Falta de visión de las IES en la pandemia: Francisco Córdoba Otálora – Mayo /20

Falta de visión de las IES en la pandemia: Francisco Córdoba Otálora – Mayo /20

Análisis del Magíster en Aprendizaje a lo largo de la vida: Políticas y gestión de la University College London y presentador de #PachoenVivo, Francisco Córdoba Otálora a propósito de la falta de visión para encontrar soluciones por parte de las Universidades e IES para afrontar la pandemia económica y social que afrontan en el 2020.

El 2020 será reconocido como el año que tuvo la mayor crisis en la historia de la educación superior en Colombia. La pandemia del coronavirus, que llevó a los líderes a imponer las cuarentenas y apagar la economía ha cambiado la dinámica educativa, económica y social del saber universitario.

Pocos líderes en el sector de educación como Alejandro Gaviria, de la Universidad de los Andes, entendieron la gravedad que se veía venir cuando se anunció el Coronavirus en Colombia, tomando acciones rápidas como la cancelación de eventos sociales y la recomendación de aplazar las clases presenciales.

Después de unos días llegó el efecto dominó, el presidente de la República anunció la cuarentena y todas las universidades entendieron que su modelo en el 2020 no iba a ser igual. Las que no tenían virtualidad, pese a los diplomados, las certificaciones y el software que habían adquirido corrieron a buscar alternativas en tan solo pocos días y algunas se decidieron por plataformas como Zoom o Teams de Microsoft.

De nada sirvieron los discursos sobre la importancia de la virtualidad, algunos líderes todavía no creían en sus beneficios y fueron obligados a buscarla. Sin embargo, el pasar de los días, en donde los estudiantes se quejan por la caída del internet, por la falta de preparación de los docentes o porque no cuentan con los implementos básicos para acceder a la virtualidad como un computador o internet fue el campanazo que alertó al sector sobre lo que se viene.

La deserción universitaria que se espera en el segundo semestre del 2020 es producto de la combinación de factores económicos, como el desempleo que puede llegar al 33% en Colombia de acuerdo a un estudio de NaaS Digital Banking aunado a los efectos sociales de estar encerrado en la casa y el descontento por la falta de aprendizaje por parte de los estudiantes. A esto sumemosle el desconcierto por parte de los docentes porque no saben si su IES va a sobrevivir al tsunami de destrucción que se avecina.

Las universidades piden que el gobierno las subsidie, las universidades piden que el gobierno les descuente los impuestos y siguen buscando un salvavidas como la Universidad Autónoma de Colombia, cuyo pésimo manejo administrativo en la última década la ha llevado a la destrucción.

Pero las universidades pueden dar de su parte y cambiar la forma en cómo ven el problema, por eso acá describiremos unas estrategias que pueden seguir para sobrevivir y salir fortalecidas de la tormenta.

