El enorme poder del apellido Losada en la universidad que entra a dirigir Lina Uribe Correa

El enorme poder del apellido Losada en la universidad que entra a dirigir Lina Uribe Correa

Sept 30/24 Uribe Correa asumió la rectoría nacional de la U. Antonio Nariño, IES en donde solo se hace lo que diga la familia Losada y sus herederos. Esa Universidad, fundada por más de 20 profesores, hoy es absolutamente controlada por Mary Elizabeth (o María) Falk de Losada, viuda de uno de los fundadores, con sus hijos y parientes.

Si bien la Universidad, por lo menos en su sede Bogotá, cuenta con una reciente renovación de su acreditación institucional, la historia de la familia Losada y los manejos internos, rememora diversas peleas internas por el control y dificultades de la IES con el Ministerio de Educación Nacional, que la llevaron a que en 2001 tuviera que suspender todos sus programas académicos y admisiones a nivel nacional por varios meses.

La nueva rectora (Lina Uribe Correa -foto) llegó al cargo tras un proceso de búsqueda de candidato a través de una empresa de recursos humanos, y asumió, desde el pasado 23 de septiembre, la rectoría por un periodo de tres años, por designación del Consejo Directivo de la Institución. Es comunicadora social y periodista (U. Pontificia Bolivariana de Medellín), especialista en Comunicación y Cultura (Univalle), magíster en Dirección Universitaria (Uniandes) y PhD en Administración y Política Educativa (State University of New York, University at Albany, de Estados Unidos), y viene de ser vicerrectora y rectora de Unicomfacauca y de la Fundación Universitaria Konrad Lorenz. También fue integrante de CONACES.

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La rectoría nacional de la Universidad Antonio Nariño ha sido ocupada varias veces por Mary Falk de Losada, quien hasta hace pocos días ostentó el cargo (en esta última vez como encargada), tras la salida -acordada- de Héctor Bonilla Estévez, uno de los fundadores, quien no obstante haber logrado la reacreditación institucional, tuvo fuertes diferencias con Mary. Tal y como se conoce al interior de la alta dirección, Bonilla saldría como rector pero se re-engancharía a la universidad como profesor investigador, tras un acuerdo con Falk de Losada, pero a la fecha esto no se ha dado.

Con el paso del tiempo y el silencio de la UAN para cumplir la promesa de volver a vincular a Bonilla Estévez (El Observatorio de la Universidad Colombiana consultó a la Universidad, sin que esta diera respuesta al por qué de ello), este medio conoció una comunicación que Bonilla envió a los miembros de la Sala General de la Universidad Antonio Nariño, que permite conocer el poder y el talante de su dirección:

“Se afirma que decidí renunciar a la rectoría porque ya había cumplido con el objetivo, es importante que todos los miembros se enteren en esta corta síntesis de cuáles fueron los motivos: en primer lugar, la permanente intromisión de la presidenta del consejo -Mary Falk- en el funcionamiento administrativo aprovechando su condición aparente de heredera de la institución (por lo que también el rector anterior –Víctor Hugo Prieto Bernaldecidió no terminar su período), actuaciones que no corresponden a ningún mandato estatutario, su función como presidenta es presidir las reuniones del Consejo. En su pretensión de imponer su voluntad e interferir procuró desconocer la autoridad de la rectoría y persuadió a algunos de los funcionarios para lograr su cometido, sabotear la gestión rectoral y afirmar frente a varios de ellos que el rector debía salir. Sin consultar con el rector ni tener en cuenta su evaluación le hizo cancelar el contrato al vicerrector administrativo e hizo nombrar su candidato, persistió en mantener la vicerrectora académica a pesar de la objeción del rector desmantelando el cuerpo ejecutivo y con ellos, alteró las órdenes e instrucciones de la rectoría para la asignación de cargas académicas y otros procedimientos. En resumen, promovió un “golpe de estado” secundado por miembros del Consejo y algunos miembros y funcionarios que colaboraron en su temeraria acción. Al no tener equipo de trabajo de confianza y boicotear los direccionamientos la situación se tornó muy difícil y se generó el dilema entre quedarse y seguir soportando o retirarse del cargo. Luego de una entrevista con el CNA y enterarme que el caso de la UAN estaba para decisión y de tener que recibir mensajes anónimos calumniosos provenientes del interior de la universidad que llegaron hasta la Subdirección de Inspección y Vigilancia del MEN, decidí expresar al Consejo en su reunión ordinaria estar dispuesto a negociar el retiro de la rectoría antes de generar una crisis de gobernabilidad interna y sus consecuencias frente a la recién acreditación obtenida y a la estabilidad hasta el momento lograda. Acuerdo que se firmó bajo un Contrato de Transacción el 25 de enero”.

