Importancia e impacto de la educación TyT: Lorenzo Portocarrero – octubre/22

Importancia e impacto de la educación TyT: Lorenzo Portocarrero – octubre/22

Portocarrero, director ejectuvo de ACIET, hace un diagnóstico de las IES que ofertan estos programas, de los prejuicios y falsos paradigmas que existen alrededor y del aporte de estos niveles de formación al país.

Retoma vigencia en los escenarios nacionales la disertación acerca de la importancia de la formación técnica y tecnológica —T&T— para los próximos cuatro años, que, en las lucubraciones de los gobiernos y del sector de la educación superior, ha terminado en retóricas interminables, discusiones eternas, muchas de ellas sin sentido, que infieren la poca valoración del impacto de esta clase de formación. Las iniciativas de fortalecimiento han quedado en promesas incumplidas, menosprecio y apreciación social y académica de segunda categoría. Es decir, se evidencia el desconocimiento o poca importancia de la formación que tanto requiere Colombia para sus propósitos misionales en el plano responsable del desarrollo socioeconómico en articulación con el ámbito educativo y productivo.

Con el inicio de un nuevo gobierno, 2022 – 2026, se tienen muchas expectativas para el cierre de brechas, de la pertinencia sectorial y atributos regionales en la búsqueda del equilibrio social nacional. Se pretende, entonces, que se dé la importancia y la categoría que merece la formación T&T. Con este nuevo capítulo que se abre en la historia de Colombia, es de esperar que se asuma con la mayor atención el fomento y apoyo efectivo de la formación T&T, en todo el contexto del sistema de educación superior colombiano.

Solo basta echar un vistazo a los pretextos que han existido y existen en torno al acervo académico de la formación T&T, que contribuye de forma sustancial al fortalecimiento, potenciación y repotenciación de los pilares de desarrollo económico de la nación. Son las Instituciones de Educación Superior —IES— públicas y privadas las que forman en distintos programas académicos y variadas disciplinas el recurso humano que reclama el sector productivo del país y del mundo. La formación de competencias y resultados de aprendizajes propios de esta forma de saberes, va en franca línea con lo que pretende el actual gobierno en materia de educación T&T.

Por tanto, se debe iniciar una reflexión y análisis para abordar aspectos como cuántos de los 500.000 cupos adicionales que se esperan en cobertura de educación superior le corresponden a la formación T&T; qué clase IES la asumiría; así como la inversión que demandará esta materia. Hay que tener paciencia y esperar, porque esta administración recién inicia y se avanza en procesos constructivos con las instituciones y los gremios del sector. De antemano, se conoce la seriedad, profesionalismo y responsabilidad del nuevo ministro de Educación Nacional para trabajar conjuntamente. En este sentido, son importantes las visiones de organizaciones como ACIET y la REDTTU, que han propiciado serios análisis e iniciativas sobre el tema, en sinergia con el gobierno nacional y los rectores de las IES. Seguramente, los postulados sobre el particular, deben estar siendo examinados de manera rigurosa en todo su contexto para evitar imprecisiones.

Otro de los propósitos de este artículo, es no dejar pasar por alto el asunto de reconocimiento académico, social y económico que se debe dar a la formación técnica profesional y tecnológica. Esta, sin lugar a dudas, impacta todo un componente social en la cobertura de la educación superior en el territorio nacional, sobre todo en las categorías 1, 2 y 3. Basta tan solo mirar algunas cifras: las 89 universidades públicas y privadas albergan 60.739 estudiantes; las instituciones universitarias alcanzan la cifra de 100.218 alumnos que corresponden a 137 IES, también públicas y privadas. De otra parte, las IES oficiales y no oficiales tecnológicas y técnicas profesionales respectivamente, que ascienden a 74, cuentan con una cobertura de 497.868 y 38.441 estudiantes, en ese orden, para un gran total de 697.266, que representan el 28,5% de la cobertura nacional, con fecha de corte al segundo semestre de 2021 (SNIES: 31/12/2021); cifras que, bajo ningún punto de vista, se puede menospreciar en el contexto de la educación superior del país.

De manera que la realidad de la formación T&T en las instituciones técnicas profesionales y tecnológicas no es ínfima, ni mucho menos de baja calidad, como suelen creer algunas personas y escenarios llenos de desconocimiento, que suponen que lo único que vale es la “doctoritis”, respaldada por un programa profesional universitario entregado por una universidad. No es difícil cerciorarse que muchas de las IES que, tienen esta oferta académica T&T, son acreditadas en alta calidad o sus programas están acreditados, o las dos cosas, entregando a Colombia y al mundo técnicos y tecnólogos con altos estándares de calidad y ciudadanos con responsabilidad social. Entonces, hay que reflexionar con juicio y profundidad sobre la formación T&T para darle el estatus que merece, tanto en el contexto social como en el académico y económico, cavilación que se debe iniciar desde el mismo Ministerio de Educación Nacional, línea que seguramente seguirán los diferentes actores del sistema involucrados en este campo.

