El nuevo panorama que avizora la educación superior con cambio presidencial. Ganadores y perdedores de la jornada electoral

El nuevo panorama que avizora la educación superior con cambio presidencial. Ganadores y perdedores de la jornada electoral

Junio 22/26 Si los escrutinios confirman el triunfo electoral de la derecha política, en cabeza de Abelardo de la Espriella como nuevo Presidente de la República, la educación superior colombiana comenzará a vivir fuertes cambios en su orientación pública a partir de agosto próximo.

Pese a la muy poca diferencia entre los resultados de las urnas de las dos campañas, lo cierto es que el proyecto político del presidente Gustavo Petro, que esperaba ratificarse con la elección de Iván Cepeda, en el sector de la educación superior tiene un gran perdedor: el ministro de Educación Nacional, José Daniel Rojas Medellín (foto izquierda), no sólo por su aireada defensa del presidente Petro y sus apuestas en educación superior sino porque su polémico estilo confrontacional dividió radicalmente a un sector que venía acostumbrado a trabajar de forma unida. 

Pese a los múltiples llamados de la Procuraduría General de la Nación para que los servidores públicos, como los ministros, se abstuvieran de hacer política, Rojas Medellín se “desató” en las últimas semanas a criticar, a través de indirectas y retuiteo de mensajes, la campaña de Abelardo de la Espriella y sus seguidores.

En el otro lado, se halla la campaña ganadora, de Abelardo de La Espriella, que plantea la posibilidad de revertir algunas decisiones y de dar un giro en algunos temas claves de política pública. La polarización del discurso y las críticas de la derecha hacia la izquierda, y viceversa, difícilmente permiten pensar que funcionarios del actual gobierno (saliente) sigan en el próximo.

El punto central en la diferencia de modelo (Petro vs. De La Espriella) se halla en la forma de visualizar el rol de la educación superior privada. Mientras que para Petro el gobierno no tiene por qué trabajar para ésta, a la que considera un negocio, para la derecha política, la universidad privada coadyuva con el Estado en su rol de ofrecer educación a toda la población y, como tal, no puede ser abandonada.

Detrás de la nueva estrategia para el sector está, en palabras del propio nuevo presidente, su mediáticamente autodenominado en campaña “vicepresidente profesor”, José Manuel Restrepo Abondano (foto derecha), quien, entre otros roles, será el responsable de direccionar la gestión del sector, y por ende el responsable de delinear la política y definir quién será el próximo ministro de Educación Nacional. 

Restrepo Abonado no sólo fue ministro de Hacienda, del presidente Duque (y conoce las finanzas del Estado), sino que también viene de ser rector de cuatro IES privadas (Uniempresarial, CESA, Rosario y EIA), por lo que se constituye en un referente esperanzador para los rectores privados, pues saben que este conoce bien los “padecimientos” que, a raíz del desconocimiento que el gobierno Petro tuvo de la educación superior privada, esta ha tenido, especialmente en lo financiero.

Restrepo fue el ministro que, en 2021, cuando la ministra de Educación era María Victoria Angulo, que gestionó los recursos para la gratuidad educativa, que luego se convirtió en Ley y se potenció con el gobierno Petro.

En campaña, Restrepo prometió (ver video), entre otros, mantener la gratuidad educativa, reivindicar el valor de la autonomía universitaria, respetar a las universidades públicas y privadas, trabajar con un sistema mixto, más internacionalización, pertinencia e innovación curricular, educación terciaria, más recursos para inversión en infraestructura pública, fortalecimiento del Icetex, del  SENA y formación en ciclos cortos, entre otros.

Además, anuncia lo que tradicionalmente se viene haciendo desde 1993, sin éxito: Una reforma de la Ley 30.

