¿Cómo competir ante ofertas de programas relativamente parecidos, más flexibles y económicos?

¿Cómo competir ante ofertas de programas relativamente parecidos, más flexibles y económicos?

Abril 1/25 Especialmente quienes viven dentro de las universidades, el diseño curricular, la legislación y el mercadeo diferencian modalidades, tipologías, titulaciones, créditos y otros aspectos de los programas, pero la opinión pública fácilmente se confunde frente a múltiples promociones de programas, no todos de educación superior, que también les dan aprendizajes, no importa si éste es formal o no.

Esta es una realidad que enfrentan las IES. Han perdido el monopolio sobre el conocimiento y la oferta de programas. Aunque legalmente mantengan el respaldo para titular, para muchas personas esto no es lo determinante, sino el saber que puedan obtener en menos tiempo, más rápido, de forma flexible y con ayuda de las tecnologías.

Aunque la ley indica que las especializaciones, las maestrías y los doctorados son programas de posgrado, y que los programas técnicos profesionales, tecnológicos y profesionales universitarios son pregrados, y que los programas técnicos laborales son de formación para el trabajo y el desarrollo humano, el conjunto de la opinión pública poco lo identifica. Es más, muchos actores de la educación superior tienen dificultades, por ejemplo, para explicar la diferencia entre un programa técnico y uno tecnológico.

El panorama de hace más complejo si se habla de moocs, cursos cortos, seminarios talleres, diplomados, programas de profundización, credenciales, cursos libres, profundizaciones … que si bien se consideran como educación informal, muchas IES lo incluyen en sus diseños curriculares y ofertas, lo que contribuye a la no claridad total al respecto.

Lo que sostiene muchos de los programas formales de pregrado o posgrado es el reconocimiento posterior de su título para efectos de escalafones salariales e ingreso y ascensos laborales, pero quienes no se forman pensando en esto pueden hallar respuesta a su deseo de aprendizaje únicamente tomando contenidos de menor duración, gratis y/o en línea, entre otras alternativas.

A manera de ejemplo, si una persona desea estudiar temas relacionados con la psicología o el comportamiento de los consumidores, en Colombia la oferta de educación superior le permite hacerlo a nivel de especialización (4 activas) o maestría (4 activas), y para ello requiere, sí o sí, contar previamente con un título de pregrado. Y entonces, viene la pregunta, cuya respuesta no se halla públicamente ni oficialmente respondida: ¿Qué es mejor y por qué: la especialización o la maestría?

Luego viene la oferta de cursos. Por ejemplo, la Universidad Nacional de Colombia ofrece un curso, abierto a cualquier persona, de “Psicología y neurociencia del consumidor”, virtual, de 32 horas de duración, por 900 mil pesos. Claramente es una enorme diferencia con respecto a la duración de una especialización o una maestría, pero la diferencia en horas y costo, justifica la diferencia del contenido y aprendizaje?

De por medio, el interesado puede hallar un “Curso en Comportamiento del Consumidor”, de la Universidad Europea Online, de seis meses, llamado “Postgrado universitario en comportamiento del consumidor“, por cerca de 7 millones de pesos.

Platzi, la plataforma latinoamericana, no se queda atrás en el tema y ofrece un “Curso de Psicología del Consumidor“, de 27 clases en línea, y que entrega un certificado, por un modesto valor.

Finalmente, el sondeo de ofertas muestra, entre otros, que el Banco Santander (una entidad financiera y no educativa) ofrece un Curso “Introducción al comportamiento del consumidor” con la Universidad de Miami, gratis, de 8 horas, en varios idiomas y con certificado.

Si las IES no se esfuerzan por clarificar a la opinión sus valores agregados, cada vez se van a ver más limitadas para captar estudiantes.

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