Otro concepto errado de muchas personas, inclusive de algunas que dicen conocer el sistema, es creer que las únicas instituciones de educación superior que imparten formación T&T son las IES sin carácter académico de universidad. Tremenda equivocación, todas las tipologías de IES están en capacidad de hacerlo y, de facto, lo hacen. Otro enorme tropezón es creer que las IES que no son universidad solo ofertan programas técnicos y tecnológicos. Basta mirar solo dos instituciones universitarias en Antioquia, que son el Tecnológico de Antioquia —TdeA—, y el Instituto Tecnológico Metropolitano —ITM—, que, además de su oferta de programas de pregrados en todos los niveles (técnico profesional, tecnológico y profesional universitario), tienen una enorme oferta de programas de posgrados incluyendo maestría y doctorado. También, es cierto que las instituciones universitarias no son universidad, pero tampoco son IES de tipología exclusiva T&T. Seguramente, esta situación la conoce el Ministerio y tomará cartas en el asunto para darle a esta clase de IES la importancia que le corresponda en el marco de los géneros de la educación superior. Hoy, son 137 que representan el 45,7% del total de la IES en Colombia; es decir, casi el 50% de las IES que hacen parte del sistema en Colombia.

Cuándo será que nuestra sociedad, las mismas IES y otros actores van a ser conscientes y reflexionen de manera franca y decorosa para reconocer la verdadera importancia que tiene en la sociedad y en nuestro sistema de educación superior mixto la formación T&T. ¿Cuánto tiempo habrá que esperar?, hay que mirar con optimismo estos próximos cuatro años. En perspectiva de paz total y reconciliación nacional, es necesario examinar objetivamente, el desarrollo de esta formación y no esperar al final del cuatrienio, para saber lo que se haga sobre la materia.

Un esfuerzo en ese sentido se dio, en 1971, cuando el Ministerio de Educación Nacional —MEN— convocó por primera vez a la Asociación Colombiana de Instituciones de Educación Superior —ACIET—, para que, junto con los empresarios de la época y rectores de las instituciones tecnológicas, tomaran cartas sobre la formación tecnológica, básicamente sobre el rol de la formación tecnológica en el sistema de educación superior.  Desde esa fecha, y luego con la llegada del Decreto 80 de 1980 y la Ley 30 de 1992 hasta nuestros días, la verdad es que se ha dado una aglomeración normativa, que ha sido inoperante y poco o nada estimula la creación y operación de programas técnicos profesionales, tecnológicos y profesionales universitarios.

Por el contrario, ya lo ha dicho el señor Ministro de Educación, Alejandro Gaviria Uribe: “El sistema de Aseguramiento de Calidad que se ha venido consolidando no está funcionando y tiene que reformarse integralmente”. Logro entender un poco que no es ni sistema, ni aseguramiento, ni calidad, como bien lo han comprendido en el medio académico, de donde se puede inferir, que es por su inflexibilidad normativa y trámites administrativos, lo que algunos llaman resonancia burocrática. Con toda razón, la queja común entre los rectores es que las normas y los trámites son engorrosos, hay conflicto de intereses y cierta animadversión de algunos funcionarios hacia sus IES.

Total: se espera que la nueva administración de la cartera de Educación Nacional, no caiga en el letargo. Hay, según expresión también del señor ministro: “Cuatro mil procesos de registro calificado represados”, que corroboran un fracaso en este asunto, que tanto daño le hace a las IES y, naturalmente, al sistema de educación, dándole un golpe bajo a la calidad y cobertura.

Por todo ello, clamo por ¡Bienvenidas¡, las reformas pertinentes siempre en pro de los dos subsistemas que conforman el Sistema Nacional de Educación Superior mixto de Colombia, que seguramente con el compromiso de todos los actores: MEN, IES, rectores y otros colectivos, se pueda llegar por lo menos al 65% de cobertura en educación superior al finalizar este gobierno, lo que pondría al país en un porcentaje de cobertura cercano al promedio de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), ya que hoy solo estamos en el 53,94%. Esta meta se logra con el concurso y corresponsabilidad de distintos actores con el Contrato Social para la Paz, en el cual este inmersa la formación académica T&T, ofertada por las instituciones de educación superior públicas y privadas, naturalmente con el apoyo financiero y voluntad política por parte del estado y, expresamente por la cartera de educación.

Loading

Compartir en redes