Marzo 17/26 Con el anuncio de mil “Becas para el Cambio”, Minciencias busca acallar críticas por la posible pérdida de más de un billón de pesos en convocatorias que, por fallas de planeación, tendrían que repetirse, dejando en el limbo años de trabajo de universidades y centros de investigación.
El “Nuevo Modelo”: Enfoque popular y cuotas obligatorias
El Ministerio presentó formalmente su programa de formación de alto nivel, que pretende beneficiar a 830 profesionales (con proyección a 1.000) en maestrías y doctorados nacionales y en el exterior. Un primer grupo de 670 personas (200 en maestría nacional, 300 en doctorado nacional y 170 en doctorado en el exterior).
La inversión, respaldada por el CONPES 4182, asciende a $368.017 millones de pesos, priorizando la formación en áreas de inteligencia artificial, transición energética, bioeconomía, y, ciencia y tecnologías cuánticas.
Eso sí, hay un drástico giro en las condiciones de acceso para los posibles beneficiarios.
Se priorizará a colombianos de estratos 1, 2 y 3, con un enfoque diferencial que establece cuotas obligatorias: 60% de los cupos para mujeres, 10% para comunidades negras y 5% para pueblos indígenas. Además, se exige que el 30% de los recursos se destine a regiones históricamente rezagadas y afectadas por la violencia, incluyendo las zonas Pacífico, Amazonía, Llanos y municipios PDET y ZOMAC.
Este diseño, aunque busca la equidad, ha generado inquietud en la comunidad científica tradicional, pues limita sustancialmente las oportunidades para investigadores hombres de alto nivel y para aquellos vinculados a centros de investigación consolidados que no encajen en estas métricas de vulnerabilidad.
La convocatoria estará abierta hasta el 20 de abril y las personas interesadas podrán postularse a través de la plataforma SIGP de MinCiencias.
Crítica al modelo Colfuturo
Minciencias no ha ahorrado críticas al sistema que ha imperado en las últimas décadas. Según la entidad, el modelo anterior —en clara referencia indirecta a entidades como Colfuturo— “priorizó el endeudamiento y concentró las oportunidades en las grandes capitales”, señalando que el 67% de los apoyos históricos fueron asignados a estratos altos. Con la promesa de entregar los recursos “de manera directa y sin intermediarios”, el Gobierno busca romper con la estructura de financiación que, a su juicio, ha mantenido a Colombia con apenas 25,6 doctores por cada millón de habitantes.
La sombra del billón de pesos y el “limbo” de la investigación
Pero detrás del entusiasmo por las nuevas becas, persiste una realidad financiera alarmante. El presupuesto de Minciencias ha sufrido un recorte sistemático: de 582.000 millones en 2023 a solo 300.000 millones proyectados para 2025 (una caída superior al 24%).
La denuncia más grave proviene del manejo de las regalías.
Debido a errores de planeación administrativa, al menos ocho convocatorias (de la 33 a la 43) del bienio 2023-2024 están en riesgo de expirar. Según expertos y fuentes del OCAD de Ciencia, los cronogramas se extendieron tanto que las decisiones finales quedaron fuera del marco fiscal permitido. Esto implica que proyectos estratégicos en bioeconomía y transición energética, que ya superaron costosas evaluaciones técnicas, tendrían que empezar de cero.
Desde Ascún y diversas vicerrectorías de investigación, se ha señalado a Minciencias como responsable directo por su rol en la Secretaría Técnica del OCAD, citando retrasos injustificados y una alta rotación de personal. Para el sector, mientras el Ministerio celebra mil becas, el país se enfrenta a la precarización laboral de doctores en “limbo” posdoctoral y a una señal de desconfianza institucional que podría acelerar la fuga de cerebros hacia el exterior.
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