Agosto 17/18 La nueva ministra de Educación recibió la cartera sin recursos y una deuda de cerca de dos billones de pesos por Ser Pilo Paga. El presidente, en campaña, se comprometió a continuar el programa y, además, ofreció Ser Pilo Paga docente. En pocas semanas se conocerán los resultados de Saber 11 y el gobierno deberá definir algo al respecto.
“Estoy de acuerdo con que se premie el mérito, se fomente la inclusión y que las mejores IES públicas y privadas acojan a los estudiantes pero nos corresponde armonizar la financiación a la oferta y a la demanda en un escenario con una deuda de 2 billones de pesos”, señaló la ministra María Victoria Angulo ante los rectores de Ascun, en el consejo directivo de esta semana.
Es crónica de una deuda anunciada. Los cálculos eran claros, pero el anterior gobierno nunca fue preciso con el país, de que Ser Pilo Paga costaba cerca de 4 billones de pesos, y sólo dejó cubierta la mitad. En sus anuncios de prensa daba partes de tranquilidad sobre el costo del programa, pero se refería a los montos para el respectivo semestre y no para los cinco años de la carrera de cada estudiante. Es decir, Duque recibe la deuda de lo que significa pagar la culminación de estudios de las cuatro cohortes de Ser Pilo Paga del gobierno Santos.
El nuevo gobierno se halla en una situación incómoda. Porque debe cumplir la promesa de campaña, porque tiene escasez de recursos, porque Ser Pilo Paga ya no es un programa popular ni “vendedor”, porque comenzarán a hacerse públicos los casos de algunos “pilos” con bajos rendimientos académicos (lo que cuestionará la efectividad del modelo de selección de “los mejores”), y porque también se harán públicos los casos de pilos desertores o que han ido cambiando de programa o atrasándose y el apoyo del gobierno no les cubre más allá de lo que dure la carrera y será necesario convertir la beca en un crédito. Es decir, los medios masivos cuestionarán la “indolencia” del Gobierno cuando el Icetex tenga que cobrarle muy altas matrículas a pilos que no puedan o se retiren de sus estudios.
Por si fuera poco, debe lidiar con la Ley 1911 de 2018, del Icetex, que definió que Ser Pilo Paga beneficiara a programas acreditados en IES no acreditadas (lo que quitará el “monopolio” del programa que vienen teniendo sólo las acreditadas institucionalmente); debe responder al proyecto de ley sobre Ser Pilo Paga que cursa en el Congreso, pero también al de gratuidad plena para estudiantes de bajos recursos, y con la presión mediática de IES que han venido disfrutando de los recursos del programa que piden que no se acabe.
Entre estas últimas, está la Universidad de Los Andes (para algunos críticos, la más “pública” universidad colombiana, por todos los recursos que recibe del Estado. Más de 2 mil pilos en esa IES), cuyo rector -Pablo Navas- defiende la continuidad del programa, su modelo “costoso” de universidad de calidad y la forma como ésta brinda opciones de formación ante las debilidades de infraestructura y capacidad de la universidad pública.
Diez días lleva la ministra en el cargo y varias semanas antes ya había sido confirmada. El sector no conoce aún el equipo de trabajo y las hroas corren para comenzar a conocer decisiones.
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