Estudiar gratis en Harvard: Eduardo Behrentz

Estudiar gratis en Harvard: Eduardo Behrentz

Marzo/25 Behrentz, presidente del Grupo INCAP, señala (en Portafolio) el impacto del anuncio de la más reconocida universidad de Estados Unidos. 

La universidad de Harvard anunció recientemente una medida que redefine la inclusión económica en la educación superior mundial: todo estudiante que provenga de una familia cuyos ingresos anuales sean inferiores a 200.000 dólares (820 millones de pesos) podrán estudiar gratis en esta prestigiosa institución.

Además, quienes provengan de hogares con ingresos menores a 100.000 dólares anuales recibirán, no solo la matrícula gratuita, sino también financiación completa para vivienda y alimentación. Este histórico anuncio consolida la pretensión de varias universidades de alta tradición en Estados Unidos de convertirse en entidades tipo ‘blind admission’ (admisión a ciegas), en donde el único criterio de selección sea el mérito académico. La decisión de Harvard, fundada en 1636 y con más de 400.000 egresados en todo el mundo, se hace aún más significativa considerando su condición de símbolo global de excelencia, así como teniendo en cuenta que esto es posible gracias a décadas (en realidad siglos) de esfuerzos continuos por diversificar sus ingresos y recaudar donaciones.

Esta universidad no depende financieramente de los ingresos de matrículas ni de transferencias del Estado, sino que cuenta con el fondo patrimonial (‘endowment’) de carácter universitario más grande del mundo, superando hoy US$50 mil millones. Esta impresionante cifra haría posible que con los dividendos anuales de dicho fondo se becaran en la Universidad de los Andes a más del 50% del total de bachilleres que se gradúan anualmente en Colombia.

El ejemplo es evidencia de la importancia de la autonomía financiera de las universidades. En el mundo ideal (existe para un grupo de entidades en EE. UU. e Inglaterra) no se depende del Estado ni de la coyuntura de demanda de estudiantes. En este modelo, la Universidad ejerce su verdadera libertad y a partir de ésta cumple su misión social de formación e investigación. El modelo Harvard, si bien es un referente algo distante para una universidad en América Latina, es un llamado inspirador para generaciones enteras: el acceso a la educación no debe estar ligado a la condición económica, pero tampoco es un derecho adquirido en el que el Estado sea el único proveedor.

Lo que nos dice Harvard es que la ruta hacia la formación terciaria es un privilegio alcanzable por cualquiera dispuesto a luchar por él. La oportunidad está ahí, esperando ser aprovechada por jóvenes talentosos y disciplinados que se atrevan a soñar en grande. En este punto vale la pena destacar que el anuncio aquí descrito es de impacto global, ya que las becas también aplican para estudiantes internacionales. Más que un acto generoso, estamos hablando de una apuesta estratégica para el futuro, en donde la inteligencia, la creatividad y el liderazgo son la fuente del crecimiento económico. Ojalá que muchos líderes académicos de este lado del mundo tomemos nota y nos demos cuenta de que Harvard también tuvo un principio en el que esto parecía un sueño inalcanzable.

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