Marzo 3/21 Por considerar que el afán de incorporar egresados al mercado laboral no asegura una formación adecuada, el gobierno español regresa al modelo de pregrados de cuatro años.
La siguiente información es adaptada del diario El País:
El Gobierno ha decidido que todas las carreras universitarias en España duren cuatro años, salvo estudios sanitarios o técnicos aún más largos y títulos conjuntos con otros países europeos; y que los másteres sean de uno o dos años.
El Ministerio de Universidades ha elaborado el borrador de un nuevo decreto de Ordenación de las Enseñanzas Oficiales en el Sistema Universitario Español, con el que pone fin a la conocida como “guerra del 3+2” (tres años de carrera y dos de máster).
En España, los grados de tres años son muy minoritarios —se ofertan unos 24 títulos, la mayoría en universidades de titularidad privada— a diferencia de lo que sucede en el resto de Europa, y solo ha dado tiempo a que se gradúen dos promociones.
Con esta medida, el ministro de Universidades, Manuel Castells, pretende frenar la creación de más grados cortos, pensados para la incorporación inmediata al mercado laboral, pero que no responden al espíritu de un grado, que es el de proporcionar conocimientos generalistas de un área para luego especializarse en un máster.
Adiós al 3+2
La matrícula de los másteres en España (con un precio que oscila desde 590 euros a 2.800 euros este curso) es mucho más costosa que la de los grados (de 518 euros a 1.660 euros) y por eso los estudiantes han sido desde hace siete años muy reticentes al 3+2. Esa fórmula implicaba que, para alcanzar una formación completa, los alumnos debían cursar un máster de dos años que les permitiera tener una formación de cinco, que era lo habitual hasta ese momento. Como resultado, los estudiantes se veían forzados a costear un año más de posgrado. Al descontento estudiantil se sumó el de los sindicatos, a los que no convencía que los profesores impartiesen menos horas de clase en el grado. El nuevo decreto consolida la fórmula 4+1 (cuatro años de grado y uno de máster).
El Ministerio de Universidades considera que mientras no se reduzca el precio de los másteres —las tarifas las deciden los gobiernos autónomos, que reclaman más financiación para compensar la bajada— un posgrado de dos años obstaculiza el desarrollo profesional de quienes cuentan con menos recursos.
En la última década han desaparecido en España las diplomaturas de tres años (Enfermería, Magisterio o las ingenierías técnicas) y las licenciaturas que duraban cinco años se redujeron a cuatro —salvo excepciones— y se rebautizaron como grados. A cambio, las universidades comenzaron a impartir más másteres, entre ellos los llamados habilitantes, obligatorios para ejercer, por ejemplo, de abogado o de profesor de educación secundaria. Se impuso, por tanto, el formato 4+1 —el de Estados Unidos y Asia— frente al 3+2, más generalizado en el resto de Europa.
En 2015, buscando la llegada de alumnos extranjeros, el Gobierno del Partido Popular, con José Ignacio Wert al frente del Ministerio de Educación, aprobó un decreto que permitía implantar grados de tres años ―“los planes de estudios tendrán entre 180 y 240 créditos”, se afirmaba en el texto (60 créditos equivalen a un curso)— acompañados de másteres de dos. Los estudiantes, empobrecidos con la crisis económica, salieron a las calles para protestar en las mareas verdes.
Con el nuevo decreto, las universidades catalanas tendrán que alargar una veintena de grados de tres años enfocados a las nuevas tecnologías y el diseño digital (videojuegos, animación o aplicaciones web).
El pasado mayo, el Ministerio de Universidades planteó en un borrador abrir la puerta a más carreras de tres años que se focalizasen en “aquellos ámbitos de conocimiento científico, tecnológico, humanístico y cultural que respondan a las nuevas demandas sociales, laborales y económicas”, se señalaba en ese texto. Pero los sindicatos le reprocharon haber llevado el borrador a consulta pública sin negociar y el proceso se paralizó.
Comisiones Obreras, el sindicato mayoritario en la Universidad, criticó duramente el 3+2, que en su opinión “castiga a los estudiantes con menos recursos y favorece el mercado de títulos de posgrado en universidades privadas”.
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