Fuentes de información relevantes en procesos de calidad

Mauricio Sánchez Puerta analiza las fuentes que deben consultarse a la hora de documentar procesos de calidad en las IES.

 

La tarea de recopilar información para los procesos de aseguramiento de calidad (mínimo= registro calificado; máximo= acreditación) supone disponer de olfato para reconocer lo disponible en el medio.

Con frecuencia se pide que el programa cuente con estudios, pero la realidad es que no hay tiempo para hacer esto y los jefes no suelen estar en disposición de ello, muchos estiman que la prospectiva del programa no va más allá de lo académico.

Una alternativa puede ser definir el alcance de lo solicitado e identificar las fuentes relevantes para caracterizar con sentido útil el asunto.

El alcance tiene tres opciones:

1. Orientador normativo (reconoce las restricciones y apuestas que la sociedad hace y puede afectar al programa). Se trata de las políticas, normas y referentes que el Estado (con toda su estructura) estipula en diferentes frentes que son de interés del programa. Como mínimo esos frentes incluyen: el acceso a la educación superior y al área académica en particular; los esfuerzos por apoyar el mundo laboral y las condiciones de trabajo.

Es importante: (i) identificar las normas y las versiones oficiales sobre la evaluación de sus efectos, (ii) comprender los justificantes de lo escrito y extraer el diagnóstico (generalmente documentos CONPES) y (iii) establecer una postura propia sobre los pro y contras para las actividades y futuro del programa.

2. Referente Teórico (apunta a las reflexiones sobre (i) aspectos relevantes para el programa en un entorno académico, pedagógico, disciplinar y científico; (ii) el ejercicio de una profesión, el mundo laboral específico o nicho y  (iii)  la tendencia económica general y las contribuciones y brechas que el programa hace a la sociedad y sobre todo al desarrollo.

Es importante: seguir las discusiones de los organismos: (i) relevantes para el oficio (asociaciones, reguladores, evaluadores…) y (ii) de peso en la definición y esclarecimiento de los problemas globales (informes mundiales reconocidos y de valor para el programa: ONU, Foro económico mundial, organismos multilaterales, organizaciones no gubernamentales, libros blancos. universidades de referencia, incluso empresas con áreas de investigación como los bancos) de nuevo, basta con leer la introducción y conclusiones para conocer si es útil.

3. Soporte empírico (si hay regularidad se llaman “hechos estilizados”)  o registro estadístico.

Es importante: muchos de los documentos referidos en 1 y 2, contienen datos. Estas son fuentes secundarias, en tanto suelen tomarlos como apoyo para sus ideas. Revisar la utilidad de esos datos puede ayudar a conocer otros.

Una fuente básica corresponde a los estudios de investigación de centros especializados o grupos propiamente dichos. El Dane, el Banco de la República, las fuentes como CEPAL, las cámaras de comercio y las otrás cámaras sectoriales, las secretarías y las organizaciones regionales y locales que albergan y miden cuestiones de interés puede ayudar. No olvidemos la iniciativa de ciudad: Medellín como vamos y su encuesta periódica sobre calidad de vida. Y muchas otras fuentes.

Así que el alcance también sugiere cómo se construye la información y aún más, da indicios sobre la solidez de un argumento. Lo ideal es que las expresiones combinen los tres. Aunque a veces solo hay que trabajar con lo que se tiene y adelantar reflexiones propias sobre las cifras.

Finalmente un programa (i) parte de la relación profesor y estudiante; pero ambos elementos surgen de (ii) un contexto y se materializan en(iii) una institucionalidad para (iv) dar respuesta a unos problemas a través de (iv) la combinación particular de (v) unos recursos privados y sociales. Todo esto configura la identidad del programa.

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