El rector del CESA, José Manuel Restrepo Abondano, analiza la propuesta de reforma de la Ley 30, presentada por la ministra Campo.
“Al final de cuentas lo importante es cómo ajustar o mejorar la iniciativa”
Es pertinente arrancar diciendo que una propuesta siempre es susceptible de ser mejorada y complementada. Por eso es bienvenida la apertura con la que la Ministra de Educación Nacional ha lanzado a la comunidad académica y en general a la sociedad, la propuesta de reforma a la educación superior. Aún más atractiva ha sido la decisión de la misma Ministra de recoger los comentarios y sugerencias antes de presentar formalmente el proyecto de ley al Congreso de la República.
Como era de esperarse, la propuesta ha abierto un debate nacional que apenas comienza, y que es necesario por el anquilosamiento de la vigente Ley 30 de la Educación Superior, que se formulara en el año 1992. Han pasado ya casi 19 años de historia, en el que el escenario de preocupaciones y demandas del sistema universitario plantea nuevos retos y desafíos, que superan ampliamente el escenario jurídico de la mencionada ley.
Para no ir muy lejos, las preocupaciones por el desarrollo científico y tecnológico, la demanda de una educación superior de calidad, la preocupación por los incrementos en cobertura y acceso al sistema universitario, las nuevas reflexiones curriculares, la exigencia de la sociedad por una educación más relevante, la necesaria articulación universidad-empresa y Estado, la internacionalización y globalización de la educación superior, las nuevas tendencias del financiamiento del sistema universitario, la inquietud por sistemas universitarios más flexibles y diversos, la incorporación en la educación de nuevas tecnologías de información y comunicación, y las urgentes preocupaciones por superar la pobreza y la marginalidad en el mundo, así como el nuevo rol de la educación superior en la cultura de los pueblos; plantean la urgencia de un ajuste a nuestro marco normativo.
En el caso colombiano, desde hace por lo menos 10 años se viene hablando de la necesidad de un ajuste a dicha Ley, pero era necesario una dosis de valentía para atreverse a proponer algún cambio al sistema, como lo ha hecho la nueva Ministra de Educación Nacional.
Para algunos es una propuesta demasiado agresiva, para otros es una forma moderna de ver el sistema educativo, para algunos más pueden faltar otros asuntos, y para otros sobran algunas de las ideas contempladas. Para mí lo más valioso es que hay una propuesta sobre la mesa para ser discutida y sustentada en realidades y modelos exitosos de casos de naciones hermanas y lejanas.
Al final de cuentas lo importante es cómo ajustar o mejorar la iniciativa, teniendo como norte la calidad, equidad, acceso a oportunidades, pertinencia y eficiencia de un sistema de educación superior, que aún le hace falta camino por recorrer para permitirle a Colombia ser mucho más competitiva a escala internacional.
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