Dic 13/22 La experiencia del Covid llevó a revisar paradigmas del modelo universitario. Muchos ya se han mencionado, pero asumir efectivamente el cambio es el reto de los rectores.
A pesar de las nuevas formas de mercado y, especialmente, del impacto del Internet en los procesos educativos, la universidad ha cambiado muy poco en su estructura, incluso pese a que con la pandemia del Covid la formación y las herramientas pedagógicas en línea empujaron cambios significativos en el modelo de enseñanza-aprendizaje.
Al respecto, cinco profesores del Instituto Tecnológico de Massachusetts, partiendo del supuesto de que ahora la educación en línea tiene más protagonismo, se preguntan hasta dónde esto replantea el valor de la universidad y apuestan por un “nuevo modelo de universidad diseñado desde cero”.
Y para ello publicaron un “libro blanco”, denominado “Ideas para diseñar una nueva institución educativa asequible” (Ideas for Designing An Affordable New Educational Institution), en el que sugieren el contexto en el que debería moverse “una nueva clase de universidad” que aprovecharía varias tendencias que han surgido en los últimos años.
Los autores: Diana Henderson Professor of Literature Daniel Jackson Professor of Computer Science David Kaiser Professor of Physics and History of Science S. P. Kothari Professor of Accounting and Finance Sanjay Sarma Professor of Mechanical Engineering, Advisor, J-WEL
La propuesta no es disruptiva ni aporta elementos diferentes de los que ya se hablan cada vez más en escenarios académicos, pero deja de por medio el cuestionamiento sobre la necesidad de que sea la propia educación superior la que se replantee y actúe, porque la que los autores llaman NEI, o Nueva Institución Educativa, debe adoptar aquellas ideas que están en el aire, pero en la práctica representan vacíos en el actual sistema.
Así las cosas, las propuestas toman un cariz de demanda necesaria, más que opcional, en las NEI. Algunas de estas acciones mencionadas son:
– Certificar a los estudiantes a medida que completen conjuntos de cursos y luego titularlos en un programa formal.
– Que los profesores adopten materiales de cursos en línea desarrollados en otras universidades. Así, por ejemplo, un profesor en este nuevo tipo de universidad podría asignar algunos videos de conferencias de un profesor del MIT como tarea, pero luego el profesor local dirigiría las discusiones sobre el material y agregaría su propia perspectiva en las sesiones de clase presenciales. Esto adopta un modelo que algunos profesores del MIT ya usan, llamado Small Private Online Course, o SPOC, una adaptación personalizada de los Massive Open Online Courses, o MOOC, que atrajo gran atención hace una década.
– Optimizar los contenidos “didactizados” ya existentes. Se sugiere que, por ejemplo, los profesores se animen a dedicar parte de su tiempo de investigación a adaptar y agregar videos de conferencias enriquecidos y otros materiales que otros profesores ya han publicado en Internets.
– Replantear el énfasis de los docentes. Actualmente las universidades de investigación recompensan la investigación y ofrecen pocos incentivos para que los profesores dediquen tiempo a mejorar la enseñanza. Aunque la investigación sigue siendo importante se recomienda que el 80 % del tiempo de un profesor se dedique a la enseñanza y el 20 por ciento a la investigación.
– Replantear, también la dimensión y alcance de los campus físicos. El NEI propuesto se centraría en una planta física muy ajustada centrada en la pedagogía, los estudiantes y los resultados.
– Crear equipos de profesores de diferentes disciplinas, revisando los objetivos de formación. Por ejemplo, una microcredencial podría integrar cursos de diversas áreas con profesores que interactúen para ello.
– Finalmente, hay una consideración esencial: solo se producirán cambios sustanciales si cambian los incentivos para los profesores.
Clic para conocer el texto de la propuesta (32 páginas – inglés)
Nota redactada con aportes de edsurge.com
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