Humo blanco en Colciencias

Algo está ocurriendo en Colciencias. El Plan Anual de Convocatorias 2014 que acaba de lanzar parece de otro país, de alguno en el que el conocimiento es valorado como fuente principal de creación de riqueza, señala el analista Rafael Orduz, en El Espectador.

Por años ha estado Colciencias en un agujero negro. Alta rotación de directores, interinidad, desinterés en el Gobierno y en el Congreso por temas tan poco rentables electoralmente como son investigación y desarrollo, innovación, promoción de maestrías y doctorados, jóvenes investigadores, explican, en parte, que la entidad haya estado hundida en la mediocridad.

Las normas sobre regalías, acuerdos con sabor a mermelada entre ejecutivo y legislativo, dejaron a Colciencias por fuera de la gestión de tales recursos, con el premio de consolación de constituirse en secretaría técnica, papel de papel.

La actual directora, Paula Marcela Arias, lleva sólo seis meses en el cargo y ha mostrado gran habilidad para tejer alianzas con entidades públicas y privadas, persuadir a algunas cabezas claves del Gobierno, y gestionar y ejecutar recursos. Acaba de lanzar, con su equipo, una convocatoria que cuenta con más de medio billón de pesos, la mayor cifra en la historia de la entidad, sumando billete propio y ajeno. Organizaciones como la Agencia Nacional de Hidrocarburos y la Unidad de Planeación Minero Energética le han comenzado a caminar a la locomotora de la innovación.

Quizás la pieza más importante de la convocatoria reside en las becas para doctorados nacionales y en el exterior, y el apoyo a jóvenes investigadores. Suman 3.760 becas, incluyendo un ítem de interés nacional: la repatriación de cerebros colombianos (véase www.colciencias.gov.co).

Colombia ha dado la espalda a la fuga de cerebros. No se entiende que un país con tasas de crecimiento superiores al promedio latinoamericano, que se jacta del mejor manejo macroeconómico en la región, esté expulsando talento nacional sin inmutarse. Bien porque se trate de brillantes profesionales educados en el país, o de graduados en el exterior, hay miles afuera. Según la directora de Colciencias, aproximadamente 4.500 conforman la diáspora colombiana de talento, incluyendo doctores, magísteres y estudiantes próximos a graduarse.

Pues bien, la convocatoria contiene un rubro que es un primer paso para la repatriación. En 2014 regresarán al país cien cerebros que se ocuparán en programas de posdoctorado, de investigación, o bien en empresas. Para ello, Colciencias ha construido alianzas con las mejores universidades colombianas y con el Grupo Aval, Codensa y el Banco de Colombia. Tendrán sostenimiento por dos años, exenciones de impuestos, facilidades para ingresar al país su menaje doméstico, créditos especiales para vehículo y vivienda… y empleo.

El gran lunar de la innovación es la forma en que se gestionan las regalías. Colciencias debe ser la entidad que gestione y administre los recursos, librándolos del laberinto burocrático actual, la politiquería y la baja ejecución.

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