académicos y el Gobierno así lo quieran vender.
A falta de cifras consolidadas de datos de matrícula al cierre de 2019, y cuyo informe tradicionalmente publica el Ministerio de Educación varios meses después (inaudito), las IES proyectan mercado a ciegas, pues no hay datos en tiempo real que permitan identificar el comportamiento de la demanda.
La falta de diálogo entre IES y la ausencia de una agencia, dependencia, ONG u organismo público que sirva de concentrador de ideas e inquietudes y alerte sobre indicadores, sólo ha logrado que las IES, desesperadas, disimulen la caída en la demanda global aumentando pregrados y posgrados. Es decir, la mayoría de IES dicen que mantienen cifras de estudiantes, pero con más programas, menos estudiantes por programa y más costos de operación.
Los profesores son otros de los grandes afectados con esta situación. Muchas e importantes IES, incluso acreditadas, hicieron una “barrida” de profesores a final de año, y otros miles aún rezan para que se puedan llenar los cupos y abrir cursos, para que los contraten así sea como hora cátedra, si es que los de planta que había les dejan, porque a estos también los están rellenando de horas de clase.
Después de tantas acreditaciones institucionales y de programa en 2019, se conocen varios casos de IES que, pasada la visita y obtenida la acreditación, desmontaron parte del esquema de contratación que tenían para mostrar resultados, redujeron el número de profesores y les llenaron de horas de clase a los que quedaron.
… Y si eso pasa en las acreditadas, cómo será en las demás.
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