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“Mientras yo favorecí a muchos de los miembros de la nueva generación ubicándolos en un buen lugar dentro de la institución, intentaron destruirme a través de las calumnias que se inventaron para desprestigiar a mi esposa no solo con falsas acusaciones sino con su intento de vincularla a negociaciones corruptas acusaciones quizá de quien lo maneja como parte de sus prácticas cotidianas desviando la atención de quienes lo estaban llevando a cabo (ladrón juzga por su condición), también a mi hijo trataron de acusarlo falsamente de prácticas vergonzosas de las que algunos conocen y practican muy bien”.

El poder de la familia Losada

Bonilla señala que Mary Falk asume la condición de “aparente heredera”, no sólo porque ha sido rectora por varios años y ocasiones, sino especialmente porque es la viuda de Ricardo Aníbal Losada Márquez, considerado el principal gestor de la institución.

Con Bonilla Estévez salieron otros directivos que sufrieron el impacto de esta guerra fría.

“Entiendo que todo esto lo convirtió Mary Falk en su problema personal por sus actuaciones y manifestaciones de odio y rencor por lo que está aprovechando el poder con el que cuenta en la Institución para imponer su interés personal por encima de los intereses colectivos”, también dice Bonilla en su carta, lo que parece confirmarse al ver la composición de poder en esa IES.

Tanto Bonilla, como Mary Falk y otros veinte académicos (muchos de ellos matemáticos de la Universidad Nacional de Colombia, algunos con formación en el extranjero, y la Casa Nacional del Profesor CANAPRO), se asociaron, en 1974, para proyectar, bajo el liderazgo de Ricardo Aníbal Losada Márquez (quien luego fue senador de la República), una oferta académica para estudiantes del sur de Bogotá, que se consolidó en 1976 con el nombre de Universidad Independiente de Colombia «Antonio Nariño», el 7 de marzo de 1976. En 1978 inició la oferta de programas y tras los ajustes legales demandados a las instituciones educativas con la expedición del Decreto Ley 080 de enero de 1980, la Antonio Nariño cambió su nombre por el de «Corporación Universitaria Antonio Nariño». Fue reconocida como Universidad en 1993.

Hoy, Falk de Losada y sus descendientes y familiares tienen pleno control de una Institución que se gobierna a través de dos cuerpos colegiados: La Sala General, como máximo organismo de orientación de la Universidad, integrada por los llamados miembros activos con  derecho a asistir a sus sesiones (fundadores y herederos, más de 20), y el Consejo Directivo, que es el espacio en donde la comunidad académica tiene participación a través de sus representantes de estudiantes, profesores y egresados, con 11 integrantes.

En la Sala General no hay representación de la comunidad universitaria. A su vez, la familia Losada también controla el Consejo Directivo, pues por estatutos tiene derecho a poner allí a 6 miembros de la Sala General, por periodos de tres años, mientras que los representantes de estudiantes, profesores y egresados solo tienen un periodo de un año.

Son miembros del Consejo Directivo de la Universidad Antonio Nariño:

1. Mary Elizabeth (o María) Falk de Losada – presidenta, fundadora, exrectora.

2. Cristina Catherine Losada Falk – suplente – hija de la presidenta y profesora de música en Estados Unidos.

3. Ricardo Losada Falk – principal – hijo de la presidenta, ingeniero electrónico que trabaja en Estados Unidos.

4. Marta Losada Falk – suplente – hija de la presidenta, exrectora de la UAN y actual decana de ciencias en la Universidad de NY, en Abudabí.

5. María Elizabeth Losada Falk – principal – hija de la presidenta, y PhD en matemáticas y directora de olimpiadas UAN.

6. Elena Losada Falk – suplente – hija de la presidenta y coordinadora de olimpiadas UAN.

7. Antonio Solón Losada Márquez – principal – Fundador y profesor, hermano de Ricardo (no asiste)

8. Daniel Losada Bohannon -suplente – pariente, radicado en Estados Unidos

9. Andrés Losada Bohannon – principal – pariente, radicado en el exterior

10. Constance Bohannon de Losada – suplente – pariente, profesora y directora de postgrados (no ejerce y no asiste) UAN- Fundadora

11. Eduardo Lleras Losada – principal – pariente, consultor empresarial

12. Consuelo Losada Márquez – suplente – hermana de Ricardo, psicóloga retirada, madre de Eduardo Lleras Losada

Además de la familia Losada, en la Sala General figuran otros miembros como:

  • José Belman Rivera (director del Consultorio Jurídico),
  • María Victoria Medina (secretaria académica),
  • Martha Lucía Carvalho (fundadora y secretaria general),
  • Carlos Leonardo Lozada Carvalho (quien no está vinculado),
  • Emiro Fábregas (tampoco está vinculado),
  • Natalia Tirado (profesora Colegio del Bosque de la Universidad),
  • Belmar Rivera (profesional en la oficina de Planeación),
  • Eleonora Herrera (del centro de investigaciones económicas de la Universidad),
  • Sebastián Bonilla Correal (profesor de veterinaria)
  • Héctor Antonio Bonilla Estévez (Fundador y exrector).

