Sept 16/21 Si no hubiera sido por la pandemia las IES tradicionales hubieran tomado años en llegar haber migrado a desarrollos virtuales, dice el presidente de Georgia Institute of Technology.
El español Angel Cabrera (foto) es el presidente de esta universidad, una de las 10 mejores de investigación pública de Estados Unidos, que se ha destacado en la presencialidad, cuenta cómo esa institución ha ido migrando lentamente hacia la oferta virtual y, sobre todo, cómo esta solución, apurada por la pandemia, hoy se ve como la mejor alternativa para garantizar educación para todo el mundo.
En una videoconferencia con la Universidad de Santander UDES, titulada “Modelos universitarios de tercera y cuarta generación” (que puede reproducir haciendo clic aquí), Cabrera advierte que la educación es el instrumento social que toda la sociedad requiere para progresar, en todo momento. “No ha habido ninguna sociedad que haya fracasado por educar a la gente”, dice.
Debe, eso sí, pensarse en la formación para toda la vida y no sólo brindar titulación a jóvenes a partir de los 18 años.
Por ello, aclara que sólo con la virtualidad será posible atenderlo. De lo contrario “no vamos a ser capaces de satisfacer esa demanda por educación siguiendo el modelo tradicional, pues es económicamente imposible”, señala.
A partir de la experiencia de algunos de los programas de su Universidad, pasados al modelo virtual, Cabrera se pregunta sobre si eso canibaliza o no la formación presencial, y quiere superar la discusión con una conclusión categórica: Si mejora la educación, no hay nada que hacer.
Preguntado sobre las experiencias al respecto, la demanda de estudiantes, la presencialidad y virtualidad y la pandemia, Cabrera advierte que “la alternativa va a llevar (a las IES tradicionales) a revaluarse. Implica repensar completamente la institución y su rol en la sociedad”.
Eso sí, advierte, si bien defiende la innovación como una responsabilidad y compromiso propio de la Universidad, advierte que no se trata de revolucionar toda la educación superior. La innovación, sugiere, debe orientarse para generar valor, con un trabajo cooperado, que lleva a una transferencia de conocimiento, pero aunque cambien métodos, formas y modelos universitarios, lo que no va a cambiar es la misión última (de la Universidad) de ser un pilar fundamental en cualquier sociedad moderna, democrática. Se deben proteger los valores esenciales, siendo innovadores.
“La universidad no puede perder su papel, creíble en la sociedad, de ser la voz de la ciencia y su compromiso con la verdad”, concluye.
Cabrera es magíster y doctor en psicología cognitiva de Georgia Tech, además de ingeniero de telecomunicaciones (B.S. y M.S. en Informática e Ingeniería Electrónica) por la Universidad Politécnica de Madrid.
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