Junio 10/26 Un estudio de ProBogotá, advierte que para el 54 % de las empresas de la ciudad los jóvenes que contratan llegan con habilidades regulares o malas y las habilidades de las que más carecen son compromiso, responsabilidad y conocimiento.
Advierte, de forma peligrosa para la credibilidad y demanda de la educación superior, que el trabajo está enseñando más que las instituciones educativas.
Esta es una realidad que muchos académicos se han negado a reconocer: El contenido ya es de la web, mientras que la formación en habilidades y competencias siguen siendo un capital invaluable de la Universidad. El punto es que para gran parte del sector educativo, formar en compromiso, responsabilidad, puntualidad, comunicación, flexibilidad y trabajo en equipo, entre otros, se ven como consecuencias indirectas del paso por la universidad, pero no como un objetivo de formación 100 % evaluable.
Pero, incluso, en la propia formación básica de contenidos, las empresas bogotanas hallan que los jóvenes presentan fallas en el mismo, en un 21 % (a 2025)
Según el reporte de Probogota (clic para ver el PPT), persisten brechas entre la educación y el mercado laboral, ya que cada vez menos trabajadores sienten que su formación se relaciona con su empleo, mientras las empresas perciben debilidades en habilidades clave de los jóvenes.
Aunque se observa una disminución en la mayoría de los indicadores, incluyendo una cifra inferior al 58 por ciento reportado en 2023, los expertos advierten que la oferta que está recibiendo las empresas no llega a cumplir con lo que están buscando.
Porcentaje de incumplimiento en las habilidades esperadas de un joven vinculado al mercado laboral en Bogotá (2025)
La brecha entre la educación y el mercado laboral
Para María Carolina Castillo presidente ejecutiva de ProBogotá, persiste una brecha entre la formación universitaria, técnica y tecnológica y las necesidades reales de las empresas. Según explicó, siguen existiendo problemas de pertinencia en la educación, pues los conocimientos y habilidades con los que llegan muchos jóvenes no siempre responden a lo que requiere el mercado laboral.
“Estamos encontrando hoy que uno de los principales desafíos son las habilidades blandas, las sociales, las de relacionarse. Esas habilidades vienen poco desarrolladas desde el colegio y también la tolerancia a la frustración, a no ser siempre perfectos en el trabajo y a unos horarios disímiles. Todo eso implica unas competencias que desafortunadamente hoy desde el proceso de educación no le estamos entregando a nuestros jóvenes en el país”, señaló.
La presidenta de ProBogotá también advirtió sobre la alta rotación laboral entre los jóvenes. Según explicó, muchos permanecen cerca de dos años en una empresa antes de cambiar de trabajo, lo que ha llevado a varias compañías, especialmente las más grandes, a buscar estrategias para retener talento ofreciendo movilidad interna.
A esto se suma otro hallazgo de la encuesta de ProBogotá: gran parte de las habilidades para el trabajo se adquieren dentro de las empresas y no en las aulas.
La encuesta también evidenció que, en Bogotá, el trabajo está enseñando más que las instituciones educativas. El 45 por ciento de las personas aseguró haber adquirido conocimientos en su empleo actual, el 24 por ciento en un trabajo previo, el 15 por ciento en entornos educativos y laborales y otro 15 por ciento en instituciones educativas.

Este panorama representa un reto, pues los jóvenes permanecen poco tiempo en una empresa, en muchos casos no alcanzan a acceder a procesos de capacitación que les permitan fortalecer sus habilidades y mejorar su desempeño laboral.
En la misma línea, Raúl Buitrago Arias, gerente general de la Corporación Minuto de Dios, aseguró que las empresas tienen expectativas sobre el comportamiento y las habilidades de los jóvenes que no siempre encuentran al momento de contratarlos. En su opinión, la principal falla está en la formación desde el bachillerato. “Si logramos arrancar a resolver este problema antes, no esperar a que se gradúen del bachillerato para empezar a formarlos, sino enseñar estas habilidades desde el propio bachillerato, vamos a tener un cierre de brecha muchísimo más eficaz”, afirmó Arias.
La presidente ejecutiva insistió en que uno de los principales retos es mejorar la pertinencia de la formación para que lo aprendido realmente sirva a las empresas y facilite la adaptación de los jóvenes a su primer empleo.
En ese sentido, Castillo explicó que se ha intentado fortalecer programas de orientación de vida en los últimos años de escolaridad, especialmente en décimo y undécimo grado, una iniciativa impulsada tanto por el Distrito como por colegios privados para ayudar a los jóvenes a reconocer mejor su vocación.
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