Empresas de la familia Losada

La familia Losada, a través de diversas figuras jurídicas, aparece como dueña de diversas empresas de carácter comercial, relacionadas con actividades inmobiliarias con bienes propios o arrendados, en empresas como “Fink Limitada” y “Losfalk S A S”, registradas en la misma dirección de correspondencia de la Universidad Antonio Nariño.

Una historia institucional con altibajos

A lo largo de sus casi cinco décadas, la universidad ha experimentado varios momentos críticos, lo que ha llevado a replantear el rol de sus fundadores y la salida de algunos de ellos, así como complejas investigaciones de parte del Estado, y hasta actuaciones de la Superintendencia de Sociedades sobre litigios de miembros de la propia familia.

En la década de los 90 el ICFES (que entonces ejercía inspección y vigilancia en nombre del Ministerio de Educación) le abrió varias investigaciones y aplicó varias sanciones (incluso actuaciones de la Fiscalía), especialmente por oferta de programas sin registro.

El punto más crítico se dio entre 2001 y 2002 cuando el entonces ministro de Educación, Francisco Lloreda, mediante la resolución 2087 de 2001, suspendió todos sus programas académicos y admisiones a nivel nacional por un año, porque:

• La Universidad Antonio Nariño ofreció y desarrolló sin el registro legal correspondiente cerca de veinte programas.

• Cobró a los estudiantes derechos pecuniarios no autorizados por la ley como la conexión a Internet.

• Utilizó de manera indebida los códigos de los programas registrados en el Sistema Nacional de Información de la Educación Superior para fines publicitarios.

• Entorpeció las labores de Inspección y Vigilancia.

• Recibió estudiantes sin acreditar la presentación del examen de Estado (ICFES), y

• Otorgó títulos con denominación diferente a la autorizada.

El rector entonces fue Antonio Solón Losada Márquez.

Dicha sanción llevó a que la matrícula de esa Universidad (que para entonces era la privada más grande del país) cayera estruendosamente en su matrícula.

A pocos días de terminar el gobierno del presidente Pastrana, el ministro Lloreda levantó la sanción a la UAN, mediante la resolución 1875 de agosto 2 de 2002. Y la Universidad ha sido resiliente y se ha recuperado, pese al complejo momento que vive la educación privada. Hoy oferta 5 doctorados, 21 maestrías, 14 especializaciones, 39 pregrados profesionales y 2 tecnologías.

Su situación financiera no es compleja pero sí se ha golpeado. El pasivo ha crecido en los últimos cuatro años en más de 10 mil millones de pesos. La universidad, con gran presencia nacional a finales de los años 90, con cerca de 30 sedes, hoy registra menos de 10 sedes con movimiento activo.

En 2019, la Universidad Antonio Nariño en su Sede Bogotá obtuvo su primera acreditación institucional (resolución N° 004141 del 22 de abril) con vigencia de 4 años. En enero de 2024 (resolución 00102) se reacreditó por seis años. La resolución de reacreditación destaca, según el informe de los pares, que “El Código de Buen Gobierno (de la UAN) fija las pautas de comportamiento para las actividades diarias dentro de la Universidad, con criterios de ética, eficiencia, eficacia, calidad, integridad, transparencia y con un enfoque participativo de los estamentos”.

Los pares que hicieron la visita de reacreditación, en septiembre de 2023, fueron Guillermo Londoño Restrepo, Diana Lago, Guillermo Orlando Sierra Sierra, Katarzyna Dembicz, Gerardo Valdés y Ruth Milena Páez Martínez.

Entre las recomendaciones de la acreditación para el mejoramiento de la calidad institucional, están las de “fortalecer los alineamientos pertinentes entre los diversos agentes institucionales y órganos de gobierno en torno a la prospectiva estratégica institucional. En esta línea, profundizar el carácter democrático-participativo de profesores, estudiantes, directivos, administrativos y sector externo en los órganos de gobierno y gestión y en los procesos de gobernanza institucional”.

Así las cosas, el principal reto rectoral de Lina Uribe Correa será poder gestionar en medio de los conflictos y decisiones de una única familia con el poder en la UAN.

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