  • Entender a sus estudiantes: Cuando vivía en Londres y discutía con mi profesor Michael Young acerca del origen de la universidad y me contaba acerca de Durkheim y Bernstein para entender la importancia del conocimiento me di cuenta que si queremos entender sobre algo debemos saber de donde proviene, donde se encuentra y hacia dónde se dirige. Lo mismo debemos hacer con los estudiantes, saber quienes son, con quien viven y que buscan con su educación. La primera labor para la Universidad en vez de ser solo un lugar en donde se deposita un dinero para obtener educación debe ser conocer las condiciones socioeconómicas de sus estudiantes. Esto es de gran utilidad porque una institución podría entender quienes están detrás del estudiante y cuál es su situación y perspectivas para afrontar la pandemia.
  • Ayudar a sus estudiantes: Después de saber sobre las peculiaridades de cada caso es posible diseñar planes de ayuda personalizados a cada estudiante. Para esta época sería clave saber que descuento en la matrícula se le puede hacer a cada estudiante buscando la equidad. Si tuviera un sistema de información financiera podría saber cuánto ha pagado en intereses y ayudarle con alternativas. Si el estudiante es quien se paga sus estudios y perdió el empleo, la institución podría enviarle oportunidades personalizadas para que ampliara su abanico de opciones. Si el estudiante ha sufrido porque un familiar fallece, la institución podría ayudar con sicología. Es decir, cada caso tiene su particularidad y se puede personalizar, usando la tecnología.
  • Tecnología propia al servicio de todos: Cuando realicé mi curso especializado de E-learning con una beca del gobierno de la India aprendí sobre la importancia de adaptar la tecnología a las condiciones de cada lugar. Allí, en el Centre for Development of Advance Computing, tenían una de las computadoras más rápidas del mundo. Al preguntarle a mis docentes la importancia de la misma, me contaban cómo estaban liderando un programa en Nueva Delhi para ayudar a entender las características demográficas basada en data obtenida con los dispositivos celulares de sus estudiantes. Habían puesto una super computadora al servicio de entender y apoyar a sus estudiantes. En el contexto colombiano es necesario que las instituciones entiendan que no es simplemente adquiriendo una licencia como Zoom que van a ofrecer educación de calidad. Podrían incluso crear su propia tecnología que optimiza el consumo de megas para que cada transmisión de video no consumiera tanto internet como lo hacen las plataformas nacidas en otras partes del mundo. Es hora que las instituciones desarrollen su propia tecnología, usen proyectos open source como el código que se encuentra en Github.com y que desarrollen su propia infraestructura tecnológica basada en el Open Compute project de Facebook en donde encuentran todos los planos para hacer un data center.
  • Empoderar a sus estudiantes y docentes: Todos sabemos que la mayoría de tesis y proyectos de grado solo son leidos por un pequeño grupo de personas y quedan guardadas en la nube. Pero tanto el personal docente como el estudiantil tienen un gran potencial, pero lamentablemente en Colombia no lo sabemos aprovechar. En pleno 2020 y todavía no se tiene un indicador de cuantas Spin-off son creadas cada año en las universidades. Las Spin-off son empresas de base tecnológica producto de investigación de docentes y estudiantes con apoyo de la universidad. Pese a que en el 2017 se aprobó la Ley Spin-off todavía es un sector incipiente. Conozco de casos de investigadores que tuvieron que abandonar su investigación porque cuando querían desarrollar un proyecto comercial la misma universidad les bloqueo y se quedó con los derechos, inhibiendo el desarrollo de una empresa de base tecnológica. Este es un indicador fundamental para los países de la OCDE porque en países como Suiza o Corea es donde nace gran número de empresas que traen beneficios económicos, sociales y ambientales a las universidades. Es clave que cada universidad ponga un fondo de inversión propio del 1% sobre sus inversiones anuales para que lo ponga como parte de una estrategia de Venture capital. Sino háganse la pregunta porque el MIT, Cambridge o el Technion tienen tantas empresas con apoyo institucional.
  • Desarrollar nuestros propias pruebas serológicas: La convocatoria del Ministerio de Ciencia que en tan solo pocos días tuvo cientos de grupos de investigación corriendo por obtener parte del pastel de los 26,000 millones de pesos demuestra que existe mucho talento en Colombia. Sin embargo, seguimos con el proceso de importar pruebas rápidas de Corea y otras partes del mundo para poder analizar si las personas desarrollaron los anticuerpos al COVID-19. Esto debería ser un llamado para que la famosa triada de Universidad-Empresa-Estado se de para desarrollar nuestra propia capacidad de detección de pruebas en el país. No podemos tercerizar elementos fundamentales para el progreso del país, como lo han probado la necesidad de contar con pruebas rápidas de calidad, personal cualificado y un sistema de análisis epidemiológico en tiempo real. Necesitamos que el gobierno de Colombia destine 300 millones de dólares para desarrollar nuestra capacidad. Este mismo valor lo está poniendo Amazon para que en un periodo de pocas semanas puedan tener un sistema de análisis y control para todos sus empleados en todo el mundo. Si una empresa privada puede hacerlo, ¿porque no podemos todos juntos?

Espero que los líderes del sector de la educación reflexionen sobre los cambios que deben hacer porque todos los estamos haciendo y si quieren conocer más acerca de mis opiniones pueden verlas de lunes a viernes de 7 a 8pm en #PachoenVivo https://www.facebook.com/pachomanenvivo/

Loading

Compartir en redes