Otros cambios sustanciales, que las declaraciones, actuaciones previas y contexto del sector, permiten identificar como realidades que impulsará el próximo gobierno son, entre otras: La aparición de un mensaje de integración más que de polarización en el sector, la gratuidad para estudiantes de IES privadas o, en su defecto, la reaparición de programas del estilo de Generación E en la universidad privada, la reactivación de programas de fomento para el sector y la potenciación de alianzas público-privadas, integración de sistemas, autorización de operadores diversos y plataformas educativas, virtuales, entre otros. 

Restrepo enumera muchas acciones, que demandan mucho dinero (en medio de una complicada situación fiscal), negociación política y una compleja integración sectorial. Tiene muchas variables adversas y dos grandes a favor: El oxígeno de un nuevo gobierno y el reconocimiento que tiene en el sector.

 

Ganadores y perdedores del sector

En campaña hubo diversos protagonistas el sector que explícitamente se alinearon a favor de las campañas de Iván Cepeda y Abelardo de la Espriella y, en consecuencia, hoy celebra o sufren los resultados de la jornada electoral.

Entre quienes hoy se pueden considerar ganadores, porque promovieron la campaña De La Espriella – Restrepo, se pueden listar, en general, a la mayoría de rectores de universidades privadas (por ejemplo, Esteban Piedrahita, de ICESI, y Francisco José Lloreda, de la Jorge Tadeo Lozano), que abiertamente han sido críticos del gobierno Petro y la gestión educativa; exfuncionarios del gobierno Duque y que laboraron en el sector, como María Victoria Angulo y Víctor Saavedra, y los distintos senadores y representantes de los partidos de hasta ahora oposición al gobierno Petro, que desde el Centro Democrático, Partido Conservador y Liberal, entre otros, participaron de las comisiones sextas educativas. 

Entre los “perdedores” porque se alinearon con la campaña Cepeda y, con los resultados, verán una relativa pérdida de protagonismo e incidencia en el próximo Ejecutivo, se pueden incluir, además del ministro Rojas, al Viceministro Ricardo Moreno, los directores y subdirectores de ese Viceministerio, los asesores del ministro (como Juan Carlos Bolívar Sandoval) y todos los designados y delegados del gobierno nacional en los consejos superiores y directivos de universidades e IES publicas, quienes muy rápidamente saldrán de dichas responsabilidades.

Auncuando la mayoría de rectores de las universidades públicas han sido respetuosos del esquema electoral y la no participación en política, el gobierno de izquierda de Petro despertó el ánimo ideológico de algunos, como el de las universidad Pedagógica Nacional –Helberth Choachí-, quienes públicamente se jugó por la continuidad del gobierno con Iván Cepeda, así como los exrectores Rober Romero, de la Universidad Popular del Cesar, y Leopoldo Múnera, de la Universidad Nacional de Colombia. 

Igualmente, la mayoría de sindicatos docentes, ASPU y la representación profesoral en el CESU, Carmen Fonseca, quien explícitamente hicieron campaña por la posible continuidad del gobierno Petro, a través de Cepeda.

Finalmente, además de los políticos del Pacto Histórico, que siempre ha sido defensor de la gratuidad educativa, además de la elección popular de rectores en las universidades públicas (que, todo indica, dejará de ser tema de intervención de parte del próximo gobierno, que dice respetar la autonomía), el sector vio con sorpresa cómo la representante Catherine Juvinao (acérrima enemiga del ministro Rojas) terminó coincidiendo con éste en su respaldo a Iván Cepeda (pese a que el gobierno de De La Espriella le da mas garantías de revivir al Icetex como ella quiere), al igual que la próxima senadora Jennifer Pedraza, también muy crítica del gobierno.

Por ahora, de confirmarse el triunfo de De La Espriella, el sector queda pendiente de conocer si el ministro Rojas y el presidente Petro van a continuar con su gira de inauguraciones de proyectos de nuevas sedes universitarias, si van a presentar algo de avance del decreto de formalización docente, si se van reformar el 1279, si avanzarán algo de lo muy poco o nada que hizo en calidad, o si simplemente comenzarán a empacar maletas y el sector dormirá una fiesta de varias semanas mientras se posesiona el nuevo presidente.

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